A veces confundimos la ley de armonía con el amor, y son dos cosas diferentes.

La ley de armonía es una de las leyes más básicas del universo, mientras que la ley de amor es la mayor, la más superior de todas. Esta ley maneja la tranquilidad, permite que las cosas fluyan en concordancia, conectadas o ajustadas al beneficio de todas las partes.

Armonía estática y dinámica

La armonía se da cuando existe un equilibrio y una conveniente y adecuada proporción entre las cosas y las personas, cuando los espacios están decorados de tal manera que trasmiten calma e invitan a la interacción amable, permite que las cosas estén perfectamente distribuidas y ubicadas en el lugar más adecuado, cuando esto sucede podemos decir que actúa de manera estática.

Actúa de manera dinámica cuando coordina o sincroniza cualquier movimiento, el funcionamiento o la realización de cualquier actividad. Es un lubricante agradable a los sentidos, como por ejemplo a la vista, cuando los colores producen una sensación de calidez y bienestar, por lo general se suele relacionar algo armónico con algo bello, alegre, agradable y relajante.

La ley de armonía en su aspecto dinámico facilita las relaciones entre las personas aunque sean diferentes unas de otras, permite que las relaciones sean serenas y agradables, se manifiesta en todo lo que se mantiene, en lo que puede convivir sin destruirse, actúa en los reinos de la naturaleza permitiendo que se mantenga la vida, en el día y la noche, en la interacción de las especies.

La expresión “tener armonía o vivir en perfecta armonía” significa que hay un acuerdo, una buena amistad o relación, que hay paz y buena comunicación, que existe una compatibilidad para interactuar con alguien o en un grupo, que el compartir entre las personas es respetuoso y cordial.

La armonía tiende al equilibrio

El punto de amor se ubica en el centro de la balanza que es neutro; no se mueve, no tiene oscilaciones, no tiene ninguna posibilidad de dualidad, mientras que la armonía siempre tiende al equilibrio, pero tiene presente la posibilidad de la dualidad; cualquiera de los dos lados de la balanza puede subir o bajar y por lo tanto puede entrar en desarmonía.

Armonía es equilibrar nuestra vida, nuestras relaciones, nuestra salud; todo eso lo hacemos simplemente observando que falta por complementar. Armonía es un proceso de complementar los faltantes para que queden en equilibrio. Si en un lado hay un peso y en el otro no lo hay, se desarmoniza; entonces debemos complementar un peso con otro para crear el equilibrio. Lo que tenemos que aprender es a complementar nuestras vidas con aquello que puede traer equilibrio en las relaciones, la salud, la economía y la ubicación. Cuando logramos el equilibrio entramos en armonía.

¿Cómo funciona la ley de armonía?

Regulando los tiempos de acción y recuperación, midiendo los ciclos y los ritmos de las cosas y su ubicación para que nada ni nadie pueda invadir el espacio de otro. En este aspecto funciona de manera simple y perfecta para el equilibrio de las relaciones que se pueden manejar mediante acuerdos. Siempre produce sensación de agrado, belleza y bienestar, se presenta en lo que nos gusta y produce tranquilidad, calma y satisfacción.

A través de la armonía se integran la diversidad y las diferencias. Las relaciones humanas armónicas son la integración de caracteres, comportamientos, pensamientos, genéticas y culturas diferentes.

La armonía es aquello que evita que los choques dañen algo; es la que nos muestra hasta dónde podemos desequilibrarnos sin caer, hasta dónde puede llegar una experiencia que nos permita un aprendizaje sin causarnos un daño innecesario.

Es el lubricante de la vida, como el agua que refresca. Hay fuerzas en interacción que producen choques, que producen temperaturas altas y necesitan algo que las refresque, que enfríe, amortigüe y lubrique esas fuerzas, evitando que entren a destruirse unas a otras. Es la que interactúa entre las fuerzas en conflicto, entre los extremos, y permite que se concilien o se equilibren.

Armonizar nuestras vidas a través de la tolerancia, la aceptación, la socialización, el equilibrio, la comunicación armónica y respetuosa, la valoración, es un paso indispensable para alcanzar la paz interior.

La queja genera desarmonía en cualquier relación y situación, renunciar a quejarnos, disfrutar y valorar es entrar en armonía con todo lo que tenemos, lo que somos y lo que necesitamos; la queja y la lucha nos impiden valorar; mientras nos estemos quejando o luchando en contra de algo o de alguien estaremos desarmonizados.

La ley de armonía surge como resultado de tener la capacidad de vivir de una manera flexible y tranquila, como las hojas de un árbol que se mueven al viento, de mantener el equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu, de vibrar y actuar desde el corazón viviendo de forma bella y amorosa, disfrutando el tiempo de tal forma que a cada campo de la vida pueda dársele la misma importancia.

Una vida que fluye serenamente sin conflictos de ningún tipo, que no entra en discusiones innecesarias o pleitos inútiles y desgastantes, que se vive acorde entre los pensamientos, las palabras y las acciones en completa paz interior, es una vida armónica por excelencia.

Lo que es agradable, lo que equilibra, está en armonía. La idea es aprender a convertirnos en armonizadores en las relaciones humanas, en la familia, en todo lo que podamos intervenir hacerlo como armonizadores, ser los que podemos generar mayor tranquilidad.

En nuestro próximo artículo sobre las Leyes divinas continuaremos profundizando acerca de esta hermosa ley. Si estos artículos son valiosos para ti por favor regálame tus comentarios y comparte con otros. Gracias por apoyar la paz de la humanidad.

Luz Stella Solano M

Gracias por leer “La ley de la armonía – Parte 1”.  Si te gusto el artículo, déjanos tu comentario y comparte.

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