Si nadie sabe que necesitas ayuda, nadie acudirá a brindártela. Continuamente estamos siendo bañados por una energía divina, por un torrente de luz divina procedente de los cielos que trae a nosotros grandes bendiciones: poder, amor, bienestar, salud, prosperidad.

No obstante, muchos seres humanos la desechan como si fuera una falacia, aunque hayan escuchado hablar de ello, o se los hayan enseñado desde niños, dudan que sea cierta, es más fácil hacer algo a un lado que tomarse la molestia de verificarlo, en cualquiera de los dos casos se pierden de aprovechar una de las más poderosas herramientas que tenemos a nuestro alcance.

A menos que la pidas nunca llegará

Esta grandiosa fuente de energía está siempre a nuestro servicio, dispuesta a brindarnos todo lo mejor, solo que, debemos solicitar su ayuda, es un requisito que, aunque puede parecer obvio, con frecuencia suele pasarse por alto, lo cual es el origen de mucho sufrimiento.

Si quieres ayuda Divina, a menos que la pidas de manera explícita, nadie, ni siquiera Dios, lo hará puesto que siempre respetarán tu libre albedrío, siempre y por encima de todo se respeta tu derecho a elegir el camino que quieres tomar en la vida, aunque sea el equivocado o el más difícil.

Cada vez que necesitas ayuda, tanto Dios como los Maestros, ángeles y el universo entero estarán de tu lado y te prestarán el apoyo que necesitas, para ellos no hay límites, ni empresa grande o pequeña, a la hora de ofrecer ayuda la brindan generosamente, solo tienes que hacerte correspondiente con ella, pedirla amorosamente y esperar pacientemente.

Puede que surja la duda de ¿por qué pedirle a los ángeles o Maestros si puedo acceder a hablarle directamente a Dios? Pues en realidad no hay diferencia, Dios, los ángeles y los Maestros son uno, no existe separación entre ellos, solo existe la unidad. La palabra ángel significa mensajero de Dios y, por lo tanto, podemos considerar que ellos son una forma de pensamiento del Creador.

Causa y efecto

Solo existe la Luz, el Amor, Dios, todo es una unidad, Dios también es uno contigo y con los demás seres. Jamás pienses que no mereces ayuda porque alguna vez te equivocaste, o porque crees que eres malo, no cargues con culpas que te hacen sentir que mereces poco o nada, la ayuda divina no es un premio y las experiencias que vives no son un castigo, todo es aprendizaje y nada más que eso.

La ayuda es solo un efecto, se trata simplemente de un resultado de lo que piensas y haces, la causa para que aparezca una solución puede ser pedir ayuda humildemente, y pronto el efecto se producirá.

Poco o nada importa cómo se pide la ayuda, lo verdaderamente importante es pedir ayuda de los Cielos, lo valioso es el hecho de hacerlo. Puedes invocar a Dios, a los Maestros, a los ángeles, a la compañía Celestial completa, puedes hacerlo mediante la meditación o la oración, las afirmaciones, la visualización, la música, la pintura, la escritura o cualquier medio creativo, pero simplemente hazlo.

Tampoco importa si crees en ello o no, si lo haces, aunque no creas puede ser que cambies de opinión, y si lo haces con total convicción puede ser que aumente tu fe, lo único malo que puede pasarte es que estarás abierto y atento a recibir algo maravilloso y cuando llegue te sentirás muy bien.

Puedes dirigir tus sentimientos sinceros hacia el cielo, construir una relación de corazón abierto, algo así como: “Querido Dios invoco tu presencia y la de los Maestros, pido su ayuda y asistencia en____________, doy las gracias por ello. Esto es apenas un simple modelo, la idea es que lo hagas como se te ocurra.

Además no te esfuerces mucho en describir tu problema, Dios ya lo sabe todo, sabe exactamente lo que necesitas, cómo te sientes y la ayuda que necesitas. Sin embargo, hay algo que debes saber, siempre te llegará la ayuda que necesitas, pero no hay garantía de que sea la que quieres. Es posible que consideres que necesitas algo y en realidad lo que necesitas es completamente contrario a tus deseos, entonces llegará la perfecta para ti.

Ten la certeza de que siempre recibirás la ayuda que solicitas, pero será exactamente lo que necesitas, no lo que quieres, y solo Dios sabe lo que realmente necesitas, eso ni siquiera tú mismo lo sabes. 

Una razón que te lleva a orar o meditar es porque necesitas desahogar tus emociones y ansiedades, es porque quieres sentirte libre de todo ese estrés que estás acumulando a lo largo de mucho tiempo. Expresar eso que sientes ante esas fuerzas superiores a nosotros, ante esa energía cósmica, divina y universal nos hace sentir muy bien, ayuda a averiguar el origen del sufrimiento, la causa de la preocupación o la desdicha.

Luego de tu conversación meditativa, en oración o en la forma que hayas escogido, puede ser que empiecen a desencadenarse una serie de acontecimientos inesperados, revelaciones que te ayudarán a encontrar la solución tan anhelada, o comiencen sucesos que parecen milagros, pero que en realidad son resultados de tu conexión con tu divinidad, ese es el verdadero milagro, te conectaste con tu fuente divina y recibiste la ayuda solicitada.

Intenciones puras y cristalinas

Si te diriges al cielo en algún momento de angustia o mucha frustración, algunas veces en esos estados de conciencia alterados se logra una conexión más profunda y la ayuda viene de inmediato, porque se canaliza mucho mejor la energía y te concentras más.

No obstante, hay algo que nunca podrás olvidar y es que tus intenciones deberán ser puras, jamás buscando causar daño a otros o beneficiarte de alguien indebidamente, además, también deben ser cristalinas, siempre deberás tener muy claro lo que estás buscando, aquello que tu corazón anhela con vehemencia.

Los bloqueos

La materialización de tus deseos se bloquea cuando cambias con frecuencia tu manera de pensar, cuando un día deseas algo y una semana después otra cosa diferente. Es la forma más común de autosabotaje cuando en el fondo hay un sentimiento escondido de no merecimiento, o búsqueda de castigo por la equivocada idea de que eres culpable de algo.

El mayor problema y el más difícil de superar para muchos es la propia incredulidad, no solo no confían en que sus deseos se pueden realizar, sino que además les parece imposible que esas cosas puedan ser ciertas, no tienen fe ni en Dios, ni en ellos mismos.

Suelen existir varios tipos de obstáculos algunos ya los mencioné, pero los vamos a enumerar:

  1. No tener certeza de lo que se desea.
  2. Miedo a no conseguir lo que tanto se desea.
  3. Miedo a no merecer ayuda divina.
  4. Sentirse egoísta por pedir.
  5. Pensar que es arrogante realizar los sueños.
  6. No creer en que puedas recibir ayuda externa a ti mismo.
  7. Vivir alterado o enfadado.

Si pierdes la fe no funciona

La fe es un elemento importante y absolutamente necesario, sin ella nada funciona, ¿Cómo se puede esperar recibir ayuda si se piensa que es una locura o tonterías en las que no hay que creer? Esas tonterías en las que pocos creen son las que han ayudado a muchos, pero de las que se han perdido la mayoría, justamente por falta de fe.

Ten fe y tu vida cambiará para siempre, pide ayuda, ora o medita con plena convicción y fe inquebrantable, muy pronto la ayuda se manifestará.

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Luz Stella Solano M

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