Hoy cuando estoy enojado por la acción de otro y le hago el reclamo emitiendo algún juicio o critica, es posible que calme mis sentimientos, pero hiero los del otro, logrando que a su vez me censure. Cada vez que me enojo, soy un personaje en la historia de alguien más, cuando lo suelto y me lleno de paz, recupero mi propia historia.

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