La idea de iniciar un negocio puede ser atemorizante al principio, tus conocimientos son básicos, desconoces el mercado y cada paso que das parece desviarte de tu meta.

Sentirte apasionado por lo que haces no parece ser suficiente para creer que tendrás éxito en lo que emprendas y además de eso poder manejarlo.

El más grande obstáculo para todo emprendedor es la poca confianza en sí mismo y no creas que puedes liberarte de ello tan fácilmente necesitarás trabajar para lograrlo.

La falta de fe en ti te detiene al momento de tomar las acciones necesarias que quieres y necesitas hacer para comenzar. Te impide decirte sí a ti mismo y dar los pasos necesarios para avanzar, por lo que no puedes permitir que forme parte de tu ADN.

La confianza se da una vez que empiezas a amar la persona que eres, cuando valoras tu perspectiva de ti mismo, sin juicios, ni comparaciones.

Llega al abrazar tus dones naturales, reconocerlos y valorarlos para empezar a trabajar de la mano con eso que eres, para comenzar a descubrir tu talento y vocación.

Con ese conocimiento entiendes que tienes algo valioso que ofrecer a los demás, que merece la pena ser visto, escuchado y apreciado.

Puedes regalarles alegrías a otros, satisfacer alguna necesidad o resolver un problema.

Eso te da la confianza en ti mismo y te permitirá entender lo poderoso que puedes llegar a ser. Lo lejos serán capaces de llegar tus ideas y el potencial que posees para seguir creciendo si empiezas a creer en ti.

Deberás trabajar en esa confianza cada día, pero lo mejor es que una vez que nace se alimenta y crece continuamente. Haciendo que descubras una nueva parte de ti que de seguro te sorprenderá.

Anímate a trabajar en ella, no te arrepentirás.

Luz Stella Solano M.

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