Hoy escucho mi cuerpo. Él me señala cuando tengo miedo o algo me molesta. Reconozco cuando eso sucede, porque mis músculos se tensan, mi aliento se acorta y mi pulso se altera. Todo esto disminuye mi energía y me enferma. Respiro profundo, me lleno de la potencia del amor, y me tranquilizo para sentirme sano y bien.

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