Hoy vivo una navidad reflexiva y serena. No presto atención al ruido, ni a los regalos o halagos. Busco reconciliarme conmigo mismo, mirarme al espejo y sentir alegría de ser quien soy. Es momento de renacer al amor, entregarlo abiertamente y sin temor, y recibirlo sin prevención ni prejuicio.

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