Hoy comienzo el día leyendo algo que me inspire, meditando y orando. Adopto con sabiduría ese hábito, para asegurarme de que los primeros pensamientos del día, sean positivos e inspiradores; que me conduzcan a la reflexión y me conecten con la Divinidad, para sentir así, que me acompaña y me protege durante todo el día.

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