Hoy suelto la ansiedad que solo sirve para crear desasosiego, haciéndome perder el enfoque y la concentración. Algunas veces podemos sentirnos alterados como el mar agitado, sin saber a dónde ir. Pero cuando acepto que la paz es Dios, empiezo a calmarme y a desear ardientemente esa conexión con mi propia divinidad. 

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