Llegó la hora del cambio, este momento evolutivo por el que actualmente está pasando la humanidad era desconocido para muchos, pero, esperado por algunos que estaban iniciando o ya recorriendo un camino hacia la creación consciente de una Nueva Humanidad.

El nuevo “SER” Humano

Estamos asistiendo al nacimiento del verdadero “ser humano”, hasta ahora no teníamos conocimiento del significado y el gran compromiso que implica llamarnos “seres humanos”.

Venimos de una sociedad violenta y competitiva donde no existe espacio para la paz, por el contrario, nos atacarnos y luchamos unos contra otros, destruyendo aquello que se interpone en nuestro camino.

Desde este contexto no podemos llamarnos seres humanos, cuando los comportamientos y el trato dado a los demás proviene de acciones egoístas, oportunistas, reactivas o impositivas que demuestran claramente el nivel evolutivo del individuo y las acciones de alguien primario que no sabe controlar sus instintos ni reacciones agresivas.

Este tipo de personajes simbólicamente podemos compararlos con el centauro, aquella figura mitológica con apariencia mitad humana y mitad salvaje con comportamientos que, algunas pocas veces son lógicos, centrados y con disposición al servicio hacia los demás, otras destructivas que buscan satisfacer únicamente sus intereses personales, haciendo lo que sea para conseguir lo que quiere, aunque tenga que arrasar sin piedad aquello que considera un obstáculo en su camino. 

Bípedo Parlante

Este antiguo hombre que era apenas un simple “bípedo parlante”, interesado en satisfacer sus caprichos personales, incapaz de escuchar al otro o sentir compasión por sus congéneres, guerrero salvaje y violento, luchador frustrado que busca poseer más dinero del que siquiera puede llegar a gastar y controlar el mundo para imponer sus ideas ejerciendo un poder descontrolado e inhumano, por fin está muriendo, está siendo testigo de su propio funeral.

Pero como la vida es hermosa y perfecta con una tendencia irrefrenable al equilibrio, al mismo tiempo somos testigos del nacimiento del nuevo “Ser Humano”. Comienza una nueva era, el tiempo de la oscuridad llegó a su fin y nace la era de la luz donde el hombre vibra en una frecuencia mucho más elevada que le permite conectarse a la energía del amor, el despertar de la conciencia es un hecho palpable, el cambio se está haciendo evidente.

Este cambio es a nivel interno, es un cambio de conciencia, de actitud y respeto por la vida y todas sus manifestaciones, por la naturaleza y las criaturas de Dios. El despertar de la conciencia y la conexión con su propia divinidad son procesos que hoy muchos evidencian. 

Comportamientos del súper humano

Este nuevo súper humano, está comprometido con su propia transformación, decidido a modificar sus acciones mediante la atenta observación de sus pensamientos; se torna extremadamente cuidadoso en su comunicación, busca las palabras adecuadas, amables y respetuosas para expresar sus opiniones, sin invalidar las ajenas, aunque no las comparta.

El nuevo súper humano respeta totalmente las costumbres, ideas y experiencias de los demás; no juzga, ni condena a nadie. Se quitó de encima el peso abrumador de la crítica puesto que la reconoce como un acto inútil, que jamás consigue algo positivo.

Sabe sacar el mejor provecho hasta de la peor situación, encuentra en todo un lado positivo, serenamente confía en que el universo siempre se encargará de satisfacer todas sus necesidades y proveerle.

Agradece las oportunidades de aprender algo nuevo; no ve problemas, solo oportunidades de aprendizaje.  No gasta su energía en discusiones frustrantes porque entiende que eso atrae a su vida lo semejante.  Es consciente de lo que sabe y no le interesa oponer resistencia al estilo de vida de los demás.

El nuevo súper humano expande su mente, comprendió que el universo y la vida están llenos de infinitas oportunidades; fluye con paciencia y actúa con serenidad. No impone su voluntad a otros; no culpa a nadie ni de frente ni a sus espaldas; en su mente no existe nadie con quien no esté unido espiritualmente.

Evita herir los sentimientos ajenos, pone entusiasmo a todo lo que hace y siempre habla palabras de verdad, amor y bondad.

Tiene disponible y al servicio de todas las personas los recursos con que cuenta y, como resultado de su capacidad de servicio incondicional, de dar amor y de respetar, recibe siempre lo mejor de los demás y de la vida.

No sufre por nada, sabe que el sufrimiento es necesario para que la mente cristalizada se abra a nuevas posibilidades, pero innecesario para aquellos que aceptan la vida y ven su perfección.

Todas sus acciones generan una vida plena y de total satisfacción y por esta razón parecen seres con mucha suerte, pero en realidad es el resultado de la sabiduría, la paz y el amor.

El amor que hay en el interior de cada ser forma una unidad con el amor que llena el universo. Nos rodea, protege y abre todas las puertas.

Hemos venido a la vida para aprender a amar todo lo que existe.

Si llevamos a cabo la tarea lo mejor posible,

el universo, en su infinita sabiduría, nos guiará en la dirección correcta.

¿Te consideras un bípedo parlante o ya tienes comportamientos de súper humano?

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