La ley de la naturaleza – Primera parte. Leyes divinas que rigen el universo

La ley de la naturaleza – Primera parte. Leyes divinas que rigen el universo

Corresponde a un conjunto de fenómenos que se repiten constantemente de forma natural, invariable y predecible, según las condiciones de cada lugar. Es una ley plana que se manifiesta dentro de ciertos límites vibracionales y que solo puede operar sobre el plano denso de la materia.

Estos fenómenos se basan en un enunciado simple: Todo lo que nace muere.

La temporalidad

Lo que nace es temporal, mientras que lo que no nace es eterno e inmortal, el espíritu no nace, es una creación perfecta de Dios, es su manifestación. Esta es una ley horizontal que se manifiesta dentro de ciertos límites de vibración, es decir que solo puede ejercer su función y sus principios actúan únicamente sobre el mundo material, sobre aquello que es temporal, que alguna vez nació y en algún momento tiene que morir, sin tener posibilidad de actuar verticalmente sobre alguna de las leyes superiores a ella o de mayor jerarquía.

Sobre ella actúan las otras seis leyes, siendo inferior a todas por ser la más densa y la que maneja las formas físicas de todas las especies vivientes, se la reconoce también con el nombre de La Madre Naturaleza.

En la Ley de la Naturaleza podemos reconocer simultáneamente todas las siete leyes, mientras que en las otras es imposible reconocerlas todas porque hay leyes inferiores que no pueden manifestarse en las superiores.

Actúa sobre los cuerpos físicos de todos los seres vivos; sobre la densidad de la materia donde se encuentran las vibraciones más bajas del universo. La importancia de tener un vestido físico dado por la Naturaleza para venir a vivir una experiencia física radica en que en la Ley de la Naturaleza reconocemos todos los procesos del universo y su organización.

Cuerpo físico

Es la ley encargada de proporcionar los cuerpos físicos y también de regular su mantenimiento, puesto que cuando se viola la ley de la naturaleza el cuerpo se enferma. Sobre el cuerpo físico es que se desarrolla la personalidad, es el que permite la experimentación en el mundo material para el desarrollo de la conciencia, sin cuerpo físico no habría ningún tipo de desarrollo espiritual.

Permite entonces que reconozcamos la importancia de la interacción entre el espíritu y la materia, porque el espíritu no podría evolucionar sino no existiera la materia sobre la cual actúa y desde la cual experimenta, siente, aprende y vive.

Organiza los átomos en moléculas, las moléculas en proteínas, las proteínas en células, las células en tejidos, los tejidos en órganos, y los órganos se estructuran para dar forma al cuerpo, manifestando la perfección de la naturaleza en la diversidad de los seres vivos.

Aquí comprendemos que necesitamos un cuerpo físico dado por la naturaleza porque sin él no podríamos tener un campo mental. El campo mental no es físico y se instala sobre el cerebro. No podríamos tener mente si no tuviéramos un cerebro físico que lo contenga, y para poder tener cerebro necesitamos el resto del cuerpo.

Sin la mente no podríamos hacer un desarrollo de conciencia, porque en el campo mental es donde se produce la comprensión de las leyes, que será asimilada por la conciencia y es la razón por la cual dentro de la Creación Divina existen el cuerpo físico y la Ley de la Naturaleza.

El cuerpo físico entonces es necesario para el desarrollo de la conciencia del Hijo de Dios. En el universo no sobra ni falta nada, todo es perfecto.

La Ley de la Naturaleza es una programación automática de origen Divino, contenida en los códigos genéticos de cada especie. Organiza la diversidad de los cuerpos, el tiempo que son útiles, los mecanismos para su reproducción, mantenimiento y protección, formando un gigantesco organismo viviente que se llama el universo.


Cada ser tiene su propio nivel de conciencia, experimentando en un cuerpo material


Los cuerpos contienen la conciencia que experimenta la vida y así comprendemos la razón del universo en un proceso de evolución hacia la perfección de la sabiduría, que toma muchas encarnaciones.

El instinto

Trasmitida por herencia en los códigos genéticos de cada especie, existe una programación automática llamada instinto, que no necesita de la conciencia del ser para existir. Su función principal es generar, mantener y defender la vida, controlando todos los procesos vitales. La reacción automática del instinto es simple y binaria, diseñada para no permitir la duda de posiciones intermedias. SI- NO – HUYO-ATACO – BLANCO-NEGRO – ACCIÓN – REACCIÓN – QUIERO – NO QUIERO – ME GUSTA – NO ME GUSTA.

Se manifiesta a través de los tres grandes reinos de la naturaleza, en la pureza, renovación constante, y en la perfección de su combinatoria y funcionamiento, que se basa en la reproducción y repetición de los procesos que mantienen la vida.

La Naturaleza es Perfecta y sus alteraciones son salidas de esta ley por una acción externa, que modifica el resultado de perfección normal de la naturaleza, dando los híbridos, las deformaciones, la contaminación y las enfermedades, lo cual sirve para reconocer la Ley misma y aprender de ella, siendo permitido este proceso por una Ley superior.

Las que llamamos enfermedades son solamente el resultado de las violaciones a la ley de la naturaleza; esto está permitido por la ley de correspondencia, porque necesitamos enfermarnos para reconocer que la naturaleza tiene un orden; necesitamos el dolor para saber que estamos alterando nuestro cuerpo físico. Se puede reconocer el orden a través del desequilibrio; es la razón por la cual podemos violar esta ley; el resultado normal es perfecto.

En nuestro próximo artículo de los sábados continuaremos profundizando más acerca de la Ley de la Naturaleza, por favor regálame tu comentario sobre este tema, es de vital importancia para retroalimentarnos y saber cuáles son tus intereses. Muchas gracias por compartirlo con otras personas.

Luz Stella Solano M

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Leyes divinas que rigen el universo

Ingresando a esta página conocerás todas las leyes que rigen el universo y el efecto que producen cada momento, cada día en cada uno de nosotros.

Quiero conocer las leyes

Funcionamiento de las leyes universales – Leyes divinas

Funcionamiento de las leyes universales – Leyes divinas

En el proceso de comprensión de las leyes que rigen este maravilloso universo en el cual no solo habitamos, sino que además somos una pieza importante y fundamental en él, es conveniente comprender que dichas leyes funcionan en dos sentidos, uno de ascenso y otro de descenso.

Dos sentidos

Las leyes funcionan en dos sentidos: uno que se encarga de dirigir el funcionamiento del universo y todas sus manifestaciones y el otro que maneja la comprensión de cómo opera todo este grandioso universo, no es lo mismo saber cómo funciona a comprender el por qué funciona de dicha manera.

En el primer sentido que es descendente se va de lo no físico hacia la materia para que se pueda producir la manifestación de aquello que llamamos Creación. En el segundo sentido que va en ascenso podemos reconocer la ley, empezar a descubrirla y posteriormente a comprenderla para poder llegar a niveles superiores.

En los niveles superiores logramos trascender las limitaciones de la materia, liberarnos tanto de la inocencia como de todos los procesos asociados a la ignorancia que producen dolor, enfermedad, sufrimiento, agresión, violencia y muerte.

El cielo de la vida

Las leyes correspondientes al triángulo superior o lo que llamamos el cielo de la vida, son la ley de amor, la de manifestación y la de polaridad, a ellas exclusivamente les concierne todo lo relacionado con la creación.

Las leyes del triángulo inferior que son la ley de naturaleza, armonía y correspondencia encargadas de la comprobación y existencia de estas, con su comprensión y aceptación. Por fuera de estos dos triángulos y en medio de ellos se encuentra la ley de evolución, encargada de servir de puente entre los dos triángulos, de crear todos los procesos de aprendizaje de las verdades universales a través de experiencias que permiten comprender el orden perfecto del universo y los principios y propósitos de la Creación.

El orden ascendente que va desde la ley de la naturaleza, la más básica de todas hasta la ley de amor, la mayor y más poderosa de ellas, este orden facilita la comprensión. Las leyes superiores siempre operan sobre las inferiores, porque tienen un nivel de jerarquía más elevado.

Teniendo en cuenta lo anterior nos damos cuenta que sobre la ley de la naturaleza operan todas las demás leyes e igualmente en ella se manifiestan la totalidad de los procesos universales, tanto los que permiten la creación como los que facilitan la comprensión.

Las leyes correspondientes al triángulo superior contienen un nivel de información mayor, de esta manera podemos comprender el orden jerárquico, puesto que, inversamente las del triángulo inferior por el simple hecho de manejar mucha menos información complican la vida de las personas que están en ese punto evolutivo, haciéndose correspondientes con procesos complejos precisamente para que puedan reconocer la existencia de las leyes y comenzar a fluir serenamente con el orden del universo.

Errar por ignorar

La ignorancia de las leyes conduce al humano a cometer muchos errores e intentar revelarse contra dicho orden, desconociendo que esto no es posible, pero, hasta que no lo haga no podrá verificar que así es.

Esta también es la causa por la cual estos procesos evolutivos son además de complejos muy densos y lentos. El proceso evolutivo en el triángulo inferior puede durar hasta treinta y nueve mil años, que va desde el primer nivel de conciencia hasta el tercero, mientras que el proceso a partir del cuarto nivel y hasta llegar al séptimo y último nivel de conciencia puede durar muy poco, apenas algunos años.

Con la información hasta ahora contenida en los anteriores artículos, hemos visto algunas de las consideraciones acerca de las leyes y de los procesos básicos de las mismas, a partir del siguiente artículo, comenzaremos a tratar una a una la leyes universales, siguiendo el orden de ascenso, lo cual significa que comenzaremos por la más básica de todas, la ley de la naturaleza.

Así amigo lector nos iremos acercando a la comprensión y reconocimiento de ellas, a descubrir que siempre están presentes en todo lo que existe y sucede en la cotidianidad de los seres humanos y que es imposible salirnos de ellas.

Te espero entonces en el artículo correspondiente al próximo sábado. Saludos para todos y muchas bendiciones.

Luz Stella Solano M.

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Leyes divinas que rigen el universo

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Leyes eternas e inmutables – Leyes Divinas

Leyes eternas e inmutables – Leyes Divinas

Para que podamos estudiar de manera más fácil y tener mayor comprensión de las leyes estas se manejan en un orden jerárquico, que va desde la menor y más básica de ellas que es la ley de la naturaleza y vamos ascendiendo en su estudio, hasta llegar a la máxima jerarquía del universo que es la ley del amor.

El orden que vamos a manejar en su estudio y profundización es:

  1. Ley de la Naturaleza
  2. Ley de Armonía
  3. Ley de Correspondencia
  4. Ley de Evolución
  5. Ley de Polaridad
  6. Ley de Manifestación
  7. Ley de Amor

La Ley

No es posible que alguien o algo se salga de ella, si esto fuera permitido el universo no existiría. Todos los procesos del universo desde los más simples hasta los más complejos o relevantes están dentro de la ley, esto es lo que permite que su funcionamiento sea absolutamente perfecto, aunque muchos sucesos y acontecimientos que se dan en el mundo parezcan extraños y para la mente humana sean imposibles de comprender aún.

El aparente caos, lo inaceptable y todo aquello que la incipiente mente humana no alcanza a comprender, funciona, es perfecto y está dentro de la ley, fuera de ella nada es posible, todo está regido por leyes exactas y especializadas, ya que en el universo todo tiene un propósito y cumple con una función específica.

En una organización tan sabia y magistralmente creada y diseñada, nada queda suelto o supeditado al azar, todo está perfectamente organizado y dirigido hacia un propósito o fin determinado. Los seres vivos que habitamos este mundo solo podemos salirnos de las leyes inferiores, lo cual es permitido por las superiores, con el propósito de que al salirnos de ellas reconozcamos su existencia.


La única forma de reconocer la existencia de una ley es saliéndonos de ella.


Cuando nos salimos de la ley de la naturaleza, nos enfermamos y reconocemos su existencia. Cuando nos salimos de la ley de armonía nuestras relaciones se dañan y sicológicamente tenemos muchos problemas. Cuando nos salimos de la ley de correspondencia nuestra vida se bloquea generando guerras y conflictos a nivel social, comprobando estos resultados y también reconociendo la existencia de la ley.

Leyes superiores

De las leyes superiores no nos está permitido salir jamás, siendo ellas las que permiten que nos salgamos de las leyes inferiores.  O sea que en términos generales nunca nos podemos salir de la ley del Universo. Si esto fuera posible los seres humanos acabaríamos con el universo, lo desorganizaríamos y lo desintegraríamos, queriendo acomodarlo a nuestras propias creencias e intereses. Afortunadamente la ley no lo permite.

Vivimos en un paraíso aislado o cárcel planetaria (podemos escoger el nombre que más nos agrade), llamado planeta tierra, para que no podamos hacer daños en otros lugares.  Cuando aprendamos a respetar totalmente las leyes del Universo y todos sus procesos pasaremos a otras civilizaciones más avanzadas que no están aisladas como la nuestra.

Los seres que estamos en evolucionando pasamos continuamente a través de los procesos del universo que son permanentes y eternos. Lo que cambia son los seres que viven los procesos, son los que se transforman y mutan constantemente con el propósito de que podamos evolucionar y comprender cada vez un poco más el funcionamiento de este mágico universo que habitamos.

Es algo similar a un colegio, existen muchos de ellos muy antiguos, con estructuras físicas gigantes donde a lo largo de los siglos han estudiado miles de personas. Los estudios son los mismos, las estructuras físicas son las mismas, incluso el estilo pedagógico es igual al de hace uno o varios siglos, lo único que cambia son las personas, tanto los estudiantes, como los profesores.

Lo que allí se enseña no puede cambiar, las matemáticas, la física y todas las ciencias que se estudian en un colegio, evolucionan y hacen nuevos descubrimientos, pero en su esencia primaria nunca cambian. Las letras, los números, los medios de comunicación y la naturaleza nunca cambian.

Toda ley es de obligatorio cumplimiento, por eso es por lo que el ser humano en realidad no hace leyes, puesto que se pueden negociar, desobedecer e incluso violar sin que pase nada, lo que hace el hombre son normas transitorias, modificables y derogables, mientras qué sobre la ley no hay posibilidad de negociación; la ley se cumple sin discusión, sin opinión alguna, sin posibilidad de negociación, es decir, se cumple porque se cumple. Ejemplo la ley de la gravedad, por mucho que una persona no conozca su existencia, si se tira de un piso alto, cae y se estrella contra el piso, sin que lo pueda evitar.

Es así por una sencilla razón, los seres que estamos en evolución vamos aprendiendo de una manera paulatina, desconocemos la grandeza de la creación y su inmensidad, pero en nuestra inocencia en algunos casos y arrogancia en otros, creemos que sabemos mucho, que conocemos todo y nos sentimos con el derecho a opinar sobre lo desconocido.

Si no existieran leyes inmutables y eternas el ser ignorante y prepotente, en su absurda creencia de que lo sabe todo, desorganizaría y destruiría ese orden perfecto, tratando de acomodarlo a sus creencias personales.

Tres procesos

El universo tiene tres procesos básicos. El primero es el de la creación; el segundo la administración de la creación, y el tercero el de la comprensión de la creación, o sea la pedagogía. Dentro de estas fuerzas rigen todas las leyes del Universo.

En nuestro próximo artículo veremos como la ley opera en dos sentidos uno ascendente y otro descendente, para posteriormente entrar al estudio más profundo de cada una de ellas.

Si tienes preguntas o alguna inquietud al respecto recuerda que en los comentarios puedes hacerlas y con gusto te responderé.

Gracias

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Esta secuencia te permitirá conocer sobre los fundamentos de la información de la Escuela de Paz Nueva Humanidad, provenientes del Maestro Gerardo Schmedling.

Luz Stella Solano M.

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Leyes divinas que rigen el universo

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Quiero conocer las leyes

Leyes divinas que rigen el universo

Leyes divinas que rigen el universo

Nueva Humanidad te hace una cordial invitación, a partir de ahora y durante un período que no podemos anticipar cuánto tiempo durará, los artículos de cada sábado tratarán el tema de las Leyes Divinas que rigen el universo.

Te invitamos a leerlos y regalarnos tu comentario, que indiscutiblemente será muy valioso para nosotros y para los demás lectores.

Introducción a las leyes divinas que rigen el universo

El conocimiento de las leyes

Conocer las leyes que rigen el universo y el efecto que producen en los sucesos cotidianos de cada uno de sus habitantes, es de vital importancia para quienes desean construir una vida altamente satisfactoria y feliz.

Todo sin excepción en el universo en que nos encontramos funciona de manera perfecta, puesto que obedece a un orden establecido manejado por leyes que se aplican inexorablemente y que permiten a quien las cumple a cabalidad, sin alterar dicho orden, construir una vida plena de satisfacción, en armonía con el mundo que lo rodea y en completa paz.

El conocimiento de dichas leyes, permite al individuo descubrir cómo se dan los procesos de la creación, para posteriormente actuar de acuerdo con él y así fluir libre y felizmente por la vida.

Cada una de estas leyes cumple con una función específica que encaja dentro del gran engranaje que crea todo cuanto existe y sucede, que permite que se den los procesos de aprendizaje y la evolución permanente. 

El funcionamiento del universo

El Universo funciona regido por Leyes que son inmutables y de cumplimiento total y absoluto, no se pueden negociar, son eternas y permanentes, logran que el funcionamiento de este sea matemáticamente exacto y perfecto, puesto que, no es un ente al azar, es un ser vivo que evoluciona continuamente que, además está magistralmente dirigido por la divinidad.

Antiguamente el ser humano estaba convencido de que la tierra era el centro del universo, teoría posteriormente descartada por Galileo Galilei, quien, basado en los estudios de Copérnico sobre el movimiento de los astros, descubrió que la tierra no era más que un planeta que gira alrededor del sol, que a su vez forma parte de una galaxia.

Así se abre paso a una nueva etapa o momento evolutivo para la humanidad, ya que allí inician una serie de descubrimientos científicos que llevan al ser humano a comprender que existen leyes que rigen todo lo que se puede observar.

Surgen entonces grandes descubrimientos que se van sucediendo secuencialmente en el área de aquellas ciencias llamadas naturales como la astronomía, la biología, la química, la medicina, las cuales vistas desde un ángulo completamente nuevo y diferente, permiten medir y verificar la realidad y llegar a una gran conclusión asombrosa para esa época: “nada en el universo responde al azar, no existe un dios caprichoso, malhumorado y emocional que nos premia o castiga…detrás de todo suceso existe una ley que lo permite o impide”.

Hoy cientos de años después, la ciencia ha comenzado a elaborar hipótesis sobre el comportamiento de las partículas elementales, aceptando la existencia de campos unificados y de diferentes dimensiones más allá de lo físico y lo que el ojo humano puede ver.

Aún hoy en día el ser humano continúa lleno de incógnitas sobre el origen del universo, su funcionamiento y organización, lo que hace que muchos deduzcan que existe la casualidad o una evolución al azar sin un orden claro y establecido.


Estudiar las Leyes Divinas

El estudio de las Leyes Divinas que rigen el universo abre una luz muy grande al estudiante de estas, brindándole la posibilidad de comprender la existencia de los fenómenos naturales, el origen de la vida, el porqué de la forma, la manera como se organiza la materia, la causa de las enfermedades incurables, el porqué de la violencia, de los abusos y de las situaciones aparentemente injustas.

Conocer las leyes también nos conduce a comprender por qué se van deteriorando las estructuras sociales y políticas, porqué la moral debe necesariamente cambiar y ser reemplazada por la comprensión y la sabiduría, porqué existe la muerte como elemento clave, liberador y muy importante dentro del proceso evolutivo de la conciencia.

Igualmente amplía la visión de la existencia humana dándole un sentido lógico y necesario a cada uno de los sucesos que vivimos y que viven los demás, entendiendo que no existe la buena o la mala suerte, sino que todo obedece a un orden perfecto y a resultados exactos correspondientes a las acciones de cada persona.

Conocer las leyes que rigen este vasto y hermoso universo amplia nuestra visión de la vida a unos niveles insospechados; nada está regido por azar y nada obedece al capricho humano, sino a leyes superiores que actúan sobre nosotros a través de una inmensa red de interacciones, de leyes y procesos que regulan las organizaciones, el crecimiento social y personal y todo lo que existe y sucede.

El proceso evolutivo de la conciencia no es un juego ni responde a la suerte o coincidencia, responde a un principio filosófico que dice: “detrás de todo fenómeno por grande o pequeño que sea, por incomprensible que parezca para nosotros los seres humanos, existe una ley”.

Todos los fenómenos sociales ya sean individuales o colectivos, están regidos por leyes tan exactas y precisas como las leyes de la física y las ciencias naturales, que si las conocemos y aceptamos, los procesos que vivimos los seres humanos en el planeta tierra dejarán de ser absurdos y dolorosos, ya no parecerán una ruleta que gira sin sentido y para en cualquier momento en el lugar más inesperado, para entrar a formar parte de un proceso lógico, perfecto y necesario que involucra al ser humano y sus organizaciones.

La tarea de estudiar y comprender las Leyes Divinas que rigen este vasto universo es grande y muy ambiciosa, puesto que, se revela ante nuestros ojos la grandeza de la creación y la existencia de un mapa que maneja la totalidad de los procesos universales, que se originan todos sin excepción en la misma fuente creadora.

En este momento por el que está pasando la humanidad, el estudio y conocimiento de las Leyes Divinas es una herramienta supremamente valiosa, ya que, se avecinan grandes cambios y procesos de transformación que pueden parecer muy dolorosos y difíciles para quien los interpreta desde la ignorancia humana. Pero que, vistos desde una cosmovisión amplia y generosa, cierta y precisa cambia radicalmente el panorama y nos permite disfrutar de este proceso sin temor ni preocupación de ningún tipo, comprendiendo y aceptando que, todo sucede por amor y responde a un principio pedagógico perfecto.


El propósito

El universo está regido por siete leyes universales de cumplimiento absoluto y eterno que permiten que su funcionamiento sea perfecto, sin que pueda caer en el caos. Evitan que nosotros los hijos de Dios que estamos dentro del proceso de conocimiento y verificación de dichas leyes y aprendizaje de cómo funcionan mediante el método de prueba y error, podamos desde nuestra ignorancia destruir cualquier proceso, impidiendo que alguna persona viva las experiencias que le corresponde, o haciendo que viva otras que definitivamente no necesita en su proceso evolutivo.

Estas leyes son de inevitable cumplimiento, tienen un propósito claro y bien definido y cumplen con una función especial. Se aplican a todo lo que existe en todos los niveles y vibraciones, dimensiones y realidades, a todo lo que manifestado en los mundos físico, material, síquico, mental, espiritual y astral.

Comprender entonces estas leyes divinas y verificar que es imposible huir de ellas o escapar de alguna manera a su estricto cumplimiento, abre en la mente del ser humano una nueva y más amplia percepción de los sucesos que enfrenta en la vida y adquiere las herramientas para que pueda enfrentarlos y superarlos. Clic aquí para profundizar en “el propósito de las leyes que rigen el universo”. 


En la organización del universo no hay cupo ni para la casualidad ni para el azar

La vida es una ecuación matemáticamente exacta donde no hay cabida ni para la casualidad ni para la buena o mala suerte. Todo lo que sucede en este maravilloso universo que habitamos está sabiamente dirigido y organizado por leyes divinas que son principios inmutables que rigen el ordenamiento universal y los procesos de manifestación, creación, funcionamiento y comprensión del universo.

Los seres humanos no hacemos leyes, ya que la ley se caracteriza por ser inmutable y de obligatorio cumplimiento, mientras que los principios que desarrollan los hombres con el propósito de organizar su sociedad y así permitir que se den la convivencia pacífica y armónica son variables, están sujetos a cambios, son derogables y se pueden incumplir.

Las leyes universales son de obligatorio cumplimiento y rigen el universo entero, las leyes de los hombres son principios variables que rigen el ordenamiento territorial, económico y social para que los habitantes de cualquier lugar del planeta puedan convivir de la mejor manera posible.

Todo está perfectamente planeado y organizado y responde a un orden divino y perfecto donde no caben ni el azar o la casualidad, sino que todo es un resultado producto de la acción humana. Clic aquí para profundizar “En la organización del universo no hay cupo ni para la casualidad ni para el azar”.


Problemas

En el diario vivir enfrentamos situaciones inesperadas que nos cogen algunas veces en el momento que consideramos menos oportuno. Por lo general estas situaciones nos obligan a replantear nuestra vida, nuestros conceptos, ideas y forma de proceder.

Las dificultades de la vida no son cuestión de azar, de buena o mala suerte o de nacer con estrella, todos nacemos con estrella de eso no hay que tener la menor duda, pero la estrella produce los resultados de acuerdo a nuestras acciones, nadie puede esperar excelentes resultados en su vida actuando egoístamente desde la ignorancia y el ego.

Las dificultades en realidad son oportunidades que la vida pone frente a nosotros para que aprendamos a ser más flexibles, adaptables y a fluir de manera natural. Quien logra comprender esto, hace de su vida una experiencia placentera llena de aventuras.

Los problemas en realidad son valiosas e inevitables oportunidades que nos brinda el Padre en su infinito amor, no los vivimos como producto de la venganza de un Dios inútil, soberbio y castigador, sino que por el contrario, son necesarios para que podamos desarrollar habilidades que si no fuera por haber tenido que enfrentar dichos problemas, no las hubiéramos desarrollado 

El desarrollo humano se desenvuelve dentro de tres grandes áreas que son: relaciones, salud, economía y adaptación. Estas áreas cubren todos los aspectos humanos y cuando las cosas no se dan en la forma en que esperamos, inmediatamente caemos en el error de convertirlos en problemas, viviéndolos con rechazo, resistencia y dolor por la falta de aceptación. Clic aquí para profundizar en los “Problemas”.


Leyes divinas frente a normas humanas

Los habitantes del planeta tierra están regidos por dos tipos de leyes, que en algunos casos cuando no existe algún conocimiento acerca de ellas y sus diferencias, la mente se confunde y surgen de inmediato las creencias e interpretaciones sobre el funcionamiento del universo analizado desde la ignorancia y las suposiciones. 

Esto lleva al ser humano a cometer graves errores producto de la ignorancia y el convencimiento de que tiene la razón y sabe más que los demás. 

Las leyes o normas de los hombres rigen el ordenamiento territorial, económico y social, creadas por el mismo hombre con el propósito de dirigir las organizaciones sociales, políticas, religiosas y de todo tipo. Son diseñadas por unos pocos e impuestas al resto de la población, se hacen cumplir por la fuerza y para lograr dicho cumplimiento en la mayoría de los casos es necesario el uso de la fuerza. 

Solamente operan de manera fraccionada, puesto que en cada lugar, sitio o país hay normas completamente diferentes a otras, en cada región varían según las creencias y costumbres de los habitantes.

Contrariamente están las leyes divinas que son de carácter inmutable, rigen el universo entero y los procesos que en él se dan, con el propósito de que todo fluya en perfecta armonía y se puedan dar todos los procesos evolutivos necesarios para el desarrollo de la conciencia.

Fueron diseñadas por Dios y es imposible irse en contra de ellas, sin que, de manera casi inmediata surja un resultado que en todos los casos será desagradable puesto que todo lo que está dentro de la ley divina funciona bien, fluye de manera natural y tiene un propósito de amor, mientras que todo lo que está fuera de ella, no es difícil, sino imposible.

Las leyes divinas son inmutables y eternas, operan por encima de la voluntad del hombre y recaen sobre todo lo que existe y sucede, por eso es que en el universo no existe la injusticia, porque todo lo que necesitamos está dentro de la ley y lo que queremos está fuera de ella. Clic aquí para profundizar en las “Leyes divinas frente a normas humanas”.


Valorar para multiplicar y conservar

Quien no valora lo que tiene está en camino de perderlo, este es uno de los principios que jamás debe olvidar quien quiere crecer como ser humano y progresar en todos los aspectos de su vida, incluido obviamente el factor económico.

Si hay algo que verdaderamente tiende a deteriorarse en la vida de una persona que no valora, ni disfruta lo que tiene es justamente es aspecto económico.

Valorar es disfrutar y agradecer lo que tenemos, es usar los bienes con los que contamos para ser felices, es administrarlos sabiamente sin despilfarrar lo que se tiene, pero también sin el temor de gastarlo.

Valorar es vivir libre de ataduras con los pies bien puestos en la tierra, con la certeza de que para ampliar nuestra economía es necesario ampliar nuestro servicio. Mientras que lo contrario a valorar es quejarse y allí es donde se encuentra la fuente de muchos males humanos.

El que se queja continuamente de lo que tiene, evidentemente no puede disfrutarlo, por lo general lo rechaza o menosprecia, el resultado es que la vida se encargará muy pronto de quitarle eso que tiene, no importa si es mucho o poco, la queja continua hará que se pierda. 

El universo es sabio y responde de manera perfecta a nuestra condición interior, lo que sucede en nuestro mundo material proviene del mundo interno, por este motivo cuando alguien se queja frecuentemente de lo que tiene, está dando al universo la orden perentoria de que lo quite de su vida, que eso que tanto le molesta desaparezca para siempre, y él procede a cumplir la orden eficientemente.

Contrariamente la valoración es una invitación a disfrutar todo lo que la vida nos da, a usarlo eficientemente y agradecerlo haciendo que todo comience a multiplicarse y las oportunidades lleguen a la vida de quien la siente por muchos y variados caminos.

No existe fórmula más poderosa para multiplicar los recursos y administrarlos eficientemente que disfrutar aquello que tenemos y usarlo con amor para servir incondicionalmente a los demás. Aquel que actúa de manera tan sabia eternamente será guiado, protegido y compensado por el universo; sus bienes se multiplicarán y lloverá continuamente sobre él todo tipo de bendiciones. clic aquì para conocer más sobre “valorar para multiplicar y conservar”.


Invitación

Amigo lector, no me queda sino reiterar esta invitación a seguir la secuencia de artículos sobre el conocimiento de las Leyes Divinas que rigen el universo, con el propósito de que tengamos más herramientas de sabiduría que nos permitan vivir este cambio de era y nacimiento a una nueva humanidad más equilibrada, armónica y pacífica con serenidad y convencimiento de que estamos siendo guiados y protegidos siempre.

Por favor no olvides compartir el enlace de estos artículos con otros y regalarnos tu comentario, tiene un inmenso valor para nosotros y enriquece a los demás lectores. Gracias, infinitas gracias por querer unirte al grupo de seres de paz que estamos convencidos de que el nacimiento de una nueva humanidad ya comenzó, y que jugamos un papel muy importante en este proceso. 

Luz Stella Solano M.

Gracias por leer “Leyes divinas que rigen el universo parte 1”. Si te gusto el artículo, déjanos tu comentario y comparte.

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Valorar lo que tenemos – Leyes Divinas

Valorar lo que tenemos – Leyes Divinas

El ser humano suele caer en el grave error de no valorar lo que tiene. Por andar ocupado pensando y desgastando su energía en aquello que no tiene, pero que anhela tener, se olvida de disfrutar, agradecer y usar lo que tiene, que en definitiva es lo que la vida le ha dado, con lo que puede contar en el momento presente, que además son los ingredientes que necesita para construir lo que sueña.

La vida nos ha dado todo o que tenemos porque lo necesitamos para construir un mundo mejor para nosotros y para los demás, no obstante, suele aparecer un componente que causa estragos y genera bloqueos: la queja.

Las personas tienden a quejarse de lo que tienen, ya que, en su afán por acumular cosas, construir fortunas y llenarse de objetos innecesarios siempre están deseando tener más y más. Lo cual no estaría mal, sino fuera porque esa condición le impide sentirse a gusto con lo que tiene, disfrutarlo y aprovecharlo. 

En el universo todos sin excepción tienen lo que necesitan para vivir bien, para ser felices y cubrir sus necesidades básicas; es la sociedad con sus principios basados en el tener y en el hacer, donde el ser humano cayó en el error de creer que la felicidad proviene de tener y hacer y no de ser.

Parece un trabalenguas, pero es real, con el afán por conseguir cosas y tener cada día más y más, vive enfrascado en oficios y ocupaciones que a cambio de producir satisfacción, generan estrés y agotamiento. La felicidad proviene del ser, encontrarse a sí mismos, llenarse de amor por el mundo que le rodea y servir a la humanidad, es lo que realmente hace feliz al hombre.

Tanto deseo de poseer y tener, de acumular y controlar desorienta al ser humano y lo lleva a perder el sentido de vida, dejándolo aturdido en un laberinto de incertidumbres, donde pierde su norte y tergiversa sus valores. 

El resultado de no valorar

Quien no valora lo que tiene y a cambio se queja reiterativamente, poco a poco comienza a perderlo, ya que la queja es el ingrediente perfecto que genera bloqueos no solo en las relaciones que tiende a destruirlas, sino en el área de la economía afectando notoriamente el flujo del dinero.

Quien se queja todos los días se siente triste, insatisfecho, amargado, enviando al universo un mensaje de que lo que tiene le produce sufrimiento y la vida se encargará de quitárselo para que no sufra más, para que al perderlo aprenda a valorarlo, esta es la causa por la cual es que podemos afirmar con certeza absoluta que:


Quien no valora lo que tiene, está en camino de perderlo.


Esto jamás podrá verse como un castigo; solamente se trata de un resultado de las creencias que hay en la mente, que nos impiden ser felices con lo que la vida nos da, llevándonos lentamente a través de la inconformidad y la no valoración a ser incapaces de servir, amar y valorar para finalmente obtener como resultado la pérdida de todo cuanto tenemos.

El servicio de amor

Si por el contrario comprendemos que es a través del servicio, el amor y la valoración como lograremos ampliar nuestras necesidades, entonces la vida misma se encargará de darnos cada día más, porque para servir más es necesario tener más, para amar más es necesario tener más, para valorar más es necesario tener más.

Este es un principio elemental que nos cuesta mucho trabajo comprender pero que, cuando logramos comprenderlo en toda su magnitud, dará como resultado a nuestra vida, eterna abundancia y prosperidad. Quien no ama, quien no sirve, quien no valora, no necesita nada y nada le será dado.

El principio de la valoración nos permite evaluar si estamos dentro de la ley. Si valoramos todo lo que tenemos, todas las experiencias de aprendizaje que la vida nos da, disfrutamos vivir, aprendemos a tener buenas relaciones, amamos la vida, todas las cosas y a todas las personas y, lo más importante, no interferimos con la evolución de otros; simplemente damos amor, información y respeto; estamos dentro de la ley.

Siempre que actuamos dentro de la ley las cosas fluyen fácilmente, se dan de manera natural sin luchas ni sufrimientos, con esfuerzo, dedicación y acción, pero serena y naturalmente. Mientras que, aquel que no valora lo que tiene y se queja de que es muy poco, incluso eso tan poco le será quitado, es ley universal.

Ley de evolución

La ley de evolución, por estar fuera de los triángulos y ser una ley intermedia, permite que el desequilibrio, el error y el absurdo estén en la ley universal, porque esa es la ley de los diseños pedagógicos. A veces un diseño pedagógico parece absurdo, pero cuando se resuelve la incógnita se convierte en una herramienta de trabajo.


Cualquier acción por fuera del fluir normal del universo caerá bajo el peso de la ley de evolución.


Cada vez que estamos agobiados de problemas a los que no les encontramos salidas por ningún lado, estamos actuando en contra del orden del universo sin saberlo.

Ese es el momento para reflexionar y preguntarnos qué estamos haciendo para descubrir en dónde nos estamos saliendo de la ley. Cuando las cosas se bloquean y no fluyen es porque de alguna manera actuamos en contra de las leyes que rigen el universo, y los resultados de dicha acción se manifiestan inevitablemente.

La única razón existente para que nuestra vida no fluya y las cosas nos salgan mal es que nos encontramos actuando fuera de la ley. Lo que para nuestra limitada mente humana es absurdo, está regido por leyes; cuando nuestras vidas son un caos, necesariamente nos estamos saliendo de la ley; conociéndola podemos colocarnos en su orden y fluir con la vida y el universo.


El ignorante se queja de la falta de oportunidades, el sabio sabe que solo existen oportunidades.


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Luz Stella Solano M.

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Leyes divinas que rigen el universo

Ingresando a esta página conocerás todas las leyes que rigen el universo y el efecto que producen cada momento, cada día en cada uno de nosotros.

Quiero conocer las leyes

Leyes humanas versus Leyes Divinas

Leyes humanas versus Leyes Divinas

El ser humano se encuentra regido por dos tipos de “leyes”, las humanas que en realidad no son leyes sino normas que se pueden violar, desobedecer, modificar y derogar, y las leyes divinas Creadas por Dios, de cumplimiento absoluto y eterno que permiten que el universo funciona perfectamente.

Leyes Divinas

Las leyes divinas son de carácter inmutable, rigen el ordenamiento universal y los procesos de creación, el funcionamiento y administración del universo. El ser humano está sometido a las leyes divinas dictadas por el Creador de las cuales jamás puede escapar, son perennes e inmodificables, son principios eternos que protegen la vida, organizan las sociedades permitiendo todo lo que sucede como expresión de amor del Creador para que nosotros sus hijos experimentemos y aprendamos.

Cuando el ser humano se hunde en el mundo materialista o reino del ego, donde imperan el deseo de poder y control que desconoce a Dios, cree que puede vivir sin Él, que puede desconectarse de su propia fuente e igualmente ignorar sus leyes, lo cual, lo aleja inevitablemente del amor, la paz y la sabiduría. 

Leyes humanas

Principios variables que rigen el ordenamiento territorial, creadas por los hombres con el fin de organizar la sociedad y la relación entre sus habitantes y ejercer control de unos pocos sobre otros que son la mayoría. Estos principios o leyes humanas están sujetos a modificación y derogación.

Permiten que la sociedad se organice dentro de los parámetros necesarios para alcanzar una convivencia más armónica donde las personas se comprometan a respetarlos y obedecerlos.

No obstante, para el ser humano muchas veces no es tan sencillo establecer la diferencia entre unos y otros, algunas veces aparece el dilema entre obedecer las leyes divinas o las humanas, situación que se ha evidenciado en todas las épocas de la humanidad, pues en algún momento en cada época aparece una galopante divergencia que coloca al hombre a la deriva social, sin que sepa que hacer entre obedecer las leyes divinas o las que se impone a si mismo día a día.   

Las leyes divinas universales son siete, de ellas se derivan todos los procesos que conforman la evolución de la conciencia: manifestación, creación, funcionamiento y comprensión del universo. Tienen un orden jerárquico y cada una cumple con una función específica:

  1. Ley de amor.
  2. Ley de manifestación.
  3. Ley de polaridad.
  4. Ley de evolución.
  5. Ley de correspondencia.
  6. Ley de armonía.
  7. Ley de naturaleza.

Estructura triangular.

También se organizan de acuerdo a una estructura triangular donde existen dos triángulos: uno superior llamado el cielo de la vida y otro inferior que se conoce como el infierno de la vida, en medio de ambos triángulos se encuentra la ley de evolución, la cual no pertenece a ninguno de los dos, pero esto no le resta valor o importancia, pues es la ley que rige el paso del inferior al superior, es la que está a cargo del orden y razón de los procesos conocido también como destino.

Orden jerárquico

Las leyes de universo tienen un orden jerárquico; la ley más básica del universo es la ley de la naturaleza; le sigue armonía y luego la correspondencia que es la ley superior del triángulo inferior.

La ley de evolución rige a las tres anteriores; es superior a ellas, porque es la que maneja el propósito que nos trae a la vida, evolucionar en conciencia. Las leyes superiores son las que permiten lo que se llama la creación. La ley de amor es la máxima ley del universo, contiene la totalidad de la información para todas las otras leyes y de ella se derivan el resto AMOR – MANIFESTACIÓN – POLARIDAD.

Esta disposición de leyes tiene que ver con lo que llamamos el orden de la luz y el orden del sonido, donde las escalas cromáticas que van del rojo hasta el violeta, siguen un orden de ascenso de frecuencias vibratorias; el rojo es la frecuencia vibratoria más baja; el violeta la más alta; las otras intermedias siempre en ascenso, o sea que a medida que van subiendo vibran a una frecuencia más alta en este orden: rojo – anaranjado – amarillo – verde – azul – índigo – violeta.

Por esto el orden de las leyes es el mismo orden de la luz. Estas básicamente tienen tres aspectos: CREACIÓN – ADMINISTRACIÓN- PEDAGOGÍA.

Esto funciona tanto para las leyes de los hombres como para las leyes del universo. Si hay una creación, ésta necesita ser administrada; y para que puedan existir administradores, se necesita una pedagogía, alguien que enseñe a los administradores.

Entonces el universo tiene los principios de creación y administración que están contenidos en las leyes de amor, manifestación y polaridad.

La ley de evolución es la que administra la pedagogía del universo, y los administradores que son maestros tienen necesidad de prepararse en la escuela o colegio del triángulo inferior regido por la materia; leyes inferiores.

La ley de evolución es igual a cuando un profesor diseña un problema para que un alumno lo resuelva y aprenda algo, los alumnos estamos dentro del triángulo inferior, regidos por:

LEY DE LA NATURALEZA, un cuerpo físico rige todo lo que tiene que ver con las tres dimensiones, nivel de la materia.

LEY DE ARMONÍA, determina que no tengamos experiencias más fuertes de las que somos capaces de manejar, que sean armónicas con nosotros; rige todo lo que tiene que ver con las relaciones; aprender a relacionarnos con los demás mediante acuerdos y compromisos.

LEY DE CORRESPONDENCIA, determina cuáles son las tareas que necesitamos realizar; rige todas las experiencias necesarias de vivir para completar nuestro aprendizaje.

LEY DE EVOLUCIÓN, hace los diseños pedagógicos para que podamos aprender. Al triángulo inferior en una mala interpretación se le ha llamado infierno y se le ha dado la connotación de castigo sin ser así; simplemente es un estado más bajo de las leyes y de las frecuencias; está regido por las tonalidades del rojo. Por esto se pinta al diablo de rojo, porque es del triángulo inferior y el color de más baja frecuencia vibratoria; los cachos representan la animalidad, mientras nos volvemos humanos; y el tenedor o tridente, las armas de agresión que utilizamos mientras vivimos ese proceso de pasar de la animalidad a seres humanos, siendo solo simbolismos.

El triángulo superior tampoco es un cielo como lugar físico, ni un premio; sencillamente es la parte superior y está regido por las tonalidades del azul.

Entonces el universo tiene dos procesos: uno que es la creación, ley superior, y otro que es la comprensión de la creación, ley de evolución.

Nosotros estamos preparándonos para ser administradores del universo; para llegar allá es necesario ir al colegio a estudiar administración universal. A este curso le podemos llamar el curso de la vida o de la evolución. Los maestros son los administradores del universo y los dioses los creadores.

El cielo, la parte superior, es un estado de pureza donde no hay contaminación, donde no se cometen errores, donde se reconocen las leyes de la verdad y del amor. Por eso el maestro Jesús dijo: “Dejad que lo niños se acerquen a mí porque de ellos es el reino de los cielos”. Se refería no a los niños como tales sino a que un niño es una mente sin contaminación.

Una mente contaminada como la de cualquiera de nosotros no puede entrar al cielo a menos que la limpiemos. Si en nuestro interior nos convertimos en niños, es decir, limpiamos nuestra mente, podemos entrar al reino de los cielos, que es un estado de paz, de armonía, de satisfacción, donde los seres fluyen con el orden del universo, disfrutamos de su abundancia, pasando a ser maestros administradores, dejando de ser alumnos.

LEY DE POLARIDAD, rige la interacción de lo masculino con lo femenino para que se pueda crear cualquier cosa; no hay nada que se pueda crear que no esté regido por la interacción de lo masculino y lo femenino.

LEY DE MANIFESTACIÓN, rige la información emanada inicialmente de lo que llamamos El Padre, Dios o Ley de Amor que es lo mismo.

LEY DE AMOR, es el archivo superior y origen de todo cuanto existe; no tiene forma ni figura; es una información total del universo para su creación, para su administración y para la pedagogía.

La ira, desagrado, frustración, baja autoestima, malestar, estrés, depresión, tristeza, cuando las cosas externas no funcionan, nuestras relaciones con otras personas son inarmónicas, cuando no logramos ubicarnos fácilmente y tenemos dificultad en adaptarnos a los continuos cambios de la vida, todos estos síntomas son los resultados de irnos en contra de la ley.

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