La armonía no es algo complicado, nace del hecho de que existen dos fuerzas primarias en el universo, una de carga positiva que otorga o da, y la otra de carga negativa que recibe, las cuales se manifiestan en diferentes niveles de la experiencia humana, que cuando actúan equilibradamente se manifiesta la armonía.

Cuando se vive en equilibrio, igualmente surge el reposo, la tranquilidad y la paz interior, la falta de equilibrio conduce a una serie de movimientos perfectamente necesarios en la vida, pero que por lo general suelen ser difíciles o dolorosos.

Reconocimiento de la ley

El desequilibrio es necesario porque conduce al reconocimiento de la ley, que nos muestra que las fuerzas permanentemente interactúan, pero dentro de ciertos límites; la variación en la relación entre ellas crea vida, genera aprendizajes y nos mueve por el camino de la evolución, la vida se vuelve fácil y agradable de vivirla cuando ocurre una correcta y armoniosa interacción.

A lo largo de nuestro proceso evolutivo, llegará un nivel de conciencia donde la humanidad alcanzará un modo de vida armónico, y todas las partes sabrán interactuar solidaria y pacíficamente.

Para que las cosas fluyan debemos entender que la ley de armonía siempre estará presente y que cuando nos salimos de ella las cosas se estancan o se acaban, así que es de obligatorio cumplimiento aprender a adaptarnos a las diferentes situaciones que la vida nos presenta voluntaria, armónica y conscientemente si queremos sentirnos cómodos no solo en el estado final al que llegaremos, sino también durante todo el proceso.

Nos damos cuenta de que hemos violado la ley de armonía porque produce una profunda insatisfacción, la vida se desenvuelve en medio de un mar de conflictos sentimentales y emocionales. Los traumas psicológicos se producen como resultado de la violación a la ley de armonía, cuando nos vamos en contra de ella aprendemos a reconocerla.

Donde hay sufrimiento, angustia, miedo, frustración, amargura o cualquier situación de insatisfacción, no hay armonía. Cuando nos sentimos mal con lo que alguien hace, dice o deja de hacer, entramos en desarmonía.

Estamos dentro de la Ley de Armonía cuando tenemos buenas relaciones con los demás, cuando tenemos sensaciones de agrado, de cordialidad, amabilidad y estética. Cuando por determinación consciente decidimos eliminar el trauma y las limitaciones autoimpuestas, entramos en una nueva etapa de ley de armonía y con ello nuestras relaciones no volverán a entrar en conflicto.

Dos tipos de limitaciones:

  1. Las conceptuales autoimpuestas, son conscientes; nosotros mismo las mantenemos de forma voluntaria, nadie nos las impone, surgen de un sistema de creencias que está instalado en la mente del cual no queremos desprendernos aunque nos cause sufrimiento y dañe nuestras relaciones, son el producto de la ignorancia o ego.
  2. Las traumáticas de origen subconsciente o inconsciente, no sabemos que las tenemos, pero salen al exterior en los momentos en que hay alguna situación externa asociada a ellas.

El trauma suele dispararse de manera automática por eso lo llamamos mente reactiva, porque obedece a programas instintivos de defensa instalados en la mente, no provienen de la ignorancia o creencias limitantes.

El equilibrio en la vida se alcanza cuando fluimos en armonía con las diferentes experiencias que se presentan en la cotidianidad, cuando luchamos contra las situaciones que nos desagradan generamos conflicto y nos salimos de la ley de armonía.

Cuando estamos dispuestos a dar lo mejor de nosotros, a actuar con serenidad haciendo uso de nuestras cualidades con actitud respetuosa y generosa, cuando usamos nuestra energía y entusiasmo para relacionarnos con los demás, sin lugar a dudas, recibiremos de lo mismo y seremos felices ahora mismo, puesto que, esta ley de armonía nos confirma que siempre recibimos de lo mismo que damos de manera matemáticamente exacta.

Tips para vivir en armonía:

  • Dar siempre lo mejor en todo momento, lugar y circunstancia.
  • Pensar siempre lo mejor de todas las cosas y de todas las personas.
  • Hacer todo con amor y entusiasmo, colocando toda nuestra energía y habilidades en ello.
  • Abrirnos a recibir siempre lo mejor con la certeza de que es lo único que la vida nos tiene reservado.
  • Pensar que todo lo que tienes es porque te lo mereces, si la vida te lo da es porque te corresponde.

Algunas personas se niegan a recibir porque piensan que no merecen, se sienten culpables o tienen baja autoestima. De esta forma se cierran al flujo del equilibrio de universo hacia ellos. Cerrarnos a recibir es tan inarmónico como negarnos a dar.

La parte fundamental de la ley de armonía a nivel de relaciones se llama la técnica del respeto. Respeto significa renunciar a criticar, condenar, juzgar, atacar, castigar, imponer, agredir a las personas, situaciones o cosas en pensamiento, palabra y obra. Aceptar las funciones, comportamientos, pensamientos, actitudes, culturas, creencias y destinos de los demás.


Cuando una persona respeta, el resultado es armonía total en su vida y excelentes relaciones con todos y con todo.


En nuestro próximo artículo sobre las Leyes divinas veremos La ley de correspondencia, fundamental para comprender el origen de las situaciones que enfrentamos y saber por qué nos pasan.

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Luz Stella Solano M

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