La ansiedad paraliza los sentidos, es una actitud emocional cognitiva, nuestro sistema emocional la usa para evitar situaciones amenazantes o las que nos generan una gran incomodidad o sensación de malestar. Se da cuando pensamos que estamos frente a una información amenazante, o a una situación que, aunque todavía no se ha presentado, puede llegar en cualquier momento.

Hoy en día muchas personas sufren de ansiedad, es un estado de afectación intensa que crea desasosiego, dificulta la capacidad de concentración y enfoque, y además todo el organismo lo percibe.

La ansiedad surge cuando queremos saber del futuro antes de que llegue, cuando tratamos de ejercer control sobre aquello que no depende de nosotros y tenemos miedo a un resultado negativo indeseado.


La ansiedad se da cuando la mente va más de prisa que la vida.


Algunas personas entran en una búsqueda externa a la solución de sus problemas, originada como ya dijimos en el deseo de control y de que las cosas se hagan a su manera y sucedan de acuerdo con sus pretensiones. En esos casos el ego juega un papel importante, sin embargo, no logran encontrar paz nunca, porque la paz es Dios, lo único que de verdad ansía con ardor el ser humano es una conexión con lo divino.

Irónicamente creaste los problemas o dificultades que has enfrentado en el pasado y que enfrentas hoy, convencido de que te iban a brindar tranquilidad, cosa que no ocurrió. Todo lo que ansiamos está esperando por nosotros, listo y a nuestro alcance, solo necesitamos momentos de silencio, calmarnos, cerrar los ojos, respirar despacio y profundamente y en pocos minutos el cuerpo comienza a relajarse y la mente a aquietarse, allí es donde Dios reside, el único lugar en que puedes encontrarlo.

Cada vez que nos invade la ansiedad o incluso la angustia, podemos y debemos si queremos salir de ese estado, hacer una pausa, especialmente cuando estamos frente a una situación difícil a la que no le encontramos solución posible. Las pausas frecuentes ayudan a superar la ansiedad, pero, además y esto es lo más importante, nos conectan con la divinidad que habita en el interior, y ese es el único lugar donde se puede encontrar la paz.

La paz interior es como grandes chorros de agua fresca y cristalina que apagan incendios y atraen soluciones armoniosas a cualquier dificultad, es el suavizante que en algunos momentos necesitamos para poder ver la solución, que cuando estamos ansiosos no vemos, aunque esté frente a nosotros.

La paz es la respuesta a cualquier pregunta, es la onda de bienestar que todos ansiamos pero que muy pocos se deciden a buscar, es irónico, pero al ser humano le resulta más sencillo continuar luchando contra las situaciones externas y tratar de encontrar soluciones en el lugar equivocado, que sentarse unos minutos cada día a meditar, a escuchar su voz interior y conectarse a su divinidad, que todo lo sabe y que tiene la solución a cada situación.

Reflexión.

Recuerda hacer pequeñas pausas a lo largo del día, respirar calmadamente y comprender que la paz interior es la única opción para solucionar cualquier situación, sin importar lo que esté ocurriendo en tu vida, con paz la manejas y superas pronto.

Preguntas:

¿Qué es lo que más te genera ansiedad?

¿Te asusta el futuro?

¿Alguna vez ensayaste meditar cuando sientes ansiedad?

Luz Stella Solano M.