Las personas piensan que meditar es sentarse en posición de loto, cerrar los ojos y poner la mente en blanco, esa es una visión simplista y elemental de la meditación.

En realidad la meditación es una práctica que permite educar la mente e inducir la conciencia a través de una técnica simple pero muy poderosa que aquieta, calma y concentra al ser.

Ayuda a cobrar conciencia y restablecer la paz y la tranquilidad, no despierta emociones que hagan brotar lágrimas o que nos conmueva a gritar en voz alta alabanzas a Dios, simplemente facilita que la conciencia y la mente coincidan en una misma frecuencia de vibración, en ese momento se produce la completa unidad del universo y el “yo”.

La meditación calma las emociones fuertes, por encumbradas que sean las preocupaciones se suavizan, reduce las ilusiones del ego, en ella pierde todo su poder.

Al disolver el ego todo cambia de color, la visión de la vida es diferente, nos conectamos con ese gran Espíritu que reside en el interior, con el cual empezamos a colaborar, que nos guía y que, si se lo permitimos nos inspira para realizar cualquier tarea cotidiana de manera serena y asertiva.

La meditación es un acto de inexorable abandono al orden cósmico del universo donde operan las fuerzas de la creación e imperan el amor y la paz.


Meditar descansar la mente, permitiendo que entre en una estrecha unión con la conciencia.


Mejora la salud porque calma la emociones, desconecta la ansiedad y la conexión con el anhelo de cosas frugales e innecesarias que afectan el funcionamiento normal de los órganos, donde se haya la fuente de la enfermedad.

El estrés, la preocupación y la incertidumbre por las cosas que sucederán en el futuro y, la tensión que brota del deseo incontrolable del éxito y logros materiales, bloquean la mente e impiden la eficiencia en cualquier actividad que requiera concentración y tranquilidad.

Curiosamente la meditación es receta indiscutible para estos males, mejora el funcionamiento defectuoso de los órganos del cuerpo, pues al calmar la ansiedad, la depresión, la angustia o cualquier emoción negativa, otorga a la mente la posibilidad de sanar naturalmente y de realizar tareas que requieren considerable destreza y altos niveles de concentración.

La meditación ofrece muchos beneficios:

  • Relaja el cuerpo y mejora la salud.
  • Controla las emociones, tanto las negativas como las positivas.
  • Fortalece el sistema inmune.
  • Controla el dolor físico.
  • Reduce el sufrimiento emocional.
  • Aumenta la creatividad.
  • Evita accidente.
  • Concentra y calma la mente.

En conclusión, meditar en cualquiera de sus múltiples formas, es bueno para la salud física, emocional y mental, permite al ser humano alcanzar altos niveles de satisfacción personal, le da la opción de ser feliz por sí mismo, pero principalmente es la fuente única de la verdadera paz interior.


Meditar no es estar en un lugar silencioso, es mantenerse en el silencio en medio del bullicio.


Aquietar la mente, vivir en permanente estado de calma interior y paz invulnerable transforman la vida en una experiencia única, en una aventura maravillosa que se puede disfrutar a cada instante, sin que nada ni nadie pueda impedirlo.

No es una utopía, ni un sueño iluso de unos pocos seres desconectados con la realidad, antes al contrario es el resultado de aventurarse a ensayar una forma diferente de vivir, ingresar en un mundo desconocido para la mayoría de las personas, pero al que una vez que entran no quieren volver a salir nunca, pues encuentran en él, la verdad de la vida y la grandeza de la existencia humana.

Reflexión:

Si nunca lo has intentado recuerda que aún estás a tiempo.

El mejor hábito del ser humano es mantenerse unido a su fuente creadora meditando cada día.

Luz Stella Solano M.