Hoy relajo mi cuerpo. Inhalo profundamente, lleno mis pulmones de aire y de luz verde sanadora, que restaura y equilibra todas mis células. Permito que mis órganos, músculos, huesos, arterias y todas las partes de mí, se distensionen. Al exhalar, dirijo mi atención al área de tensión, para llenarla de más luz y relajarme.

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