Todo lo que percibimos en el mundo físico es un reflejo de un mapa interno, que cada uno ha construido de acuerdo a su forma de percibir la realidad y responder a las diferentes situaciones que enfrenta en la vida.

 Luz Divina

De acuerdo a estos mapas mentales también se crea lo que muchos definen como el Cuerpo de Luz o Campo de energía luminosa, que algunos científicos llaman redes neuronales en nuestro cerebro.

Muchas investigaciones se encaminan a la idea de que el Cuerpo de Luz es un aura producida por la actividad eléctrica en el cerebro y sistema nervioso, y precisamente por esta causa es que podemos fotografiar y en algunos casos ver las auras de las personas.

Hoy en día casi nadie se atreve a negar el hecho de que quien desee cambiar su entorno, deberá comenzar por cambiar sus mapas mentales internos, puesto que uno es reflejo del otro.

 

La gran diferencia

Allí es cuando comenzamos a vislumbrar un poco la diferencia entre curar y sanar. Curar hace referencia al cuidado, aplicación y consumo de medicamentos que conducen a la desaparición de los síntomas o enfermedades y recuperación de la salud.

Se trata de un proceso para revertir un síntoma físico ligado al aspecto emocional que permite que una persona que sufre anímicamente recobre su tranquilidad o elimine su sufrimiento.

Sanar es un aspecto más profundo, significa volvernos íntegros aceptando todas las partes de nosotros mismos, no solo las que nos gustan, sino todas.

Se trata de una conexión con nosotros mismos, con aquella parte nuestra que sabe cómo sanarse, una acción de compasión que despierta y libera en nosotros una poderosa capacidad de transformar aquello que nos aleja del amor divino, del infinito poder creador de todo cuanto existe y sucede que habita en lo más profundo de nuestro ser.

Somos increíblemente capaces, solo tenemos que disponernos a llegar a un nuevo nivel más profundo e interno donde se calman nuestras emociones y sentimientos, se tranquiliza la mente y se despierta el espíritu.

La sanación se da cuando se despiertan las capacidades y se avivan posibilidades de las que no teníamos conciencia, pero que siempre hemos tenido. No se trata de curar un malestar cotidiano, sino de sanar todos los aspectos de nuestra existencia.

Somos espíritu, somos energía capaz de autotransformarse en cualquier momento, tenemos la capacidad para sanarnos y también para sanar nuestro mundo.

Curar se ha convertido en un negocio de la medicina, las personas acuden al médico buscando solución a sus dolencias físicas. Por su parte el médico cumple con su función de la mejor forma posible, reconoce un síntoma y busca una medicina que pueda ayudar a que desaparezca.

Sanar es algo que nadie puede hacer por otro, proviene de un sensación de paz y empoderamiento internos, un sentimiento de comunión con la vida, una experiencia tan grandiosa y transformadora que se refleja en todos los aspectos de la vida.

Es el despertar de tu cuerpo espiritual, aquel que nunca se enferma, es vivir una experiencia infinita que existe fuera del tiempo y espacio.

Nuestro cuerpo al igual que todo lo que nos rodea es un espejo de nuestras creencias y pensamientos más íntimos. Cada célula responde a cada uno de los pensamientos que tenemos y a cada una de las palabras que decimos.

Sanar es transformar

Sanar implica estar dispuesto a cambiarte a ti mismo, cambiar mis pensamientos, sentimientos y emociones toxicas, negativas y destructivas para mejorar la calidad de mi vida y del mundo que me rodea.

Sanar es comprender que nuestro cuerpo se comunica con nosotros, que siempre nos manda los mensajes necesarios para superar cualquier enfermedad, puesto que ella proviene de la desconexión con esa esencia divina que habita en él.

Sanar es prestarle atención al cuerpo, escucharlo y hacer las correcciones necesarias, es tratarlo con amorosa devoción para que él mismo mediante una energía poderosa se sane.

Los médicos hacen lo mejor que pueden y saben, los medicamentos por su parte alivian temporalmente los síntomas, pero la verdadera sanación solamente está en tu interior.

Sanar es entrar a un nivel superior que abarca toda la existencia humana, es limpiar el pensamiento, tomar conciencia de las palabras que decimos y las acciones que realizamos. Sanar implica cambiar, subir de nivel de conciencia a un estado de completa aceptación de quien somos y comprensión de quien queremos ser.

Así como tenemos la capacidad para enfermarnos, tenemos el coraje y la energía para sanarnos, es cuestión de cambio y enfoque nada más. Puedes ir a muchos médicos que te formulan cantidad de medicinas que hacen desaparecer los síntomas, pero si no te transformas internamente jamás te sanarás.

Luz Stella Solano M.

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