EXTRACTO PREPARADO POR ALBERTO MERLANO A. (OCTUBRE 1990)

INTRODUCCIÓN

En las siguientes páginas usted leerá sobre personas que se parecen a usted y sobre otras que lucen muy diferentes. Al final, para muchos de mis pacientes el milagro es que, pese a nuestras diferencias, todos somos iguales. Además de las identidades y de los deseos existe un núcleo común del yo, una parte esencial del ser humano cuya naturaleza es la paz, cuya expresión es el pensamiento y cuya acción es el amor incondicional. Cuando nos identificamos con ese núcleo interior, respetándolo y honrándolo tanto en nosotros mismos como en los demás, experimentamos una curación en todos los campos de la vida. Cambiar de actitud y de modo de vida es un proceso que requiere mucho tiempo y esfuerzo, y si bien las técnicas son sencillas, las soluciones son sutiles y complejas.

EL MENSAJE DEL LIBRO DEL QUE SE SACÓ ESTE EXTRACTO

expresado en términos simples, es que nosotros ya somos perfectos, nuestro núcleo esencial está en paz y es Completo. El trabajo de curar consiste en eliminar, una por una, las barreras del temor y del condicionamiento pasado que no nos permiten tomar consciencia de nuestra verdadera naturaleza. El descubrir ese pacífico núcleo interior le devuelve al cuerpo su plenitud o nos permite vivir bien, no obstante nuestras limitaciones físicas.

Esto equivale a una acción “terapéutica” equivalente a retirar los elementos que dificultan que el sistema funcione en la forma deseada, logrando que este por su propia dinámica logre un desempeño que lo “optimice” lo cual implica conocer las fuerzas más poderosas y profundas que operan bajo la superficie del sistema que se quiere modificar, normalmente relacionadas con la naturaleza humana.

El Wu Wei es parcialmente coincidente con la teoría de cambio de Kurt Lewin (2) cuyas investigaciones condujeron a la afirmación de que es más económico, en todos los sentidos de la palabra, modificar un sistema eliminando las fuerzas restrictivas que lo ubican en una determinada posición de equilibrio que aumentando las fuerzas impulsoras. Lo anterior implica en el mejor de los sentidos sabiduría en la acción, minimizando no sólo las intervenciones a las estrictamente necesarias sino también no proveerlas de una potencia superior a la mínima para lograr el resultado apetecido, concentrándose más en las restrictivas que en las impulsoras.

Aplicando una somera observación a la conducta empresarial, se evidencia de inmediato la tendencia que tienen los Gerentes a complicar el logro de sus propósitos por desconocimiento del sistema o por arrogancia del EGO, percibiendo los procesos de cambio como batallas de ganancia cero en la que forzosamente debe haber ganadores y perdedores. Siendo el Wu Wei el método de obtener resultados con la menor inversión de tiempo, esfuerzo, energía y medios posibles, podemos observar que el beneficio de usar esta perspectiva se multiplica en proporción directa a la complejidad del desafío y a la necesidad de causar el mínimo daño posible a las relaciones de cooperación necesarias en cualquier sistema compuesto por actores con metas coincidentes, aunque tengan intereses diferentes. El Wu Wei no tiene nada que ver con la inactividad.

Muy al contrario, siendo como es el arte de permitir que las cosas sucedan siguiendo su flujo natural, se puede afirmar que el no-hacer lo que no conviene hacer dada la naturaleza del sistema a intervenir, es la máxima expresión de la acción; es decir, una acción que brota de la profunda naturaleza de lo que se intenta modificar dejando al margen las necesidades del ego y el irreal mundo en el que habita. Este propósito esta expresado en la frase del Arte de la Guerra de Sun Tzu en la que sostiene que el supremo logro es someter al enemigo sin luchar. También aunque con una filosofía distinta basada en el odio que desintegra y no el amor que une, subyace en la práctica marxista orientada a aumentar las contradicciones dentro de un sistema con el fin de provocar su cambio.

Aplicado a la propia vida y a la administración de personas el WU WEI implica construir sobre fortalezas, las propias y las de los demás, en lugar de sobre debilidades. Para aplicar esta práctica del hacer sin hacer, volviéndonos maestros de la acción en la inacción; se sugieren los siguientes pasos: Definir el QUÉ, el POR QUÉ y el PARA QUÉ de lo que se quiere cambiar. Establecer los límites del sistema que se intenta modificar. Esto se hace contestando a la pregunta ¿Quiénes tienen poder o autoridad para lograr que el sistema cambie, o en su otra cara, para impedir su modificación? Descubrir las fuerzas naturales, el ATRACTOR hacia donde se dirige el sistema. Las fuerzas más grandes son las que existen en la naturaleza humana; son ellas las que condicionan los movimientos de cualquier sociedad que solo produce satisfactores, no crea necesidades.

La comprensión de la dinámica interna de un sistema humano, comienza y termina, por lo tanto, con el entendimiento de las necesidades e intereses de las partes que lo componen y la correlación de fuerzas entre los diversos intereses independientemente de que sean o no legítimos a la luz de cualquier criterio de valor. Está condenado al fracaso a corto, mediano o largo plazo cualquier cambio que vaya en contravía con la naturaleza humana; por ello conocerla es obligatorio para cualquier agente de cambio que no quiera ser agobiado por las fuerzas contrarias a sus propósitos que irreflexivamente desate. Para lograrlo vale la pena apoyarse en los descubrimientos de las ciencias humanas.

Evaluar las fuerzas existentes dentro del sistema definiendo cuáles son impulsoras en el sentido en que queremos se mueva el sistema y cuáles restrictivas de tal acción, concentrándose principalmente, en las restrictiva aplicando el Principio de Pareto

3. Actuar manteniendo una permanente observación sobre el sistema intervenido evaluando las repercusiones de las acciones y efectuando las correcciones necesarias. No olvidar que se es parte de el mismo y que este es tan complejo que no es posible predecir con alto grado de probabilidad los resultados, por lo tanto la estrategia debe estar al servicio de la cambiante situación, sin perder el objetivo que se busca modificándolo si las circunstancias lo hacen necesario. La práctica hace al maestro, entre más rápido se empiece a incorporar estos factores en el análisis de las decisiones de cambio más pronto se empezaran a cosechar éxitos en el intento de establecer entornos sociales más ajustados a la naturaleza humana, permitiendo que los aspectos positivos de la misma se expresasen creando armonía en donde exista discordia y juegos de poder entre “buenos” y “malos”.

INSPIRADO EN UN ARTÍCULO ANÓNIMO DE INTERNET DEL MISMO TÍTULO [HTTPS://WWW.PROYECTOPV.ORG/1 VERDAD/WUWEI.HTM], MODIFICADO Y ADAPTADO AL MUNDO DE LAS DECISIONES EMPRESARIALES POR EL ADMOR. ALBERTO MERLANO EN DICIEMBRE 2012. PSICÓLOGO ALEMÁN NACIONALIZADO ESTADOUNIDENSE (1890-1947).SE INTERESÓ EN LA INVESTIGACIÓN DE LA PSICOLOGÍA DE LOS GRUPOS, LA DINÁMICA DE LOS PROCESOS DE CAMBIO Y LAS RELACIONES INTERPERSONALES.

ES RECONOCIDO COMO EL FUNDADOR DE LA PSICOLOGÍA SOCIAL MODERNA. WILFREDO PARETO (1848- 1923) FUE UN SOCIÓLOGO, ECONOMISTA Y FILÓSOFO, CREADOR DEL DENOMINADO PRINCIPIO DE PARETO TAMBIÉN CONOCIDO COMO LA REGLA DEL 80-20 QUE ESTABLECE QUE EN UN EVENTO SOCIAL UN MÍNIMO DE CAUSAS – APROXIMADAMENTE EL 20% – RESPONDEN POR LA MAYOR PARTE DEL EFECTO- APROXIMADAMENTE EL 80%. POR LO TANTO SI QUEREMOS CAMBIAR ALGO DEBEMOS CONCENTRARNOS EN LOS POCAS CAUSAS DEL EFECTO QUE QUEREMOS MODIFICAR. EL PRINCIPIO HA SIDO DE GRAN APLICACIÓN EN LA ECONOMÍA Y EN LA ADMINISTRACIÓN, ENTRE OTRAS.

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