Hoy merezco lo mejor. Soy una creación perfecta de Dios, y recordarlo me ayuda a estar bien conmigo mismo, y a superar esos momentos en los que mi ánimo decae y me siento menos que otras personas. Eso sucede cuando se manifiestan mis miedos por encima de mi convicción de que soy una gran persona que merece amor, apoyo y reconocimiento.

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