Agradecer es otra de las grandes y poderosas llaves Maestras. “GRACIAS” es mucho más que una palabra; ser agradecido  no se limita a pronunciar una palabra. La gratitud es aquella actitud que nace desde el corazón, en aprecio por alguien que ha hecho algo por nosotros; es ese sentimiento que brota desde lo más profundo del ser ante las cosas maravillosas que la vida nos brinda  cada día; es esa alegría inmensa  que nos embarga ante la  sanación de  una  enfermedad, el nacimiento de un hijo, el compartir con amigos, el abrazo del ser amado, el beso amoroso de la madre, un bello amanecer o una deliciosa comida.

La gratitud ennoblece el carácter de las personas que la sienten, transforma las dificultades en oportunidades, encuentra soluciones a los problemas, convierte las pérdidas en ganancias, agranda el corazón de quien la siente, desarrolla la sencillez  y la humildad y aumenta la comprensión. La gratitud nos hace mejores personas con quienes hemos de vivir y permite que nos liberemos de la venda que llevamos en los ojos para que podamos tener una actitud más sabia ante la vida.

 EN UNA  ACCIÓN DE AGRADECIMIENTO PODEMOS EXPANDIR NUESTRA VISIÓN Y VER CON LOS OJOS DEL AMOR, DISFRUTANDO TODO AQUELLO QUE LA VIDA NOS HA DADO.

El mayor motivo de gratitud se encuentra oculto en las situaciones difíciles que enfrentamos en nuestro diario vivir. Los diseños de Dios son perfectos y las situaciones dolorosas son en mayor o menor grado las que nos permiten avanzar más rápidamente en nuestro desarrollo interno, las que nos fortalecen convirtiéndose en el baluarte de nuestra evolución. Nos hacen más reflexivos, comprensivos y compasivos.

Tomar conciencia que las dificultades son lecciones, que llegan a nuestra vida por alguna razón, y que conllevan un aprendizaje valioso y necesario, nos permite ponernos en una actitud de agradecimiento profundo. Es ahí precisamente ante esas situaciones difíciles y confrontantes donde realmente expresamos el verdadero agradecimiento. Agradecer lo que tenemos: la casa en que vivimos, la pareja amorosa que está a nuestro lado, el carro, el aire que respiramos, el alimento con que nos nutrimos no requiere de ningún esfuerzo, ni necesita un alto grado de sabiduría; dar gracias a Dios por eso es en realidad muy fácil.

Ahora bien, la gratitud debe expresarse de corazón, con la seguridad, la certeza y la comprensión de que estás aprendiendo algo muy valioso de la dificultad que estás viviendo; una vez que hayas superado la dificultad y no sientas ninguna molestia al recordarla, sabrás a ciencia cierta que superaste ese aprendizaje  y podrás tener la certeza de que ese tipo de experiencias  nunca más volverán a presentarse en tu vida, pues ya es una lección aprendida. En ese momento de la vida es cuando solemos decir:

  • Gracias a esta enfermedad aprendí a ser más paciente.
  • Gracias al tiempo que pasé en la cárcel, por haber agredido a una persona, hoy en día soy más respetuoso.
  • Gracias a haberme ido del país, aprendí a convivir con personas de culturas diferentes; en su momento me costó mucho trabajo, hoy en día puedo entender que aprendí a ser más adaptable.
  • Gracias a haber vivido la muerte de un ser querido, aprendí del desapego y hoy en día la acepto con facilidad y en paz.

Pero, dar gracias por las dificultades cuando estamos viviendo  la dificultad es todo un reto para nuestra mente ignorante y terca; en ese momento no vemos el propósito divino, la enseñanza pedagógica contenida en la experiencia, ni el maravilloso aprendizaje que hay detrás de toda situación confrontante.

El dar las gracias ante las adversidades, hace que podamos trascender las fluctuaciones  de la existencia humana, anclando nuestra vida en una actitud de amor que perdurará eternamente. Dar  las gracias por los momentos difíciles y los conflictos que hemos tenido con otras personas, hace que desaparezcan el rencor y la culpa. Es enormemente gratificante reconocer lo bueno de cada momento que vivimos, de cada experiencia, de cada aprendizaje, mirando al Creador con un corazón agradecido.

Tomado del Libro De Regreso al Cielo pag 147

Luz Stella Solano Montes | Nueva HumanidadLuz Stella Solano M. 

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