Hoy veo en los demás sus maravillosas cualidades, centro mi atención en los valores y fortalezas de otros. Suelto mi egoísmo y el deseo de lucirme mostrando todo lo que sé. Generosamente acepto y aplaudo las virtudes ajenas, su fuerza y energía, sin competir con nadie. Reconozco que todos tenemos grandes dones.

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