Son dos cosas diferentes y opuestas. Lo que la vida nos ha dado es lo que tenemos y esto corresponde directamente a lo que necesitamos, todo ser vivo tiene justamente lo que necesita para vivir, porque de lo contrario estaría muerto. Lo que sucede es que el “ego” siempre quiere tener y tener más cosas, nunca se satisface con nada, cuando logra conseguir algo que deseaba inmediatamente aparece algo nuevo para desear y se convence de que no puede ser feliz hasta que consiga lo que quiere. El deseo de poseer cosas que en la mayoría de los casos son innecesarias convierte al ser humano en un fantasma hambriento que jamás se satisface, mientras más cosas tiene más quiere acumular y tener.

Lo que queremos es justamente lo que no necesitamos, esa es la causa de nuestro sufrimiento; este aparece cuando queremos cosas que no tenemos y no aceptamos no tenerlas, no aceptamos que no se den, no aceptamos las situaciones difíciles presentes en nuestra experiencia y por eso sufrimos.

Pero lo curioso con el “ego” es que no sólo desea tener cosas sino que no tiene la capacidad de valorar las que ya tiene, vive con su atención siempre dirigida hacia el deseo insaciable de tener cosas, de acumular bienes materiales, objetos innecesarios, lujos, y toda clase de posesiones o propiedades sólo para satisfacer un apetito voraz que nunca se agota.

Estos son los resultados de una sociedad de consumo que nos programa la mente mediante los medios de comunicación y campañas publicitarias, haciendo creer a las personas que deben tener esto o aquello para satisfacer necesidades inexistentes o para conseguir algo que no necesitan.

Para salir del sufrimiento necesitamos aceptar todo lo que la vida nos ha dado, agradecerlo y disfrutarlo, porque cuando disfruto las cosas y a las personas las estoy valorando, esto también incluye las experiencias que la vida nos plantea, aprender a verlas como valiosas oportunidades y sabias lecciones indispensables para nuestro crecimiento y desarrollo interno, sin que medie para nada el hecho de que las veamos como positivas o negativas.

Aquellas experiencias que llamamos negativas, son precisamente las que más nos elevan y dejan huellas frescas y transformadoras en nosotros y las que llamamos positivas nos alegran el espíritu pero no apoyan nuestra evolución.

Por eso es bien clara la sentencia que reza: “El que no valora lo que tiene está en camino de perder lo que necesita”. La explicación a esta sabia frase es simple, si siempre tenemos lo que necesitamos, lo valoramos y disfrutamos poniéndolo al servicio nuestro y de todas las personas que se puedan beneficiar, la vida se encargará de darnos mucho más, para que podamos servir más y mejor. Si por el contrario no valoramos lo que tenemos sino que nos quejamos continuamente, podría llegar el momento en que la vida nos lo quite para que no suframos más por tener eso que no nos agrada tener, entonces en ese momento perdemos hasta lo que necesitamos.

El camino para tener más, es disfrutar y servir más, la abundancia y la prosperidad son el resultado de servir con amor incondicional a muchas más personas de esta manera necesitaremos más para poder servir más. Parece un juego de palabras pero es una sabia enseñanza.

Todos los seres humanos tenemos exactamente lo que necesitamos sin excepción, para ser felices; pero muy pocas personas lo valoran, lo agradecen y saben ser felices con lo que tienen.

Enseñanzas del Maestro Gerardo Schmedling T.

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