Hoy veo lo bueno de la gente, bendigo los seres que me rodean y con quienes entro en contacto cada día. Me niego a ver lo negativo de las personas, busco siempre lo bueno que hay en ellas, resalto sus valores y habilidades, apoyo la realización de sus sueños y comparto con genuina alegría sus logros. Este es el verdadero camino hacia la paz y la felicidad.

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