El miedo es una emoción dolorosa, que se produce ante la proximidad de un peligro, real o imaginario, acompañada por el deseo de evitarlo y de escapar de la supuesta amenaza. Es una emoción primaria derivada de la aversión a la amenaza o a correr riesgos.

El miedo es también instintivo y todos los seres humanos lo sentimos en algún momento de la vida. Esos temores a veces inexplicables que brotan desde nuestro interior, en ciertas ocasiones son beneficiosos, nos muestran una real señal de peligro, pero en la mayoría de los casos son irreales producidos por un condicionamiento mental y nos pueden llegar a causar mucho daño. Tiene diferentes manifestaciones que van desde la simple timidez, luego llega a una especie de alarma, hasta lograr desatar un estado de pánico paralizante y doloroso. El miedo es la antesala al sufrimiento, por lo tanto hay que vencerlo y la única manera de lograrlo es enfrentándonos a esa situación, persona o cosa que lo origina.

El ser humano tiene una serie de sentimientos innatos, uno de ellos es el miedo, porque es necesario para su supervivencia, sin embargo cuando se desborda y pasa los umbrales de la comprensión y la sensatez, llega a convertirse en un elemento limitante y dañino dejando de ser beneficioso y útil.

Algunas veces el miedo se vuelve antinatural y se convierte en una fobia, que lleva a las personas a sentirse amenazadas sin que exista ninguna causa para ello, sin embargo, son incapaces de liberarse de esos sentimientos negativos. Por ejemplo algunos tienen miedo a los insectos, a la oscuridad, a los fenómenos naturales, otros a la soledad, a las muchedumbres, a los espacios cerrados como túneles o ascensores, en fin la lista puede ser interminable. En estos casos el miedo se vuelve en un elemento paralizante del cuerpo e incluso de la mente.

El miedo es el principio de todos los males, cuando el miedo es constante perdemos la confianza en nosotros mismos y en nuestra propia capacidad, nos sentimos incompetentes, incapaces y abocados al fracaso. Estos temores imaginarios se somatizan en el cuerpo, convirtiéndose en la fuente de enfermedades y en grandes consumidores de la energía vital.

No existe ninguna justificación que le pueda otorgar algún beneficio al miedo cuando nos paraliza o coacciona, del miedo no puede provenir la sabiduría, ni la paz, ni mucho menos la felicidad. El miedo nos aparta de la realidad y nos sumerge en un mundo tenebroso y hostil en el que es imposible vivir. Los seres humanos viven llenos de temor porque se aferran a las cosas y a las personas, convencidos de que son dueños de algo o de alguien tienen miedo a perder eso que creen que es suyo o que les pertenece, intentando retener a toda costa y ejercer dominio y control.

Esto es imposible, porque no somos dueños de nada ni de nadie, somos simples administradores de los objetos que usamos y de los bienes materiales, y sólo compartimos con las personas a nuestro alrededor, pero no nos pertenecen ni nosotros a ellos. El miedo se genera entonces en esa falsa creencia de propiedad o dominio que nos aparta de la realidad y nos hace entrar en un mundo subjetivo, paralizante y desbordante.

El ego quiere poseer muchas cosas, es insaciable, nada lo llena ni lo satisface. Luego de poseer entonces se aferra a sus posesiones y siente un intenso miedo a perderlas, a medida que adquiere bienes, prestigio y poder, también va adquiriendo el miedo a perderlos y convierte la vida en una continua zozobra por cuidarlos. Quien posee teme a perder lo que tiene, porque considera que son sus logros y está tan aferrado que se siente incapaz de vivir sin ellos.

Para que se desvanezca el miedo es preciso tomar consciencia de él. Mientras nos hallemos en la oscuridad de la ignorancia estamos dominados por el ego, y como al ego le encanta tener y tener cosas, entonces también tiene mucho miedo a perderlas, así que el miedo permanecerá donde está.

La sabiduría y la comprensión se encuentran libres de temor, comprender el funcionamiento del universo y de sus Divinas Leyes, nos apoya en el proceso de la liberación del miedo. No existe la posibilidad de que alguien pierda lo que le corresponde, y tampoco que alguien tenga lo que no le corresponde. El universo es una empresa que funciona a la perfección y lo único que necesitamos hacer es fluir con él y todo en nuestra vida también fluirá.

El miedo es la desconexión con nuestra propia esencia, con nuestra propia divinidad. Si descubrimos la causa fundamental de nuestro miedo entonces podremos hacer algo al respecto y cambiar la causa y la verdadera y única causa es nuestra ignorancia. La arrogancia del ser humano al creerse dueño y poseedor de las cosas y su incapacidad para comprender que nada le pertenece y que todo es prestado por un ratico nada más, que las cosas al igual que las personas vienen y van y no podemos hacer nada para impedirlo, pero sí todo para disfrutarlo, sin pretender poseer y dominar, sino disfrutar, agradecer y valorar, es el origen del miedo y de la desgracia humanas.

Sólo la sabiduría y la comprensión logran que el miedo desaparezca definitivamente de la vida de un ser humano.

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