La propia estima es amor propio. Es un inmenso amor, auténtico, hermoso y positivo. Es estar a gusto consigo mismo, aún en los momentos más difíciles, tristes, confusos y oscuros. Es sentirse digno de ser amado.

La forma como nos sentimos con nosotros mismos tiene una definitiva  influencia en todos los aspectos de nuestra vida. Está ligada a la manera como nos relacionamos con el mundo. Afecta nuestro trabajo, la relación con nuestros seres queridos, amigos, conocidos y desconocidos. Influye sobre el amor, el sexo, la salud y nuestra forma de avanzar por la vida.

Quienes somos y que pensamos que somos es algo tan importante que de ello depende que logremos triunfar en la vida. Las respuestas que damos a los diferentes acontecimientos que se presentan en el diario vivir dependen de la imagen que tenemos de nosotros mismos. Esta visión intima que poseemos de quienes somos hace que la vida sea un drama o una aventura sorprendente, dependiendo de lo positiva o negativa que sea.

Tener una alta autoestima es sentirse valioso, confiado, apto para la vida mientras que tener una autoestima baja es sentirse incapaz e inútil para la vida. También puede pasar que una persona fluctúe entre las dos, algunas veces se sienta capaz y valioso y otras incapaz y sin ningún valor. En algunos aspectos de su vida es muy seguro y en otros entra en pánico.

La confianza, el respeto y la valoración por lo que somos es algo inherente a nuestra naturaleza, por eso todo el mundo debería disfrutar de un alto nivel de autoestima.

La autoestima es quererse a uno mismo y querer a los demás. Significa saber que eres valioso, digno, que vales la pena y que eres capaz, y afirmarlo implica respetarte a ti mismo y enseñar a los demás a hacerlo, esta capacidad se encuentra directamente ligada al niño que fuimos alguna vez en la vida. Dependiendo de las experiencias vividas en la infancia podemos recordar con angustia, dolor, rechazo, miedo y rabia, a ese niño e incluso sentirnos olvidados.

La infancia juega pues un papel crucial y definitivo en la autoestima de una persona, el trato que reciba de sus padres, la imagen que estos tengan del menor, los mensajes que le envían a su subconsciente, pasarán a formar parte fundamental de la personalidad y de su valía personal.

La autoestima es el sentimiento valorativo de nuestro ser, de nuestras conductas, de quienes somos nosotros, del conjunto de rasgos que definen nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro espíritu,  también determina los rasgos más auténticos, provechosos y representativos de nuestra personalidad, la cual se aprende, cambia y la podemos mejorar.

Aproximadamente entre los 4 a 6 años empezamos a crear un concepto de cómo nos ven los adultos que nos rodean, nuestros mayores juegan un papel decisivo en la creación de este concepto inicial y básico de la imagen que proyectamos a nuestros padres, maestros, compañeros, amigos etc.

El nivel de autoestima bajo o alto, es responsable de muchos fracasos y éxitos, una autoestima adecuada brinda un concepto positivo de mi mismo, potencia la capacidad de las personas para desarrollar sus talentos y aumenta el nivel de seguridad en sí mismo, mientras que una autoestima baja orienta a la persona hacia el desastre o la derrota, destrozándose a sí misma.

Luz Stella Solano Montes | Nueva HumanidadLuz Stella Solano M. 

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