Estamos asistiendo al final de un ciclo y al nacimiento de uno nuevo, nada tiene que ver con el fin del mundo como muchos creen, sino con un suceso magnifico de apertura y transformación para toda la humanidad esperado por muchos durante años.

El sol de Alción

En el centro de la galaxia hay un gran sol que llamamos el sol de Alción.  Alrededor de Alción hay toda una órbita gigante que dura más o menos 25.920 años. Dentro de esa órbita alrededor de Alción giran una serie de sistemas solares, donde hay pequeños solecitos con sus sistemas planetarios, girando todos dentro de una misma órbita.

Uno de esos 164 sistemas planetarios es el nuestro, nuestro sol con sus planetas. Este sistema se llama el sistema estelar de Orso. Estamos dentro de la Vía Láctea, o sea que somos terrícolas, orsianos.

El giro que hacemos alrededor de Alción es un año cósmico con una duración de 25.920 años. Al igual que nuestro año normal también está dividido en 12, que vienen siendo 12 zonas planetarias y que llamamos el zodíaco.

Estas zonas dan 2.160 años para cada era. Nuestro sistema solar está pasando de la era de Piscis a la era de Acuario, es decir está pasando de una era de características masculinas a una era de características femeninas.

Mente femenina

Este es un paso maravilloso porque precisamente lo que ahora necesitamos es que todos los habitantes del planeta tierra nos convirtamos en seres de mente femenina, flexible, abierta, moldeable, ya que lo femenino es lo que puede recibir, concebir y contener, mientras que lo masculino es lo que emite, impone, penetra y da. Recibir la luz que viene del Padre y toda su armonía, requiere mentes femeninas.

Nada tiene que ver con género o sexo masculino o femenino, sino con características mentales, con convertirnos en seres más sociables, abiertos y receptivos, ya que, el ego de características masculina, quiere mandar, exigir e imponer, condición mental que cierra a la persona que la padece impidiéndole ver la luz divina y percibirse a sí mismo con grandeza.

La era de Piscis

Avanzamos de la era de Piscis a la de Acuario: la era de la luz, del amor benevolente y divino, donde nacemos a la conciencia de unidad comprendiendo que somos parte de un todo y que aquello que hacemos, para bien o para mal, afecta a todos en general.

La era de Piscis fue la era de la oscuridad, todo era velado, separatista y antagónico. La ciencia, la religión, la filosofía y el arte jamás pudieron conciliarse, impidiendo al hombre unir estas facetas para logar la integridad total que lo lleve a un despertar espiritual.

En la oscuridad predominan el egoísmo, la competencia, la lucha de poderes, el control. La humanidad ha estado sumergida en la oscuridad de su propia conciencia, manejada por sentimientos negativos, el deseo, el poder y el ego, dirigiendo sus energías hacia el abuso del poder y todas las formas destructivas, sin entender las leyes que rigen el universo, sumida en sus propios errores e ignorancia, negándose rotundamente a ver algo diferente a lo que su ego le permite ver, cerrándose a la sabiduría de su propia conciencia.

En la era de Piscis las acciones del ser humano mantuvieron una marcada tendencia a la separación, a ganar pasando por encima del otro, no importa a quien hay que arrasar, lo que importa es ganar. Las emociones y sentimientos predominantes son la culpa, el rencor, el resentimiento, la rabia, el deseo de poder y control, poseer bienes materiales y dominar a los seres que le rodean.

Emociones negativas que producen resultados desastrosos han dominado al ser humano de la era de Piscis, lo condujeron al desastre al que hoy asistimos. Desastre en diferentes áreas, en lo que a relaciones se refiere cada uno tira para su lado sin importar el beneficio mutuo, sino el individual, generando guerras, conflictos y desarmonías. En lo que concierne al medio ambiente y el cuidado de la naturaleza y los animales ha predominó la destrucción, la falta de interés y cuidado, la explotación desmedidas en busca de la ganancia económica.

En lo que concierne a la salud también sobresalió la inconciencia en la alimentación, los malos hábitos y vicios que generan grandes enfermedades.

La era de Acuario

Contrariamente la era de Acuario es la era de la luz, de la apertura de conciencia, donde el ser humano descubre que este universo es manejado por leyes divinas inmutables, siendo la más elevada de ellas la ley del amor.

En esta nueva etapa que inicia el 21 de diciembre del 2020 la humanidad nace al amor incondicional, el despertar hacia la creación de una nueva civilización pacífica, respetuosa del medio ambiente, enfocada en la búsqueda del bien común y el verdadero interés en el servicio a la humanidad.

Se abre en el cielo un magnifico y celestial portal estelar, que marcará el amanecer de una nueva era, la Tierra avanza hacia la luz, se abren las puertas cósmicas y se derrama sobre el planeta grandes corrientes de luz. Esto causará un cambio en el orden Divino, en toda la vida del sistema solar de la Tierra.

No obstante, recordemos que la luz es información y para recibirla hay que tener la mente abierta. Todos los habitantes del planeta recibiremos grandes descargas de luz proveniente del cosmos, pero no todos lo vamos a vivir de la misma manera.

Resultado matemáticamente exacto

Las experiencias que cada uno vivirá serán un resultado matemáticamente exacto y directamente correspondiente con sus acciones anteriores, con el trato que da a los demás, su forma de pensar, hablar y hacer.

Aquellos que trabajan su paz interior, que viven en armonía, comparten en amor, cooperan, respetan la naturaleza, esos seres honestos y transparentes que colocan por encima de sus intereses personales el bien de todos, vivirán este momento de una manera completamente diferente. Pasarán por un proceso de cambio natural y tranquilo, sin mayores altibajos, enfrentando dificultades como todos, pero en paz y en unión con su esencia divina.

Habrá que enfrentar las condiciones típicas de cualquier cambio, sin embargo, para quien padece de apegos incontrolados y deseos de poder, este cambio será un proceso doloroso y muy difícil, mientras que, para quien los ha superado será un momento único de crecimiento y apertura mental.

Cada uno lo vivirá de acuerdo a su nivel de conciencia y comprensión, enfrentará los sucesos con las mismas herramientas que ha trabajado en su interior, nadie vivirá una sola experiencia que no le corresponda, pues todas las crea desde las emociones que alberga en su mente y los sentimientos que motivan a su corazón. 

En la era de Acuario inicia el renacer a la paz interior, al amor incondicional, al servicio y la entrega a los demás. El ser humano se sentirá saturado del dominio del ego y buscará su trascender espiritual.

 Luz Stella Solano M.

Acompáñanos en este camino de renacer a la paz interior.

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