Hoy mi deseo ya ha sido otorgado, está presente aquí y ahora, y es una realidad en mi vida. Cada vez que sentimos la emoción de materializar nuestro deseo, sin lucha, sin forzar, ni sufrir por nada, llegan todas las bondades. No me preocupo por la forma cómo mi sueño se hará realidad, solo agradezco que ya ocurrió.

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