La ley de la naturaleza – Primera parte. Leyes divinas que rigen el universo

La ley de la naturaleza – Primera parte. Leyes divinas que rigen el universo

Corresponde a un conjunto de fenómenos que se repiten constantemente de forma natural, invariable y predecible, según las condiciones de cada lugar. Es una ley plana que se manifiesta dentro de ciertos límites vibracionales y que solo puede operar sobre el plano denso de la materia.

Estos fenómenos se basan en un enunciado simple: Todo lo que nace muere.

La temporalidad

Lo que nace es temporal, mientras que lo que no nace es eterno e inmortal, el espíritu no nace, es una creación perfecta de Dios, es su manifestación. Esta es una ley horizontal que se manifiesta dentro de ciertos límites de vibración, es decir que solo puede ejercer su función y sus principios actúan únicamente sobre el mundo material, sobre aquello que es temporal, que alguna vez nació y en algún momento tiene que morir, sin tener posibilidad de actuar verticalmente sobre alguna de las leyes superiores a ella o de mayor jerarquía.

Sobre ella actúan las otras seis leyes, siendo inferior a todas por ser la más densa y la que maneja las formas físicas de todas las especies vivientes, se la reconoce también con el nombre de La Madre Naturaleza.

En la Ley de la Naturaleza podemos reconocer simultáneamente todas las siete leyes, mientras que en las otras es imposible reconocerlas todas porque hay leyes inferiores que no pueden manifestarse en las superiores.

Actúa sobre los cuerpos físicos de todos los seres vivos; sobre la densidad de la materia donde se encuentran las vibraciones más bajas del universo. La importancia de tener un vestido físico dado por la Naturaleza para venir a vivir una experiencia física radica en que en la Ley de la Naturaleza reconocemos todos los procesos del universo y su organización.

Cuerpo físico

Es la ley encargada de proporcionar los cuerpos físicos y también de regular su mantenimiento, puesto que cuando se viola la ley de la naturaleza el cuerpo se enferma. Sobre el cuerpo físico es que se desarrolla la personalidad, es el que permite la experimentación en el mundo material para el desarrollo de la conciencia, sin cuerpo físico no habría ningún tipo de desarrollo espiritual.

Permite entonces que reconozcamos la importancia de la interacción entre el espíritu y la materia, porque el espíritu no podría evolucionar sino no existiera la materia sobre la cual actúa y desde la cual experimenta, siente, aprende y vive.

Organiza los átomos en moléculas, las moléculas en proteínas, las proteínas en células, las células en tejidos, los tejidos en órganos, y los órganos se estructuran para dar forma al cuerpo, manifestando la perfección de la naturaleza en la diversidad de los seres vivos.

Aquí comprendemos que necesitamos un cuerpo físico dado por la naturaleza porque sin él no podríamos tener un campo mental. El campo mental no es físico y se instala sobre el cerebro. No podríamos tener mente si no tuviéramos un cerebro físico que lo contenga, y para poder tener cerebro necesitamos el resto del cuerpo.

Sin la mente no podríamos hacer un desarrollo de conciencia, porque en el campo mental es donde se produce la comprensión de las leyes, que será asimilada por la conciencia y es la razón por la cual dentro de la Creación Divina existen el cuerpo físico y la Ley de la Naturaleza.

El cuerpo físico entonces es necesario para el desarrollo de la conciencia del Hijo de Dios. En el universo no sobra ni falta nada, todo es perfecto.

La Ley de la Naturaleza es una programación automática de origen Divino, contenida en los códigos genéticos de cada especie. Organiza la diversidad de los cuerpos, el tiempo que son útiles, los mecanismos para su reproducción, mantenimiento y protección, formando un gigantesco organismo viviente que se llama el universo.


Cada ser tiene su propio nivel de conciencia, experimentando en un cuerpo material


Los cuerpos contienen la conciencia que experimenta la vida y así comprendemos la razón del universo en un proceso de evolución hacia la perfección de la sabiduría, que toma muchas encarnaciones.

El instinto

Trasmitida por herencia en los códigos genéticos de cada especie, existe una programación automática llamada instinto, que no necesita de la conciencia del ser para existir. Su función principal es generar, mantener y defender la vida, controlando todos los procesos vitales. La reacción automática del instinto es simple y binaria, diseñada para no permitir la duda de posiciones intermedias. SI- NO – HUYO-ATACO – BLANCO-NEGRO – ACCIÓN – REACCIÓN – QUIERO – NO QUIERO – ME GUSTA – NO ME GUSTA.

Se manifiesta a través de los tres grandes reinos de la naturaleza, en la pureza, renovación constante, y en la perfección de su combinatoria y funcionamiento, que se basa en la reproducción y repetición de los procesos que mantienen la vida.

La Naturaleza es Perfecta y sus alteraciones son salidas de esta ley por una acción externa, que modifica el resultado de perfección normal de la naturaleza, dando los híbridos, las deformaciones, la contaminación y las enfermedades, lo cual sirve para reconocer la Ley misma y aprender de ella, siendo permitido este proceso por una Ley superior.

Las que llamamos enfermedades son solamente el resultado de las violaciones a la ley de la naturaleza; esto está permitido por la ley de correspondencia, porque necesitamos enfermarnos para reconocer que la naturaleza tiene un orden; necesitamos el dolor para saber que estamos alterando nuestro cuerpo físico. Se puede reconocer el orden a través del desequilibrio; es la razón por la cual podemos violar esta ley; el resultado normal es perfecto.

En nuestro próximo artículo de los sábados continuaremos profundizando más acerca de la Ley de la Naturaleza, por favor regálame tu comentario sobre este tema, es de vital importancia para retroalimentarnos y saber cuáles son tus intereses. Muchas gracias por compartirlo con otras personas.

Luz Stella Solano M

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Leyes divinas que rigen el universo

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Quiero conocer las leyes

La confianza en sí mismo

La confianza en sí mismo

Depender de la opinión ajena es una de las más grandes calamidades en la vida de cualquier ser humano, lo convierte en esclavo de otros y lo aleja totalmente de sentirse a gusto consigo mismo y de ser una persona autorealizada y feliz.

La autorrealización

Se define como la consecución satisfactoria de los deseos o sueños personales por medios propios, mediante el esfuerzo y la fe en sí mismos.

La autorrealización es esa capacidad de guiarse por el propio criterio, con la certeza de que cada momento que se vive se hace a conciencia y, cada evento que sucede es una elección personal y libre, sin desperdiciar el tiempo culpando a otros por sus errores o sus propias faltas.

Una persona realizada no se escuda ni pretende tapar sus fallas o decisiones equivocadas en situaciones ajenas tales como: las catástrofes del mundo, las crisis económicas, o decretos del gobierno. No depende de nadie en lo referente a su autovalía personal o su propia identidad.

Es aquel ser que comprendió que todos los sucesos de la vida de una persona han sido creados desde el mundo interno, sabe que solo escuchamos aquello para lo que estamos preparados y solo recibiremos lo que en este preciso momento nos corresponde recibir.

Esa preparación proviene del mundo interno, de su relación con Dios y con el mundo que le rodea.

Mundo interno

Nuestro mundo interior es diferente del mundo exterior, está hecho de nuestras emociones y sentimientos, de las creencias e ideas con las cuales decidimos alimentar la mente, por lo tanto, es bien diferente para cada uno. Para desarrollar una verdadera confianza en sí mismo cada ser humano deberá aprender a hacerse cargo de lo que piensa, de cómo reacciona y de cómo se comporta.

En el fondo todo ser humano sabe perfectamente que es un ser único y singular. El desarrollo de nuestro mundo interior implica asumir una total responsabilidad de lo que somos, eliminando el interés o el oculto deseo de culpar a los demás de nuestras condiciones de vida.

Los seres humanos que se rigen desde dentro confían en sus propias señales internas y huyen de la necesidad de estar buscando en quien apoyarse para tomar decisiones. Aprenden a evitar el deseo de aprobación de los demás.

Uno de los aprendizajes más importantes para todos es el de asumir por completo la responsabilidad de lo que pasa en nuestro interior, ya que el mundo interno es el director y creador de lo que sucede en el externo. Es un claro reflejo de la realidad interna, por lo tanto, comprender que somos los únicos capaces de controlar el mundo interno es un paso trascendental en la evolución humana, que le transforma la vida por completo.

De dicha comprensión se desprenden todos los eventos y situaciones que el individuo deberá enfrentar a lo largo de su existencia.

No obstante, no podemos negar que en el mundo se dan muchas circunstancias sobre las que no tenemos control alguno, sin embargo, aunque no dependan de nosotros, hacernos correspondientes con ellas si lo es y, la respuesta que a ellas damos es algo absolutamente concerniente a nuestro fuero interno.

La autoconfianza

La autoconfianza se define como el desarrollo del mundo interno, nadie que carezca de conexión interior y aceptación de sí mismo, podrá tenerla.

Veamos algunas características que diferencian a las personas que han desarrollado su mundo interno, frente a las que aún no lo han hecho:

Mundo Interior DesarrolladoMundo Interior Ausente
AceptaSe queja
Se disculpaReprocha
Asume sin buscar culpables.Culpa a los demás y a sí mismo.
Se siente a gusto consigo mismo.Busca la aprobación de los demás.
Vive satisfecho de sus acciones y decisiones.Trata de inspirar lastima y busca caerle bien a los otros.
Agrada y es alegre.Manipula con el pesar y la culpa.
RespetaJuzga.
ActúaReacciona.

Quien no consigue interiorizar este concepto básico, estará inevitablemente condenado a vivir una vida llena de reproche y censura.

Todos vivimos una vida privada, tenemos un mundo interno al que nadie tiene acceso, dialogamos y compartimos continuamente con esa persona que está dentro de nosotros, que nos conoce muy bien, que siempre sabe cuándo estamos mintiendo o exagerando, cuando estamos engañando a los demás, en ese mundo interior se haya la clave para llegar a ser una persona realizada.

Liberarnos del dominante ego que nos impulsa a buscar culpables por todo lo que nos sucede y a sentirnos víctimas de las circunstancias, es un paso inevitable para llegar a la confianza plena en nosotros mismos.

La confianza está muy ligada a la autorrealización, no se puede llegar a ella sin previa limpieza de dudas y temores acerca de la persona que somos, sin sentirnos verdaderamente confiables tanto para nosotros mismos como para los demás.

Saber que somos seres confiables nos hace sentir tan bien, que automáticamente nos conduce a la plenitud de la vida, confiados en el mundo que nos rodea, seguros de que siempre vamos a lograr todo aquello que nos proponemos porque como seres transparentes y confiables siempre recibimos el apoyo incondicional del universo entero.


El bienestar fluye cuando confiamos en nosotros mismos.


Luz Stella Solano M.

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Funcionamiento de las leyes universales – Leyes divinas

Funcionamiento de las leyes universales – Leyes divinas

En el proceso de comprensión de las leyes que rigen este maravilloso universo en el cual no solo habitamos, sino que además somos una pieza importante y fundamental en él, es conveniente comprender que dichas leyes funcionan en dos sentidos, uno de ascenso y otro de descenso.

Dos sentidos

Las leyes funcionan en dos sentidos: uno que se encarga de dirigir el funcionamiento del universo y todas sus manifestaciones y el otro que maneja la comprensión de cómo opera todo este grandioso universo, no es lo mismo saber cómo funciona a comprender el por qué funciona de dicha manera.

En el primer sentido que es descendente se va de lo no físico hacia la materia para que se pueda producir la manifestación de aquello que llamamos Creación. En el segundo sentido que va en ascenso podemos reconocer la ley, empezar a descubrirla y posteriormente a comprenderla para poder llegar a niveles superiores.

En los niveles superiores logramos trascender las limitaciones de la materia, liberarnos tanto de la inocencia como de todos los procesos asociados a la ignorancia que producen dolor, enfermedad, sufrimiento, agresión, violencia y muerte.

El cielo de la vida

Las leyes correspondientes al triángulo superior o lo que llamamos el cielo de la vida, son la ley de amor, la de manifestación y la de polaridad, a ellas exclusivamente les concierne todo lo relacionado con la creación.

Las leyes del triángulo inferior que son la ley de naturaleza, armonía y correspondencia encargadas de la comprobación y existencia de estas, con su comprensión y aceptación. Por fuera de estos dos triángulos y en medio de ellos se encuentra la ley de evolución, encargada de servir de puente entre los dos triángulos, de crear todos los procesos de aprendizaje de las verdades universales a través de experiencias que permiten comprender el orden perfecto del universo y los principios y propósitos de la Creación.

El orden ascendente que va desde la ley de la naturaleza, la más básica de todas hasta la ley de amor, la mayor y más poderosa de ellas, este orden facilita la comprensión. Las leyes superiores siempre operan sobre las inferiores, porque tienen un nivel de jerarquía más elevado.

Teniendo en cuenta lo anterior nos damos cuenta que sobre la ley de la naturaleza operan todas las demás leyes e igualmente en ella se manifiestan la totalidad de los procesos universales, tanto los que permiten la creación como los que facilitan la comprensión.

Las leyes correspondientes al triángulo superior contienen un nivel de información mayor, de esta manera podemos comprender el orden jerárquico, puesto que, inversamente las del triángulo inferior por el simple hecho de manejar mucha menos información complican la vida de las personas que están en ese punto evolutivo, haciéndose correspondientes con procesos complejos precisamente para que puedan reconocer la existencia de las leyes y comenzar a fluir serenamente con el orden del universo.

Errar por ignorar

La ignorancia de las leyes conduce al humano a cometer muchos errores e intentar revelarse contra dicho orden, desconociendo que esto no es posible, pero, hasta que no lo haga no podrá verificar que así es.

Esta también es la causa por la cual estos procesos evolutivos son además de complejos muy densos y lentos. El proceso evolutivo en el triángulo inferior puede durar hasta treinta y nueve mil años, que va desde el primer nivel de conciencia hasta el tercero, mientras que el proceso a partir del cuarto nivel y hasta llegar al séptimo y último nivel de conciencia puede durar muy poco, apenas algunos años.

Con la información hasta ahora contenida en los anteriores artículos, hemos visto algunas de las consideraciones acerca de las leyes y de los procesos básicos de las mismas, a partir del siguiente artículo, comenzaremos a tratar una a una la leyes universales, siguiendo el orden de ascenso, lo cual significa que comenzaremos por la más básica de todas, la ley de la naturaleza.

Así amigo lector nos iremos acercando a la comprensión y reconocimiento de ellas, a descubrir que siempre están presentes en todo lo que existe y sucede en la cotidianidad de los seres humanos y que es imposible salirnos de ellas.

Te espero entonces en el artículo correspondiente al próximo sábado. Saludos para todos y muchas bendiciones.

Luz Stella Solano M.

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Leyes divinas que rigen el universo

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Los contradictores como entrenadores

Los contradictores como entrenadores

Este artículo proporciona medios para reposicionar como catalizadores del propio desarrollo, a los antagonistas o “enemigos”, que encontramos en el camino de la vida.

Vemos las cosas de diferente manera

Si partimos del hecho de que todo ser humano es único e irrepetible, es lógico que no veamos las cosas de la misma manera. Lo normal, en consecuencia, es el desacuerdo, no el acuerdo, por ello los desacuerdos y eventualmente los conflictos son inevitables; no podemos eliminarlos de nuestra vida, solamente aprenderlos a manejar.

Los desacuerdos y también los conflictos son además convenientes, porque nos permiten percibir la situación desde diferentes ángulos comprendiendo mejor nuestras propias posiciones al confrontarlas con las de los demás. Esto nos facilita crecer en sabiduría y crear una forma de vida en la que podemos vivir en paz con nuestro prójimo a pesar de nuestras diferencias.

En el ámbito individual y social los conflictos son los parteros del desarrollo.

El intelectual colombiano ya fallecido, Estanislao Zuleta, en uno de sus trabajos más conocidos “Elogios a la dificultad” decía que hablar de una sociedad armónica era plantear una contradicción en los términos, porque el conflicto es inherente a la naturaleza humana. Sociedad implicaba para él, pluralismo, admitir diferentes percepciones de la realidad. Una sociedad armónica no era, por tanto, en su visión, la que no tenía conflictos sino la que era capaz de identificarlos y resolverlos en forma pacífica.  En otro de sus ensayos “Sobre la Guerra”, planteaba que solo una sociedad madura para reconocer y resolver sus conflictos estaba preparada para la paz. Crecemos, según él, como individuos y como sociedad no a pesar de nuestros conflictos, sino gracias a ellos.

Peter Drucker, el teórico de la Administración que tal vez más influencia tuvo en el pensamiento gerencial del siglo XX, decía que la regla básica de las buenas decisiones era que éstas surgen de la discrepancia y que el líder efectivo deliberadamente provoca más discordia y desacuerdo que consenso, pues esto le ayuda a entender mejor las situaciones y le provee de referentes y alternativas para solucionar problemas o aprovechar oportunidades, en forma más eficiente y efectiva. Desde esta perspectiva los desacuerdos y los conflictos son positivos. Según él, si no los tenemos deberíamos crearlos para aprovechar su enorme poder para ayudar a tomar mejores decisiones y para propiciar el propio desarrollo y el de los demás.

Individuo insoportable

Los conflictos se personifican en nuestros contradictores llamados también antagonistas y a veces enemigos.

Un contradictor no es sólo alguien que nos lleva la contraria, sino aquel que además nos enerva con su presencia contribuyendo a que perdamos el control de nosotros mismos. Una persona frente a la cual nos sentimos descalificados. Alguien cuya presencia no podemos evitar, aunque queramos. En síntesis: un individuo que nos parece insoportable, pero con quien estamos forzados a tratar. Podemos considerarlo como una especie de torturador psicológico que tiene el poder de proporcionarnos malos ratos.

Si tienes en tu vida a alguien que reúna estas condiciones eres afortunado, porque el factor más importante para ayudarnos a evolucionar es un contradictor, ojalá con mucho poder sobre la vida de uno. Desgraciadamente como decía Carlos Castañeda, refiriéndose a estos especímenes, en nuestros días las personas interesadas en su propio crecimiento tienen que llegar a extremos para encontrar un antagonista que valga la pena. La mayor parte del tiempo, concluía, deben conformarse con insignificancias.

Contradictores buenos entrenadores

Los contradictores son nuestros entrenadores en la práctica de la ecuanimidad y en la deflación del ego. Ellos nos enseñan auto control y a fijar nuestro centro de auto-valoración en lo que nosotros pensamos de nosotros mismos y no en lo que piensan los demás. Nos ayudan, por otra parte, a tomar mejores decisiones pues nuestros antagonistas encarnan generalmente el lado opuesto de nuestras posiciones, el negativo de nuestros positivos y el positivo de nuestros negativos. Vale entonces la pena escucharlos con atención.

Los contradictores pueden igualmente ser vistos como nuestros entrenadores, aquellos cuya confrontación nos hace crecer. Son tan necesarios que si no tenemos uno deberíamos salir a buscarlo, nos dice Carlos Castañeda.

Inteligencia emocional

Nada tan útil para desarrollar la maestría del dominio de uno mismo como el tratar con personas arrogantes en posiciones de poder. En estas circunstancias puede una persona interesada en aumentar su inteligencia emocional, desarrollar las competencias necesarias para poder mantener en alto la serenidad y la auto estima, frente a cualquier agresión a su EGO.

Sólo debemos considerar terminada la labor educativa de nuestro contradictor cuando éste haya perdido el poder de deteriorar la imagen que tenemos de nosotros mismos. En ese momento debemos buscar otro, que ponga a prueba lo que ya hemos aprendido y nos desafíe con sus críticas y ataques destructivos a seguir creciendo como seres humanos, porque una persona sin antagonista tiende a creer que no requiere mejorar y a desarrollar un exceso de complacencia consigo mismo.

El error de cualquier persona que se enfrenta a un contradictor es tomar demasiado en serio su EGO así como las acciones de su antagonista. Lo que generalmente nos agota en una situación como ésta, es el deterioro que sufre nuestra importancia personal cuando las acciones de nuestros contradictores nos ayudan a sentirnos inútiles y estúpido. En estos casos debemos recordar que nadie nos puede hacer sentir algo sin nuestro consentimiento. Nuestros contradictores son dueño de sus actos, cada uno de nosotros de la respuesta emocional que nos produzcan.

Es conveniente recordar que lo que se resiste tiende a fortalecerse y lo que se ataca a defenderse.

El reposicionamiento de los contradictores, antagonistas o enemigos como entrenadores, permite que veamos la confrontación con ellos como oportunidad de crecimiento, con lo que la tendencia a rechazar la experiencia cede, porque se deja de percibirla de modo negativo. Igualmente, al centrar la atención en uno mismo, la forma en que se reacciona ante las agresiones de los contradictores, en lugar de buscar que modifique su conducta, facilita por sustracción de materia, en este caso de entrar en el juego del antagonista, que este se aburra de tener un contendor imperturbable, ante lo que él puede considerar ataques demoledores a su auto-estima.

En resumen: Los contradictores mal intencionados, son nuestros más valiosos entrenadores, agradezcamos la oportunidad de tener uno o varios en nuestra vida.

Alberto J. Merlano A.

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Leyes eternas e inmutables – Leyes Divinas

Leyes eternas e inmutables – Leyes Divinas

Para que podamos estudiar de manera más fácil y tener mayor comprensión de las leyes estas se manejan en un orden jerárquico, que va desde la menor y más básica de ellas que es la ley de la naturaleza y vamos ascendiendo en su estudio, hasta llegar a la máxima jerarquía del universo que es la ley del amor.

El orden que vamos a manejar en su estudio y profundización es:

  1. Ley de la Naturaleza
  2. Ley de Armonía
  3. Ley de Correspondencia
  4. Ley de Evolución
  5. Ley de Polaridad
  6. Ley de Manifestación
  7. Ley de Amor

La Ley

No es posible que alguien o algo se salga de ella, si esto fuera permitido el universo no existiría. Todos los procesos del universo desde los más simples hasta los más complejos o relevantes están dentro de la ley, esto es lo que permite que su funcionamiento sea absolutamente perfecto, aunque muchos sucesos y acontecimientos que se dan en el mundo parezcan extraños y para la mente humana sean imposibles de comprender aún.

El aparente caos, lo inaceptable y todo aquello que la incipiente mente humana no alcanza a comprender, funciona, es perfecto y está dentro de la ley, fuera de ella nada es posible, todo está regido por leyes exactas y especializadas, ya que en el universo todo tiene un propósito y cumple con una función específica.

En una organización tan sabia y magistralmente creada y diseñada, nada queda suelto o supeditado al azar, todo está perfectamente organizado y dirigido hacia un propósito o fin determinado. Los seres vivos que habitamos este mundo solo podemos salirnos de las leyes inferiores, lo cual es permitido por las superiores, con el propósito de que al salirnos de ellas reconozcamos su existencia.


La única forma de reconocer la existencia de una ley es saliéndonos de ella.


Cuando nos salimos de la ley de la naturaleza, nos enfermamos y reconocemos su existencia. Cuando nos salimos de la ley de armonía nuestras relaciones se dañan y sicológicamente tenemos muchos problemas. Cuando nos salimos de la ley de correspondencia nuestra vida se bloquea generando guerras y conflictos a nivel social, comprobando estos resultados y también reconociendo la existencia de la ley.

Leyes superiores

De las leyes superiores no nos está permitido salir jamás, siendo ellas las que permiten que nos salgamos de las leyes inferiores.  O sea que en términos generales nunca nos podemos salir de la ley del Universo. Si esto fuera posible los seres humanos acabaríamos con el universo, lo desorganizaríamos y lo desintegraríamos, queriendo acomodarlo a nuestras propias creencias e intereses. Afortunadamente la ley no lo permite.

Vivimos en un paraíso aislado o cárcel planetaria (podemos escoger el nombre que más nos agrade), llamado planeta tierra, para que no podamos hacer daños en otros lugares.  Cuando aprendamos a respetar totalmente las leyes del Universo y todos sus procesos pasaremos a otras civilizaciones más avanzadas que no están aisladas como la nuestra.

Los seres que estamos en evolucionando pasamos continuamente a través de los procesos del universo que son permanentes y eternos. Lo que cambia son los seres que viven los procesos, son los que se transforman y mutan constantemente con el propósito de que podamos evolucionar y comprender cada vez un poco más el funcionamiento de este mágico universo que habitamos.

Es algo similar a un colegio, existen muchos de ellos muy antiguos, con estructuras físicas gigantes donde a lo largo de los siglos han estudiado miles de personas. Los estudios son los mismos, las estructuras físicas son las mismas, incluso el estilo pedagógico es igual al de hace uno o varios siglos, lo único que cambia son las personas, tanto los estudiantes, como los profesores.

Lo que allí se enseña no puede cambiar, las matemáticas, la física y todas las ciencias que se estudian en un colegio, evolucionan y hacen nuevos descubrimientos, pero en su esencia primaria nunca cambian. Las letras, los números, los medios de comunicación y la naturaleza nunca cambian.

Toda ley es de obligatorio cumplimiento, por eso es por lo que el ser humano en realidad no hace leyes, puesto que se pueden negociar, desobedecer e incluso violar sin que pase nada, lo que hace el hombre son normas transitorias, modificables y derogables, mientras qué sobre la ley no hay posibilidad de negociación; la ley se cumple sin discusión, sin opinión alguna, sin posibilidad de negociación, es decir, se cumple porque se cumple. Ejemplo la ley de la gravedad, por mucho que una persona no conozca su existencia, si se tira de un piso alto, cae y se estrella contra el piso, sin que lo pueda evitar.

Es así por una sencilla razón, los seres que estamos en evolución vamos aprendiendo de una manera paulatina, desconocemos la grandeza de la creación y su inmensidad, pero en nuestra inocencia en algunos casos y arrogancia en otros, creemos que sabemos mucho, que conocemos todo y nos sentimos con el derecho a opinar sobre lo desconocido.

Si no existieran leyes inmutables y eternas el ser ignorante y prepotente, en su absurda creencia de que lo sabe todo, desorganizaría y destruiría ese orden perfecto, tratando de acomodarlo a sus creencias personales.

Tres procesos

El universo tiene tres procesos básicos. El primero es el de la creación; el segundo la administración de la creación, y el tercero el de la comprensión de la creación, o sea la pedagogía. Dentro de estas fuerzas rigen todas las leyes del Universo.

En nuestro próximo artículo veremos como la ley opera en dos sentidos uno ascendente y otro descendente, para posteriormente entrar al estudio más profundo de cada una de ellas.

Si tienes preguntas o alguna inquietud al respecto recuerda que en los comentarios puedes hacerlas y con gusto te responderé.

Gracias

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Luz Stella Solano M.

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La realidad de Dios

La realidad de Dios

Dios es una expresión que a lo largo del desarrollo de la humanidad se convertido en un simple concepto. Es un término que nace del latín Deus, que significa brillo, resplandor, perfección, hace referencia a un ser eterno sin principio ni fin, un ente divino y perfecto, de naturaleza no física.

La mayoría de las imágenes de Dios han sido creadas por el hombre de acuerdo a su imaginación y cuando de describir con palabras qué o quién es, nuevamente surge de inmediato la imaginación sumada a la creencia o el concepto humano.

Aprendimos a conceptualizar a Dios, a ceñirnos la idea que nos enseñaron de él. Nos han dicho que somos criaturas creadas a imagen y semejanza de Dios, pero en nuestra sociedad moderna sucede al contrario, nosotros desde nuestra idea fraccionada y muy limitada de la realidad, creamos a Dios a imagen y semejanza nuestra.

La presencia de Dios

La tierna y frágil mente humana solo acepta como realidad aquello que puede ver, tocar, oler o sentir a través de sus sentidos primarios, dando por sentado que es lo único que existe. Niega rotundamente la posibilidad de otras dimensiones, de otros planos diferentes a los que se pueden percibir mediante los sentidos.

Así de la misma manera, ha ido aceptando también como realidad ciertos sentimientos y emociones como el miedo, el sufrimiento, la envidia, el orgullo, la reactividad e incluso la violencia, como naturales e incluso llegando al convencimiento de que son inevitables y de que no dependen de nosotros, sino de circunstancias ajenas que no podemos controlar.

El ser humano se desgasta en defender sus creencias y posesiones, porque, además las creencias que le han sido inculcadas por el medio social en que vive las toma como propias, se cree dueño y autor de ellas y lucha incansablemente por defenderlas, convirtiéndolas en una más de sus posesiones.

La vida entonces se convierte en un continuo ir y venir entre defender lo que tiene y luchar por conseguir lo que no tiene, pero que anhela vehementemente, y sin darse cuenta se le esfuma la oportunidad de disfrutar la vida, de sentirla, de aprovecharla en su grandiosa magnitud.

No obstante, este suceso no es en vano pues tiene un propósito divino, que consiste en que en este maremágnum de creencias y emociones negativas podamos descubrir, aceptar y comprender la única realidad que existe, la presencia de Dios en nosotros.

Única realidad

Para muchos Dios es una idea inalcanzable, un pensamiento muy elevado o simplemente un ideal que solamente atañe a unos pocos. La gran mayoría lo ve como algo tan lejano, que se convierte en un simple sueño, algo que posiblemente algún día llegue, pero que es él quien tiene o debe llegarnos, no nosotros quienes debamos buscarlo.

Si en cualquier momento pasa por la mente la idea loca de buscar a Dios, se posterga una y otra vez, conocer a Dios es un beneficio del cual pocos pueden disfrutar, un tesoro inalcanzable al que renunciamos en el momento presente, porque pertenece a unos pocos hombres extraños y diferentes del común de los mortales, seres iluminados y privilegiados.

El humano inconsciente percibe la energía Divina, la presencia de Dios en su vida como algo a lo cual no tiene derecho y a lo que jamás podrá llegar.

Desconoce que es la única realidad existente, que todo emana y se desprende de esta energía Divina Creadora, de la cual se desprende todo lo demás. Es inmutable (no puede ser cambiado o alterado), omnipresente (está en todas partes), omnipotente (puede hacer todo) y omnisciente (sabe todo).

Está frente a nosotros, toca todo lo que somos y tenemos, entra en nuestro interior, penetra en nuestros sentidos, actúa a través de lo que hacemos y permite que experimentemos. El plano de la materia en el que nos encontramos siempre ha estado y siempre estará inundado por Él.

Unión con la Suprema Energía

Dios es esencia de amor, esta es una sublime realidad, es la causa de todo cuanto existe y sucede, pero a menudo no somos conscientes de su presencia constante en nuestras vidas. Fácilmente nos dejamos absorber por las exigencias de la cotidianidad, que no nos queda tiempo para sentir su presencia, para vivir su existencia.

Lo único real es la energía del Amor, es la suprema inteligencia que sostiene el orden del universo entero. Todo cuanto hacemos y expresamos surge de esa fuente que nace en cada uno para crear la individualidad y, desde allí, proyectarse nuevamente a la universalidad, en un movimiento constante y eterno.

Venimos por la senda de un recorrido evolutivo con un único propósito, comprender la Realidad de Dios en nosotros y sentirnos parte de esa realidad. La forma física que habitamos temporalmente es tan solo una proyección de la Esencia Divina, atrofiada y mermada por nuestros pensamientos inmaduros y negativos.

Sin embargo, cuando el ser se desprende de tanta creencia, de la lucha, el ataque y la defensa y se regala espacios silenciosos llenos de paz para entrar en las profundidades de su ser, abandonando la bruma de la ignorancia, soltando el temor y el deseo de control, descubre la radiante Luz que es, la fulgurante perfección de esa energía que lo ha creado y de la cual jamás podrá desprenderse, porque es parte de ella misma.

Disolver las nubes de la ignorancia es una acción previa a la comprensión la nuestra multidimensionalidad, de nuestra unión con la Divina y eterna presencia del Dios Amor. Siempre hemos estado unidos a esa Suprema Energía, o no existiríamos, solo que no lo sabemos. Ahora al desvanecerse el velo de la ignorancia, sale a la superficie la gran verdad, se libera la Luz Divina interna.

Un Dios humanizado

En el pasado aprendimos una imagen de un Dios humanizado, aquel ser que se enfurece, nos castiga, que se ofende y nos condena al fuego eterno. ¿Qué clase de Dios ese ese? El que ha sido creado por el hombre a su propia imagen y visión de la vida.

En su ignorancia el ser humano supone un Dios castigador y vengativo, igual a él, la ignorancia no permite siquiera concebir la idea de un Dios puro Amor, que no nos juzga, que nos ama inmensamente, al que eternamente estamos conectados puesto que somos parte de Él.

¿Cómo podría el ser humano sentir la presencia de un ser así? Si desde el deseo ignorante de castigo o venganza se emite una energía de rechazo y temor, ¿Podría alguna persona querer sentir la presencia de alguien a quien le teme? Esta idea loca de la existencia de un Dios prepotente y castigador que nos juzga y condena, dificulta la posibilidad de querer sentir la presencia de Dios en la vida, más bien invita a huir de ella.

La humanidad ha vivido sumida en un mar de credos, religiones, filosofías y todo tipo de prácticas espirituales que le han ocultado la verdad de la presencia de Dios en él. Ahora que vivimos un momento de cambio de era planetario, llego el momento del despertar a una comprensión más profunda.

La fragmentación planetaria fue originada por intereses políticos, religiosos y principalmente económicos que generaron división y distanciamiento, donde cada uno lucha en busca de su propio beneficio alejándose cada vez más del otro y de su esencia divina.

En este tiempo divisionista de explotación mutua, de ventaja social y económica que está llegando a su fin, se esgrimieron magistralmente armas y recursos de toda índole. La humanidad vivió una era oscura, dominada y sometida, bajo el efecto de esos regímenes, trayendo como consecuencia la desconfianza, la inseguridad, el miedo, el odio y la competencia.

El derrumbamiento de los sistemas es inminente y necesario, como lo es el surgimiento de un nuevo orden global basado en el amor, la unión fraternal conciente y el apoyo mutuo.

Cuando en nuestros corazones exista tanto amor que de cabida a todo ser vivo y podamos mirarlos como creaciones perfectas de Dios en una actitud compasiva y benevolente, cuando podamos verlos a los ojos con amor sin juzgar sus acciones y comportamientos, cuando seamos una presencia amable y confortadora para toda la vida en todas partes y hablemos de todo ser con especial cuidado y delicadeza, será una muestra de que estamos muy cerca de sentir y ver a Dios en nosotros y en todo lo que existe.

Sentir a Dios, es sentir al otro en mí, es regocijarme con el bien ajeno, es bendecir, agradecer y valorar la presencia de todos los seres vivos en mi vida, comprendiendo que somo uno solo, hojas de un solo árbol y que cualquier daño que cause a sus hojas o ramas, me lo estoy causando a mí mismo, podré vivir permanentemente la presencia de Dios en mi vida.

Dejar de creer en Dios

Esta es una invitación a que dejes de creer en Dios, puesto que la creencia está acompañada de la duda, supone algo que puede ser o existir, pero que, carece de la certeza absoluta de su existencia.

La creencia en Dios lo mantiene alejado de nosotros, reducido a la suposición sin que hay de por medio una verificación.

Quien ama todo lo que hace, el mundo que le rodea, las personas con quienes entra diariamente en contacto y se ama y valora a sí mismo, ama y siente a Dios en su vida. No se trata de creer en Dios, se trata de sentirlo en la naturaleza, en la belleza de las flores, la frescura de los ríos, lagos y mares, en la brisa que nos acaricia en un bello atardecer.

Se trata de encontrarlo en los ojos de un anciano, en la sonrisa de un niño, en las peleas callejeras, en los atropellos cotidianos, en los errores humanos. Todo es Dios, solo que si no amas el mundo que te rodea jamás podrás sentirlo y vivirlo.

Luz Stella Solano M.

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