Tu Eres Tu Mejor Compañía

Tu Eres Tu Mejor Compañía

Tu ser único y especial se encuentra sumergido en las profundidades de ti mismo, en ese lugar a donde ninguna persona jamás podrá llegar, solo tú. Todos somos creaciones perfectas de Dios, únicas, especiales e irrepetibles, tú no eres la excepción,  sin embargo esta hermosa creación ha sido cubierta por una nube de temores que la ocultan, máscaras, ideas equivocadas, prohibiciones, creencias falsas muy arraigadas que nublan el brillo interior, pero especialmente que te desconectan de él, hasta el punto de que llega un día en el cual ni siquiera lo reconoces.

Luego, mediante el despertar espiritual, comienzas a realizar el trabajo de reconexión con tu esencia divina, logra emerger tu verdadero ser, empiezas a escucharte a ti mismo, a descubrirte y verte por primera vez. Inicia una conexión interna única contigo mismo, pues nadie puede conocerte tan bien como tú.

Estar contigo mismo se convierte en una experiencia deliciosa, en un disfrute permanente pues te sientes acompañado de aquel ser que jamás podrá ni quiere abandonarte, que te comprende y acepta, porque ya has superado las torturas de la culpa y con dulce amor aceptas tus errores sin culparte ni agredirte.

Las mieles del silencio solo pueden saborearse cuando has logrado esta conexión con tu esencia divina, disfrutas a plenitud sin pesar por ninguna pérdida o tragedia, te entregas confiado a la vida sin temor a estar solo pues llegaste al punto donde siempre dispondrás de ti mismo para acompañarte.

El temor a lo desconocido, a la soledad o a la pérdida desaparece,  pierde su sentido y su sustento. Al encontrarte a ti mismo y reconocer la esencia divina que te habita descubres que ya nada puede perturbarte, y si por cualquier motivo eso llegara a suceder, abrazaras con ternura esas emociones negativas que te están visitando, para que se disuelvan en el inmenso océano de paz y amor que habita en tu interior.

¿Dónde se origina la baja autoestima? parte 2

¿Dónde se origina la baja autoestima? parte 2

Muchas de las heridas emocionales que tiene una persona se originaron en la niñez, existen padres, madres, docentes, cuidadores o adultos en general que:

  • Humillan.
  • Desprecian.
  • No prestan atención.
  • Se burlan.
  • Ignoran.
  • Atacan.
  • Reprimen.
  • Avergüenzan.
  • Mal tratan.
  • Imponen.

Cuando el niño pide ayuda o siente dolor, tiene un pequeño accidente o necesita que lo defiendan, expresa miedo o pide compañía, busca protección o tiene vergüenza, es de gran importancia prestarle atención, hacer caso de sus requerimientos y brindarle el apoyo necesario para que se sienta seguro y valorado.

Un niño afectado por conductas inadecuadas, al llegar a la edad adulta, trasladará la humillación y el maltrato a las personas pequeñas o vulnerables. Así se crea una cadena interminable de abuso de poder, de sometimiento y desprecio recibido en la primera infancia, que son fuente de problemas que afectan la vida adulta y causan la baja autoestima.

La comunicación con los niños es fundamental en la educación, según como se diga algo, tendrán un efecto positivo o negativo, y el niño aprenderá de forma sana y segura o se llenará de miedo y resentimiento que lo acompañará en el futuro.

Los padres que necesitan ejercer un control desbocado y contraproducente, producto de su propia inseguridad y baja autoestima, suelen tener dos tipos de comportamientos primarios:

Las Víctimas: Desean controlar la conducta del niño y lo hacen responsable de su sufrimiento, lo culpan por todo lo que hagan o quieran hacer y que no sea de su aprobación. Lo culpan, se quejan de su conducta, hacen toda clase de reproches, lloran, amenazan, prohíben e intentan imponerse utilizando la agresión.

Atacan verbalmente y culpan con frases como:

  • Yo no te importo para nada.
  • Me sacrifico por ti, y no te importa.
  • Dejé todo para educarte y mira como me pagas.
  • En que nos equivocamos que haces estas cosas?
  • Como es posible que actúes de esa manera.
  • Eres un desconsiderado.

Los Tiranos: controlan utilizando tácticas de miedo que atemorizan al niño cuando hace algo que los contradice, son:

  • Estrictos.
  • Rígidos.
  • Amenazantes.
  • Agresivos.
  • Furiosos.
  • Intolerantes.
  • Descontrolados.
  • Prohibitivos.

Condenan al niño sin brindarle la posibilidad de defenderse, gritan y despliegan su dominio y su poder con burlas, insultos y amenazas. Atacan verbalmente con frases como:

  • Como puedes ser tan estúpido.
  • Es que no te das cuenta de las cosas.
  • Te lo advertí, ahora veras lo que te pasa.
  • Yo no tengo porque darte explicaciones.
  • Es una orden que tienes que obedecer y punto.
  • Aquí mando yo y se hace lo que yo digo.
  • Cállate o te doy un bofetón.

Estos dos tipos de conducta suelen combinarse con algunas manifestaciones de cariño, creando una mayor confusión en el niño, ya que si el niño reclama o se comporta de una forma inadecuada para el adulto, vuelve a ser juzgado y maltratado.

La  voz de nuestros padres queda resonando dentro de nosotros toda la vida, por eso la comunicación que hayamos tenido con ellos en nuestra infancia determinará nuestra conducta y manera de juzgarnos y relacionarnos con los demás.

Ninguna forma de maltrato, imposición, agresión o prohibición es buena o estimulante, ni debe ser utilizada en una sana y adecuada educación. La crítica, la culpa, los insultos y los reproches afectan la salud mental de cualquier persona y no deben ser utilizadas en ningún caso, menos aún en la infancia, cuando el niño está totalmente desprotegido y es vulnerable a estas conductas. Descubrir la manera como nos afectaron estas conductas de nuestros padres, ayuda a que no repitamos estos modelos nocivos y enfermizos con nuestros hijos o niños que puedan estar bajo nuestro cuidado.

¿Donde se origina la baja autoestima? Parte 1

¿Donde se origina la baja autoestima? Parte 1

En  lo que nos rodea, a medida que nos desarrollamos desde que somos niños, la sociedad nos enseña a poner “etiquetas” de lo que está bien y de lo que  está mal, en muchos casos, sin tener en cuenta los verdaderos valores que como seres humanos debemos practicar. En el interior del ser humano se encuentran sentimientos no resueltos, de los cuales la mayoría de las veces no somos conscientes. Los sentimientos escondidos, a veces muy secretos de dolor, suelen transformarse en enfado, y con el tiempo este enfado se vuelve sobre nosotros mismos, dando paso a la depresión, a la tristeza y al auto-rechazo. Estos sentimientos pueden tomar muchas y muy variadas formas de expresión: odiarnos a nosotros mismos, ataques de ansiedad, cambios de humor repentinos e incontrolados, culpas, pesimismo, impotencia, reacciones exageradas y destructivas. La falta de autenticidad y seguridad en sí mismo genera mayores dificultades tales como:

  • Enfermedades psicológicas
  • Depresión.
  • Neurosis
  • Timidez
  • Vergüenza.
  • Miedos
  • Trastornos psicosomáticos.

La autoestima moldea nuestras vidas, creando la forma de percibirnos y valorarnos. Cuando carecemos de confianza en nosotros, negamos nuestras propias posibilidades. Esto sucede porque así nos lo hicieron sentir con mensajes de aprobación o rechazo, recibidos de personas importantes en nuestra vida, que nos honran o denigran. Los mensajes de comparación con los demás, acentuando las virtudes y habilidades de éstos, haciéndolos aparecer ante nuestros ojos como superiores, más inteligentes, más hábiles y creativos, crean un sentimiento de inferioridad y el convencimiento de que nunca podremos alcanzar los rendimientos que otros logran, viviendo una existencia sin finalidad, sin sentido y sin valor. Cuando los seres importantes de nuestra vida nos descalifican, la existencia se reduce a una existencia vacía, insustancial y ausente.

Se nos hace imposible comprender la belleza que encarna cada ser en sí mismo, ignorando que somos criaturas únicas e irrepetibles y viéndonos a nosotros mismos como inferiores a los demás. El ambiente familiar es un factor determinante en la formación de la misma, integra valores, reglas y costumbres que pueden ser dañinas y contraproducentes.

Una familia que encaja dentro de parámetros socioculturales rígidos y exigentes, que responde a modelos cuadriculados de apariencia, donde se otorga gran importancia al “qué dirán” a las opiniones ajenas, a la posición social, los bienes materiales, las posesiones y el poder económico, crea un alto grado de competitividad y brinda toda serie de estímulos negativos y creencias falsas. Aprender a querernos y respetarnos, es algo que se construye por dentro, el ambiente familiar en el que vivimos da el impulso y nos anima a alcanzar los propósitos deseados, o nos arruina y devora nuestros deseos de superación.

Ver catedrales

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La Alegría

La Alegría

La alegría es una sensación que se deriva del amor, nace de valorar y agradecer el preciado don de la vida, surge en las profundidades del ser como respuesta al correcto actuar, pensar y decir. Está adentro de cada uno, un poco relacionada con la diversión, la recreación y el disfrute, pero con diferencias de fondo, porque la alegría sale de adentro, hacia afuera, mientras que las otras van en sentido contrario.

Estar alegres es estar llenos de paz, de amor por la vida y gratitud por todo lo que nos rodea, cuando una persona es alegre, jamás pierde su alegría, porque siempre está ahí, sin importar lo que pase afuera. Ella hace que las tareas duras y aburridas se vuelvan agradables y se puedan disfrutar, también logra que los tiempos difíciles sean más suaves y fáciles de llevar. Todo mejora y cambia de panorama cuando lo bañamos con una buena dosis de alegría, atrae personas, situaciones y cosas positivas, porque vibra en la frecuencia del amor.

Una persona alegre no busca herir los sentimientos de los demás, no juzga a otros ni califica sus acciones, porque para hacer esto hay que estar amargados y desconectados del amor divino que hay en nosotros y la alegría aleja estas conductas de la mente y nos acerca a nuestra verdadera esencia. La alegría viene, de la conciencia, de la certeza da hacer las cosas bien, del amor y la capacidad de servir a los demás y de dar siempre lo mejor que hay en nosotros. Sólo lo mejor de nosotros puede relacionarse con lo mejor de los demás, así que cuando estamos alegres contagiamos a los demás y los llenamos de esa energía divina logrando sacar de ellos sus mejores cualidades.

Nuestra alegría, contagia las tristezas de otros, apoya el camino difícil de quienes aún no han logrado llegar a ella, aminora el dolor ajeno y despierta  el ánimo en los corazones abatidos.

Reflexión para iniciar un nuevo año.

Reflexión para iniciar un nuevo año.

Al cerrar un año que termina y reflexionar sobre lo vivido caí en cuenta que las personas suelen buscar un calificativo de “bueno o malo” al año que termina. Hoy te invito a ver la vida desde otra perspectiva.

Los años vividos jamás serán perdidos, algo aprendiste, algo creciste. Si vas a definir el año que termina, puedes evaluar observando tu actuar: “Di lo suficiente, mi generosidad y amabilidad llegaron a su máxima expresión; hice todo lo que pude, o hubiera podido hacer más; ame incondicionalmente, o me limité a dar pequeñas migajas en pocas oportunidades”.

La vida depende de cómo se elige vivirla: amar o juzgar, dar o exigir, actuar o vegetar hasta morir, respetar o reprochar, servir o pedir, elecciones personales, acompañadas de resultados exactos según la decisión tomada.

Iniciar un nuevo año es también una nueva oportunidad de empezar a crear y dejar de pedir, quejar, temer y sufrir, para así cambiar una vieja y absurda manera de vivir, que afirma lo que no  se tiene, clamando a un ser exterior, que me dé lo que no doy.

Amigo mío, hay una latente realidad, la queja es el alimento de la ingratitud, pedir y no hacer es negarse a crear, resignarse al lamento y la tortura de sentir la desventura de creerse inútil, impotente e incapaz, cuando en realidad eres poderoso y todo lo puedes lograr.

Pedir es negarse a hacer, es afirmar algo que no tenemos e inmediatamente el universo actúa y acentúa la carencia. Agradecer es revelar una verdad contundente: “vivimos en un universo poderoso y generoso”, pedir es temer, es enceguecer el corazón y la razón, es limitar la mente y cortar las alas del sueño grandioso que nos acompaña silencioso en nuestro interior.

A cada instante debemos recordar: “Cuando afirmo que lo tengo, si no dejo que la mente se interponga, el universo obedece mi instrucción y creo cualquier cosa con bastante precisión”. “Vivo en un universo generoso, que entrega a todos lo que agradecemos con amor, magnetiza y multiplica aquello que con todo el corazón y sin dejar que actúe la razón, agradecemos con fervor y devoción”.

Agradecer es dar por hecho lo anhelado, es verlo en los ojos de la mente realizado, y cuando esto sucede la magia de la vida entra en acción, con suma obediencia comienza la construcción de la nueva versión, de una vida realizada que siempre logra crear todo lo que con el corazón agradece sin ponerle condición.

Confiesa al universo una gran decisión que ahora mismo puedes tomar, el gran proyecto de vida que en este nuevo año quieres realizar: “a partir de este instante, cambio mi forma de pensar y de hablar, dejo de pedir el trabajo hermoso y bien pagado, que hace tiempo anhelo con tristeza y desazón, y empiezo a agradecerlo con alegría y fuerte emoción. No pido más la paz para mí ser interior, agradezco el tenerla adentro de mi corazón. Abandono la idea de implorar por mi salud, empiezo a cuidar mi cuerpo, amarlo y agradecer con alegría su belleza y fortaleza. No exijo a la vida el amor que no ha llegado, agradezco con alegría todo el que ahora puedo dar”.

Hay un amoroso diseño detrás de cada suceso, agradezco rebosante de alegría vivir esta bella realidad, sin nada que pedir y todo por agradecer.

Luz Stella Solano M. 

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