Hoy conservo la compostura que procede de mi paz interior. Cuando la motivación es la cólera, la venganza o el orgullo, las cosas salen mal. Lo mejor es mantener la calma y reflexionar serenamente. Todos cometemos errores, y más tarde nos arrepentimos, por eso, es de sabios ser benevolentes y comprensivos ante los errores ajenos.

Ir al contenido