Hoy decido ser sobrio, natural y modesto. El lujo superfluo envilece el alma, engaña y debilita la mente y corrompe el corazón. Muy poco tiene aquel que procura mostrar más de lo que posee. En la sencillez descansan el espíritu y el cuerpo, y en la humildad vive y permanece escondida la paz de Dios. 

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