Hoy asumo mi vida y me hago responsable de todos mis actos y decisiones. Dejo de estar buscando culpables de lo que me pasa. Ni siquiera me culpo a mí mismo, cuando las cosas no salen como esperaba. Simplemente acojo las dificultades con alegría, porque son grandes maestras que me ayudan a crecer y a mejorar.

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