Yo… y el reino animal.

Yo… y el reino animal.

Toma consciencia de tu cuerpo.Tienes dos ojos para ver todo lo que quieras ver, pero además para verlo en la forma que elijas hacerlo.

Si ves con ojos de halcón te lanzas abruptamente sobre todo, permaneces al asecho, viendo que puedes juzgar, criticar, atacar o buscando sacar provecho de las personas o situaciones. Si ves con los ojos de un tierno colibrí, encuentras el dulce en todo aquello que tocas, y con sus bellas y ágiles alas llenas de color y movimiento la vida.

Tus manos, pueden ser como dos águilas que con sus garras hieren y destrozan, convirtiéndolas en armas feroces usadas para golpear, causar daño y amedrentar a los demás. A cambio puedes usarlas como dos trabajadoras abejas, que continuamente construyen el bien de su colmena, alimentan a su reina y producen la miel de su existencia.

Tus piernas pueden ser dos tiburones feroces que muerden a su presa y luego se van. O como dos laboriosos castores que siempre se dirigen hacia la creación y construcción de una mejor madriguera para su familia.

Puedes usar tus dedos como la araña que teje el telar de su existencia, dándole la forma, el tamaño deseado, sin quejarse ni atormentarse por lo que vendrá más adelante.

Observa tus pies, que no sean como liebrecillas locas que corren sin dirección tratando de esquivar cualquier situación que no sea de su elección. Conviértelos en dos nobles caballos que se dejan guiar y te llevan a dónde quieres llegar.

¿Cuánto mide tu lengua? Que no sea tan larga como una fiera serpiente, dispuesta a lanzar su veneno a quien se ponga en su camino, conscientemente conviértela en un bello canario que acaricia todo con su hermoso canto.

También observa conscientemente tu cuerpo, que no sea un burro perezoso y obstinado que se niega a cumplir con sus deberes, vuélvelo una ágil mariposa que va de flor en flor, buscando su alimento, polinizando, adornando y deleitando con su presencia y su belleza.

Por último observa conscientemente ese poderoso león que hay en tu interior, que se cree el rey dominante, altivo, furioso y peligroso.  Vuélvelo la tierna oveja que disfruta las caricias y gustosamente regala su lana para abrigar el bienestar de los demás, produciéndola toda su vida sin cesar y sin quejar.

Todas las criaturas del reino animal son maravillosas y cumplen con una función única y especial. Nosotros los seres humanos podemos inspirarnos en ellas observando sus comportamientos, cada una tiene una conducta necesaria para su supervivencia, cada uno nos manda un mensaje de aprender a usar conscientemente los aspectos positivos para potenciarlos y los negativos para desecharlos.

Luz Stella Solano

La alegría de vivir y la dicha de compartir

La alegría de vivir y la dicha de compartir

El tiempo un verdadero dilema, vivimos en un mundo temporal donde la vida se mide en tiempo, aunque muchas veces escuchamos que no existe, la realidad es que para nosotros sí existe y debemos aprender a aprovecharlo. El problema es creemos que tenemos mucho más de lo que en realidad nos queda, así que aprovecharlo no es una simple idea, es una prioridad.

Vamos a morir y no sabemos cuándo, es una verdad que no podemos negar. Aceptar la propia mortalidad nos ayuda a amar más y discutir menos, a dar más y exigir menos, a comprender más y criticar menos. Podemos llenar nuestra vida de momentos significativos y dejar de sufrir por trivialidades frente a la grandeza de la existencia humana.

Aquellos que amas también van a morir y tampoco sabemos cuándo, otra verdad que duele, sin embargo, a cambio de sentir dolor por la simple idea de perderlos, podemos empezar a conscientemente amarlos y aceptarlos.

No sufras ante la idea de la muerte de tus seres queridos, ámalos conscientemente, acéptalos amorosamente, disfrútalos apaciblemente y apóyalos incondicionalmente. Cambia el temor a perderlos por la dicha de tenerlos y la bendición de poder amarlos.

A cambio de temer por que algún día vayan a partir, aprovecha cada momento para compartir y convertir tu presencia en su existencia, en un dulce bálsamo que nutre su alma y alegra su tránsito por esta vida. Si reflexionas un poco más, te darás cuenta que todas las quejas, los reclamos y los disgustos pudieron haber sido evitados y cambiados por una dulce sonrisa y un te quiero y te acepto como eres.

Disfruta la dicha de tenerlos y supera ya el miedo a perderlos, ama intensamente y podrás soltar los temores al futuro y los rencores del pasado.

Luz Stella Solano M.