Hoy me trato con amor, sin importar los acontecimientos o las actitudes de los demás, las críticas o juzgamientos ajenos, mi amor por mí es constante. Amarse no significa ser vanidoso ni engreído, menos causar daño a otros, sencillamente valorar el milagro de mi propio ser, de la vida y de la creación divina. Hoy me amo y me acepto exactamente como soy aquí y ahora.