La vida es un cúmulo de experiencias, algunas muy agradables que nos producen grandes satisfacciones, otras que nos inspiran o motivan a crecer y hacer cosas que no se nos habían ocurrido antes. Pero, hay otras que no son de nuestro agrado, duelen, son duras y las calificamos de adversas.

Las primeras no tienen dificultad, por lo general nos parecen naturales y poco o nada conducen a la reflexión, mientras que, las segundas nos mueven el piso, tienen el propósito de fortalecernos invitándonos a cambiar de ruta, pero en ningún caso son para destruirnos.

No obstante, a pesar de esto muchas veces las personas cuando las cosas no salen como esperaban o los demás no se comportan de acuerdo a sus expectativas, se sienten defraudadas, piensan que la otra persona es mala, que no los quiere, que es producto de la mala suerte y así, comienza un proceso de resentimiento escondido que le comienza a corroer por dentro.

Definición

El resentimiento es una palabra que procede del latín fruto de la suma de tres vocablos: 1. El prefijo “re” que es sinónimo de repetición. 2. El verbo “sentire”, que equivale a sentir. 3. El sufijo “miento” que puede traducirse como “medio”.

Resentimiento es tener un enojo guardado en el interior por algo que no se ha aceptado y que por el contrario se alimenta frecuentemente. Es el generador de sentimientos y actitudes hostiles o de rechazo hacia algo o alguien, la rabia no resulta sobre un acontecimiento, pero por lo general suele estar más enfocado hacia las circunstancias de vida que no se aceptan o no se han podido superar.

Una persona puede sentirse resentida con la vida, con el medio que le rodea, con la familia, con el gobierno y muchas otras cosas, porque no acepta su pobreza, porque otros tienen lo que ella no tiene, porque no acepta una enfermedad o condición física, porque rechaza su raza, su país condición social y familiar.

Esta persona poco a poco va alimentando en su mente esta idea y se va llenando de rabia, toma continuamente una dosis del veneno que le intoxica la mente, daña los sentimientos y entorpece sus comportamientos. Se siente frustrada y piensa que otros son los culpables de su situación, que ellos deciden y manipulan su vida.

Cómo reconocer El Resentimiento

Como en todos los aspectos de nuestra vida que precisan cambio es imprescindible reconocerlo para poder tratarlo hasta sanarlo definitivamente. Aquí surge un doble problema: por un lado la incapacidad de reconocerlo y por el otro el mimetismo que suele acompañar al resentimiento mismo, de tal forma que por lo general pasa desapercibido.

Una persona puede ser resentida toda su vida sin siquiera darse cuenta. Para identificarlo es necesario un autoanálisis, mantener una observación consciente de todos y cada uno de nuestros pensamientos, comportamientos, de las palabras que se usan al hablar y el tono en que se hace.

Como el resentimiento es solapado fácilmente se confunde con otras emociones negativas, puesto que va detrás de ellas para que nadie sospeche que está allí escondido.

Te invito a revisar ciertos comportamientos:

  • ¿Te molestas fácilmente cuando alguien te habla en un momento en que estás ocupada/o?
  • ¿Te quejas continuamente de tu situación?
  • ¿Sientes impotencia y frustración cuando las cosas no salen como esperabas?
  • ¿Frecuentemente culpas a otros por tu situación y por tus emociones?
  • ¿Sientes que los demás se aprovechan de ti y temes que te quiten algo o ganen más que tú?
  • ¿Piensas que los demás son ventajosos y que siempre quieren aprovecharse de tu buena voluntad?
  • ¿Crees que la gente es mala?
  • ¿Piensas que todos los gobiernos son una porquería?
  • ¿Sientes que la vida es injusta contigo?
  • ¿Te enojas fácilmente y reclamas culpando a los demás?
  • ¿Te aburres con frecuencia en lugares nuevos donde no conoces otras personas?
  • ¿Te molestas cuando la gente hace lo contrario a lo que te parece que deben hacer?
  • ¿Eres irritable y te exaltas fácilmente con ciertas personas?

Si algunos de estos comportamientos y sentimientos son frecuentes en ti, revisa bien el origen de estos, puede ser que tengas un resentimiento hondo y doloroso guardado durante mucho tiempo que te ahoga y roba tu paz interior.

Duro y Tormentoso

La amargura que produce el resentimiento puede ser un tormento duro y muy difícil de cargar, la dureza de tus amarguras es abastecida y protegida en las oscuras tinieblas del orgullo y la incapacidad de perdonar.

Este oscuro proveedor te induce sugestivamente a cortar todas las vías de comunicación con los que te rodean, a mostrarte recio, fuerte y muy duro. Genera un manto que impide ver tus propios defectos y resentimientos cubriéndote de susceptibilidad, culpa, orgullo y desencanto.

Una persona resentida jamás se sentirá agradecida, siempre le falta algo, piensa que pudo ser mejor, no se reconforta fácilmente y se queja continuamente. Por lo general el resentido es grosero y atrevido, no mide sus palabras porque tiene mucho veneno interno que lo corroe por dentro y que siente la necesidad de vomitar sobre otros, solo que, el mal olor de sus vómitos es causa del que tiene al lado, sin que llegue a notar siquiera el hedor que sale de su propia boca.

Busca afanosamente errores en los demás y cuando los encuentra les pone lentes de aumento, los mismos que usa para hablar de sus aciertos. Si alguna vez te encuentras con alguien así, aléjate lo más pronto posible, pero, si eres tú quien padece de este mal, decídete de una vez a sanarlo para siempre.

Bájate pronto de ese pedestal donde te encuentras solo, triste, amargado y sin amigos, sin amor, pero acompañado por mucho dolor y soledad. Cambia tu concepción del pasado viendo lo positivo, recordando que la adversidad invita a estar por encima de las circunstancias, volando como las águilas con una vista panorámica de las situaciones, sin dejarse afectar por ellas, sin sucumbir a la crítica, el juicio, el temor o el resentimiento.

Sin dolor

Quien es susceptible a la crítica y se siente fácilmente ofendido sufre mucho, puesto que es una epidemia que como cualquier enfermedad produce dolor, lo cual lo hace susceptible a caer en el resentimiento. Mientras que donde no hay dolor tampoco hay resentimiento.

El dolor es un paso muy cercano a la amargura, la sed de venganza y el mal genio que hacen a la persona dura e implacable no solo con los demás, sino además consigo mismo.

Pongamos algunos ejemplos:

Mario un hombre de mediana edad sufre de erupciones cutáneas y otras enfermedades de piel lo suficientemente graves como para necesitar hospitalización varias veces al año.

Berta, joven estudiante universitaria constantemente se muda de un lugar a otro, quejándose de que sus arrendatarios no la van bien con ella, afirma no caerle bien a los dueños de casa. No tiene amistades entre sus compañeros de estudio y se siente muy solitaria.

Juan tiene un gran historial de úlceras y negocios que fracasan uno detrás del otro.

Todos padecen del mismo mal subyacente: “Un resentimiento del que no se han liberado”. El resentimiento es una experiencia dolorosa en muchos sentidos, por tanto es un gran avance evaluar las causas del dolor y estas están íntimamente ligadas a la interpretación de los hechos.

El dolor lo genera la interpretación negativa y la resistencia aceptar que proviene de nuestro interior y justamente por eso no se ataja a tiempo, permitiendo así que avance poco a poco hasta convertirse en un problema psicológico y espiritual de características inmanejables para quien lo padece.

Algunas causas

El resentimiento tiene algunas causas que lo producen:

Falta de amor propio: quien se ama poco se siente agredido hasta con el más mínimo detalle, con los comentarios inocentes que puede llegar a convertirlos en severas heridas que le cuesta trabajo olvidar, pero, la realidad es que son simplemente producto de la película que se armó en la cabeza él solito.

Predisposición: se origina en un prejuicio o concepto negativo que se tiene de las personas o de las cosas que lo hacen más propenso a sentirse mal o herido frente a situaciones que se podrían haber resulto sencillamente con un simple diálogo o aclaración de las cosas.

Mala comunicación: esta es una de las causas mayores del resentimiento, las personas dicen algo, pero el resentido entiende otra cosa completamente diferente, porque todo lo relaciona con su dolor.

Temor: por lo general imaginario que lo aísla de los demás y lo conduce a la soledad y el sufrimiento.

Orgullo: que impide agachar la cabeza cuando es necesario, disminuye la objetividad impidiendo la capacidad de ponerse en los zapatos del otro.

Falta de amor: cuando no amamos a alguien cualquier cosa que haga nos producirá rechazo o fastidio, hasta su silencio o caminar suave para evitar incomodarnos.

Autocastigo: algunos piensan que es bueno sentir dolor porque se lo merecen e incluso llegan a autoflagelarse para ganar puntos y sentirse mejor consigo mismo, con otro o hasta con Dios.

Negación de Dios: quien niega la existencia de Dios en su vida carece también del poder para crear una vida sana y feliz y de relacionarse armónicamente con el medio que le rodea.

Todos tenemos el poder de tomar decisiones, en este preciso momento tienes la opción de resistirte y pensar que nada de esto te atañe y muchos así lo harán, otros deciden autobservarse para darse cuenta si hay alguna posibilidad de que tengan resentimientos escondidos que le causan dolor y le bloquean la vida.

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Luz Stella Solano M

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