Leyes divinas que rigen el universo. Parte 1

Leyes divinas que rigen el universo. Parte 1

Nueva Humanidad te hace una cordial invitación, a partir de ahora y durante un período que no podemos anticipar cuánto tiempo durará, los artículos de cada sábado tratarán el tema de las Leyes Divinas que rigen el universo.

Te invitamos a leerlos y regalarnos tu comentario, que indiscutiblemente será muy valioso para nosotros y para los demás lectores.

El conocimiento de las leyes

Conocer las leyes que rigen el universo y el efecto que producen en los sucesos cotidianos de cada uno de sus habitantes, es de vital importancia para quienes desean construir una vida altamente satisfactoria y feliz.

Todo sin excepción en el universo en que nos encontramos funciona de manera perfecta, puesto que obedece a un orden establecido manejado por leyes que se aplican inexorablemente y que permiten a quien las cumple a cabalidad, sin alterar dicho orden, construir una vida plena de satisfacción, en armonía con el mundo que lo rodea y en completa paz.

El conocimiento de dichas leyes, permite al individuo descubrir cómo se dan los procesos de la creación, para posteriormente actuar de acuerdo con él y así fluir libre y felizmente por la vida.

Cada una de estas leyes cumple con una función específica que encaja dentro del gran engranaje que crea todo cuanto existe y sucede, que permite que se den los procesos de aprendizaje y la evolución permanente. 

El funcionamiento del universo

El Universo funciona regido por Leyes que son inmutables y de cumplimiento total y absoluto, no se pueden negociar, son eternas y permanentes, logran que el funcionamiento de este sea matemáticamente exacto y perfecto, puesto que, no es un ente al azar, es un ser vivo que evoluciona continuamente que, además está magistralmente dirigido por la divinidad.

Antiguamente el ser humano estaba convencido de que la tierra era el centro del universo, teoría posteriormente descartada por Galileo Galilei, quien, basado en los estudios de Copérnico sobre el movimiento de los astros, descubrió que la tierra no era más que un planeta que gira alrededor del sol, que a su vez forma parte de una galaxia.

Así se abre paso a una nueva etapa o momento evolutivo para la humanidad, ya que allí inician una serie de descubrimientos científicos que llevan al ser humano a comprender que existen leyes que rigen todo lo que se puede observar.

Surgen entonces grandes descubrimientos que se van sucediendo secuencialmente en el área de aquellas ciencias llamadas naturales como la astronomía, la biología, la química, la medicina, las cuales vistas desde un ángulo completamente nuevo y diferente, permiten medir y verificar la realidad y llegar a una gran conclusión asombrosa para esa época:nada en el universo responde al azar, no existe un dios caprichoso, malhumorado y emocional que nos premia o castiga…detrás de todo suceso existe una ley que lo permite o impide”.

Hoy cientos de años después, la ciencia ha comenzado a elaborar hipótesis sobre el comportamiento de las partículas elementales, aceptando la existencia de campos unificados y de diferentes dimensiones más allá de lo físico y lo que el ojo humano puede ver.

Aún hoy en día el ser humano continúa lleno de incógnitas sobre el origen del universo, su funcionamiento y organización, lo que hace que muchos deduzcan que existe la casualidad o una evolución al azar sin un orden claro y establecido.

Estudiar las Leyes Divinas

El estudio de las Leyes Divinas que rigen el universo abre una luz muy grande al estudiante de estas, brindándole la posibilidad de comprender la existencia de los fenómenos naturales, el origen de la vida, el porqué de la forma, la manera como se organiza la materia, la causa de las enfermedades incurables, el porqué de la violencia, de los abusos y de las situaciones aparentemente injustas.

Conocer las leyes también nos conduce a comprender por qué se van deteriorando las estructuras sociales y políticas, porqué la moral debe necesariamente cambiar y ser reemplazada por la comprensión y la sabiduría, porqué existe la muerte como elemento clave, liberador y muy importante dentro del proceso evolutivo de la conciencia.

Igualmente amplía la visión de la existencia humana dándole un sentido lógico y necesario a cada uno de los sucesos que vivimos y que viven los demás, entendiendo que no existe la buena o la mala suerte, sino que todo obedece a un orden perfecto y a resultados exactos correspondientes a las acciones de cada persona.

Conocer las leyes que rigen este vasto y hermoso universo amplia nuestra visión de la vida a unos niveles insospechados; nada está regido por azar y nada obedece al capricho humano, sino a leyes superiores que actúan sobre nosotros a través de una inmensa red de interacciones, de leyes y procesos que regulan las organizaciones, el crecimiento social y personal y todo lo que existe y sucede.

El proceso evolutivo de la conciencia no es un juego ni responde a la suerte o coincidencia, responde a un principio filosófico que dice: “detrás de todo fenómeno por grande o pequeño que sea, por incomprensible que parezca para nosotros los seres humanos, existe una ley”.

Todos los fenómenos sociales ya sean individuales o colectivos, están regidos por leyes tan exactas y precisas como las leyes de la física y las ciencias naturales, que si las conocemos y aceptamos, los procesos que vivimos los seres humanos en el planeta tierra dejarán de ser absurdos y dolorosos, ya no parecerán una ruleta que gira sin sentido y para en cualquier momento en el lugar más inesperado, para entrar a formar parte de un proceso lógico, perfecto y necesario que involucra al ser humano y sus organizaciones.

La tarea de estudiar y comprender las Leyes Divinas que rigen este vasto universo es grande y muy ambiciosa, puesto que, se revela ante nuestros ojos la grandeza de la creación y la existencia de un mapa que maneja la totalidad de los procesos universales, que se originan todos sin excepción en la misma fuente creadora.

En este momento por el que está pasando la humanidad, el estudio y conocimiento de las Leyes Divinas es una herramienta supremamente valiosa, ya que, se avecinan grandes cambios y procesos de transformación que pueden parecer muy dolorosos y difíciles para quien los interpreta desde la ignorancia humana. Pero que, vistos desde una cosmovisión amplia y generosa, cierta y precisa cambia radicalmente el panorama y nos permite disfrutar de este proceso sin temor ni preocupación de ningún tipo, comprendiendo y aceptando que, todo sucede por amor y responde a un principio pedagógico perfecto.

Invitación

Amigo lector, no me queda sino reiterar esta invitación a seguir la secuencia de artículos sobre el conocimiento de las Leyes Divinas que rigen el universo, con el propósito de que tengamos más herramientas de sabiduría que nos permitan vivir este cambio de era y nacimiento a una nueva humanidad más equilibrada, armónica y pacífica con serenidad y convencimiento de que estamos siendo guiados y protegidos siempre.

Por favor no olvides compartir el enlace de estos artículos con otros y regalarnos tu comentario, tiene un inmenso valor para nosotros y enriquece a los demás lectores. Gracias, infinitas gracias por querer unirte al grupo de seres de paz que estamos convencidos de que el nacimiento de una nueva humanidad ya comenzó, y que jugamos un papel muy importante en este proceso. 

Luz Stella Solano M.

Gracias por leer “Leyes divinas que rigen el universo parte 1”.  No te pierdas el próximo sábado la segunda parte. Si te gusto el artículo, déjanos tu comentario y comparte.

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Estamos aquí para aprender, no para luchar.

Estamos aquí para aprender, no para luchar.

El Universo es inteligencia pura, creado para que todos podamos vivir en paz, ser felices y alcanzar la total plenitud de la vida, pero, las creencias erradas y los conceptos sociales aprendidos impiden que lo logremos.

La ausencia de paz interior

Las situaciones conflictivas que vivimos diariamente afectan negativamente nuestro rendimiento frente a las responsabilidades de la vida, la respuesta que damos a las diferentes circunstancias que se nos presentan cotidianamente depende de nuestra visión de la vida, de la paz interior que tenemos y de nuestra actitud. 

La ausencia de paz interior, el miedo y la creencia de que necesitamos algo externo a nosotros para ser felices nos nubla la vista causándonos sufrimiento y angustia, que a su vez generan desorientación, falta de autovaloración, apatía y pérdida de interés por la vida, la familia, el trabajo y las relaciones.

El propósito

El ego nos hace ver la vida como una experiencia agotadora y difícil donde cada día debemos luchar por la supervivencia y, mientras la mente este afectada por esta idea equivocada la persona vivirá irremediablemente condenada al sufrimiento del cual jamás podrá escapar.

Uno de los propósitos fundamentales de los seres humanos es triunfar y alcanzar el éxito en la vida tanto a nivel profesional como personal y familiar, sin embargo, es poco probable que esto se dé, cuando vivimos esclavizados a una serie de creencias equivocadas que nos llenan de temor y nos roban la paz interior.

En un mundo donde existe la lucha por la supervivencia y cada uno debe esforzarse por separado para conseguir el sustento propio y el de sus seres queridos, no existe otra alternativa diferente a la de devorarnos como fieras salvajes, viviendo al acecho como cazadores en busca de su presa. Así, a cambio de ser seres humanos que nos apoyamos mutuamente brindándonos soporte unos a otros, nos convertimos en miserables cazadores reproductores luchando en un campo de batalla desolado y peligroso.

Esta aterradora forma de vivir nos aleja del propósito verdadero de nuestra existencia, que se reduce única y simplemente a un hermoso aprendizaje que no solo puede, sino que debe ser agradable, sencillo y especialmente pacífico.

Estamos aquí para aprender, no para luchar

Una hermosa forma de vivir la vida es comprender que estamos aquí para aprender a amarnos los unos a los otros, comprendiendo que somos hermanos, hojas de un mismo árbol o hijos de un mismo Padre. Que luchar para sobrevivir es innecesario puesto que nuestro sustento está garantizado cuando aceptamos y entendemos que la vida está regida por leyes divinas y en lugar de irnos en su contra, nos dejamos impulsar por la corriente sin mayores esfuerzos, llenos de armonía y paz.

No hay que luchar, hay que amar y disfrutar, hay que servir a los demás con alegría y un genuino deseo de apoyarlos en sus propósitos. Cada vez que brindamos a otros lo mejor de nosotros, el universo automáticamente se dispone a enviarnos un torrente de bendiciones que nos favorecen e impulsan a conseguir aquello que tanto anhelamos.

Problemas

Aquello que llamamos problemas no se resuelven luchando ni atacándonos unos a otros, son solo situaciones necesarias que nos sirven de entrenamiento para desarrollar una paz invulnerable y una capacidad de servicio inalterables. La vida se trata de lograr aquel estado de serenidad y calma que nos convierte en aprendices eficientes y en seres amorosamente pacíficos, compartiendo un delicioso paseo que no solamente es corto, sino que además es irrepetible, puesto que cada experiencia es única.


Ningún problema se resuelve luchando, todos se solucionan amando.


Amar y entregar lo mejor de nosotros al servicio de otros es una clave fundamental que hace de la vida un viaje apasionante, una experiencia radiante y un aprendizaje emocionante. 

Nada puede superar la sensación de bienestar y paz que sentimos cuando sabemos que hemos prestado un verdadero servicio a otros, o cuando con alguna acción nuestra por pequeña que sea logramos mitigar el sufrimiento y el dolor ajeno. 

La clave de la felicidad está en el amor incondicional y el servicio a la humanidad. Quien quiere encontrar la felicidad solo debe enfocar sus conocimientos, capacidades y fortalezas hacia el bien común, sino que además debe hacerlo con total convicción, dando en todo momento lo mejor que puede y sabe.

Quien quiere paz interior debe amarse primero a sí mismo y luego amar al mundo y a todas las personas que le rodean. No olvidemos el amor es la clave para dejar de luchar, entregarnos con entusiasmo y alegría a realizar nuestras labores diarias es el secreto fundamental para vivir felices, prósperos, saludables y especialmente pacíficos.

Luz Stella Solano M.

¿Estás luchando o ya estás conectado con tu verdadero propósito?

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Observar sin juzgar

Observar sin juzgar

Se describe la práctica de la observación no evaluativa, necesaria para desarrollar una auténtica comunicación en la que los interlocutores estén dispuestos a cambiar, como consecuencia de comprender empáticamente el punto de vista del otro.

No se comprende lo que se juzga

La práctica de observar sin juzgar consiste en hacernos conscientes de la experiencia, momento a momento, en el aquí y ahora, sin la interferencia de juicios o reacciones mentales o emocionales.

No se comprende lo que se juzga. Para evaluar se requiere, un deber ser contra el cual comparar lo que observamos. Para comprender es necesario suspender, por lo menos provisionalmente, el patrón normativo de referencia, sin ningún proceso consciente o inconsciente de evaluación.

No somos lo que hacemos

Comprender sin juzgar es difícil, pero no imposible. En asuntos humanos el juzgar impide entender el punto de vista del otro. Si queremos lograrlo hemos de hacerlo sin juicios y, si este es imprescindible, debe realizarse sólo después de haber comprendido, no antes, y siempre acerca de la conducta, no del ser; es decir, sobre lo que el otro hace y no sobre lo que ES, mirando como distintos, aunque complementarios, al individuo y sus senti-pensamientos y acciones.

Escuchar desde la nada, desde el vacío, sin juzgar, es empezar a entender. Quien juzga no comprende porque está mirando la cuestión desde su propio punto de vista y no desde el del otro; tampoco cambia porque no se permite ver los otros ángulos del asunto pues se ha formado ya su propia una opinión.

La llamada comunicación transformadora o empática consiste en comunicarse con el interlocutor tratando de entender no sólo sus razones sino sus sentimientos, sin emitir crítica alguna. El propósito de los interlocutores es COMPRENDER la posición racional-emotiva de cada uno de ellos, no necesariamente tomar una decisión.

Muchas veces el solo entendimiento del mundo racional emotivo del otro produce cambios significativos en la relación, porque el proceso conduce no sólo a entender mejor el mundo en el que vive el interlocutor, sino que al hacerlo la propia forma de ver la situación también se modifica.

El proceso es el siguiente:

  1. Escuchar al otro sin cuestionarlo, buscando entender sus senti-pensamientos.
  2. Resumir lo escuchado, validando si la recapitulación es correcta a juicio del interlocutor.
  3. Opcional: decidir qué hacer.

Observar sin juicio no implica necesariamente que nos abstengamos de hacer evaluaciones, sino que mantengamos una separación temporal entre nuestras observaciones y nuestros juicios.

Aceptar a los demás

Una de las recomendaciones más poderosas para facilitar esta práctica, es aceptar a los demás tal como son. Esto puede implicar algo más que la pasividad que proviene de la simple resignación ante lo que no podemos modificar. Se podría convertir en complicidad, una forma de tolerancia activa, con la vida del otro mientras ella no perjudique a los demás. Tal vez sea este el modo más profundo y más bello de relación entre seres humanos que se aman.

Observar en forma no evaluativa, no sólo es necesario para comprender a los demás, sino también para aplicar la célebre y útil sentencia del oráculo de Delfos conócete a ti mismo pues nuestra evolución hacia formas más avanzadas de consciencia y de vida no se deriva de violentar nuestro ser, sino de comprender por qué hacemos lo que hacemos. Si no somos capaces de mirarnos sin evaluarnos, no podremos entender qué es lo que en nosotros acontece.

Al respecto dice el sacerdote jesuita Tony de Mello (1931-1986):

“Para crecer el único camino es la observación. El irse observando uno a sí mismo, sus reacciones, sus hábitos y la razón de por qué responde así. Observarse sin críticas, sin justificaciones ni sentido de culpabilidad ni miedo a descubrir la verdad, es conocerse a fondo. El observarte a ti mismo, es estar atento a todo lo que acontece dentro y alrededor de ti, como si esto le ocurriese a otra persona, sin personalizarlo, sin juicio ni justificaciones ni esfuerzos por cambiar lo que está sucediendo, ni formular ninguna crítica ni auto compadecerse. Los esfuerzos que se hagan por cambiar son peores, pues se lucha contra unas ideas y lo que hay que hacer es comprenderlas, para que ellas se modifiquen por si solas una vez que comprendas su falta de realismo”.

Que el juez descanse

Dejemos que el juez descanse y tratemos de ser lo que somos. Esta comprensión surgida de la ausencia de evaluación, del no-juicio, puede ser profundamente transformadora de nuestros senti-pensamientos y actos. No necesitamos estar en permanente vigilancia sobre nosotros mismos para que nuestra conducta se ajuste a lo que creemos es lo ideal, Cuando nos miramos con curiosidad y amor, sin juzgarnos,
COMPRENDEMOS y al hacerlo somos capaces de cambiar sin gran esfuerzo de voluntad.

ALBERTO J. MERLANO A.
Administrador de Negocios de EAFIT. MBA Universidad del Valle. Consultor en Administración a Escala Humana con énfasis en Manejo de Conflictos. Profesor de las Facultades de Administración de la Universidad de los Andes de Bogotá y de la Universidad del Norte de Barranquilla.

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Pinocho no es un cuento infantil

Pinocho no es un cuento infantil

Nueva Humanidad comparte este artículo de Gerardo Bouroncle Mc Evoy que nos parece de gran valor para todos nuestros lectores, esperamos sea de su agrado.

Mensaje espiritual

Pocos son los que saben que Pinocho, el muñeco de madera salido de la mente y la creatividad del escritor italiano Carlo Lorenzo Fillipo Giovanni Lorenzini; más conocido por su pseudónimo de Carlo Collodi, no es un cuento infantil. De hecho, por su extensión es una novela, pero su pretendida trama infantil no pasa de ser el vehículo a través del cual Collodi pretendió entregar un profundo mensaje espiritual, iniciático, esotérico y de desarrollo personal.

“Las aventuras de Pinocho” fue publicado en 1882 bajo un ambiente convulsionado en la reunificación italiana y está lejos de ser una obra infantil superficial, es una novela profunda que revela una apología de la educación y una denuncia del vicio y la holgazanería. Ideales propios de la cultura occidental, pero que constituyen mandatos ineludibles para las órdenes esotéricas. Walt Disney inmortalizó esta historia en el cine de animación. Con algunas variaciones en el argumento original de Collodi, trató de mantener las enseñanzas esotéricas e iniciáticas del cuento.

Simbología del cuento de pinocho

El cuento de Pinocho es la historia del alma humana en su viaje de evolución espiritual. Pinocho es creado bajo la influencia de dos personajes, uno masculino y otro femenino, los cuales simbolizan los dos aspectos de Dios. Es tallado por el carpintero Geppetto y el Hada Azul la cual le da vida. Al mismo tiempo, el Hada elige a un grillo llamado Pepe y le encomienda una misión: permanecer junto a Pinocho y ser su conciencia; Esto significa que Dios pone junto a cada alma la conciencia de la verdad, que la acompaña siempre dentro de sí misma.

El mayor deseo de Geppetto es que Pinocho llegue a ser un niño de verdad. Y sabe que su deseo sólo puede hacerse realidad si Pinocho aprende y crece, por lo que lo envía a la escuela; esto representa nuestro desenvolvimiento que es un proceso de aprendizaje permanente. Pinocho sale por la puerta principal conducido por su padre, y lo hace cargado de propósitos, con el anhelo profundo de convertirse en algo superior: en un niño de verdad. Pero cuando sale al mundo surgen los problemas.

Las tentaciones del ego

Haciendo uso de su libertad recién descubierta, Pinocho toma algunas decisiones equivocadas, y sucumbe ante la tentación del orgullo, a pesar de las protestas de Pepe Grillo, sigue a Juan el Honrado y se une a una compañía de circo. La característica fundamental del alma es el libre albedrío que es poder en cada momento elegir.

En su representación teatral Pinocho recibe grandes aplausos, y está muy contento, pero después de la actuación lo encierran en una jaula. El dejarnos llevar por el orgullo, por el “yo”, puede darnos placer, pero a la larga siempre produce dolor, porque esclaviza el alma.

El Hada Azul acude a él, preguntándole la causa de su encierro, y Pinocho intenta justificarse ante ella diciendo mentiras; pero con cada mentira que dice le crece la nariz. Entonces Pinocho descubre que el mal no puede ocultarse, y reconoce sus errores con honestidad, arrepintiéndose de ellos. Lo mismo ocurre con nosotros; mientras nos auto justificamos y no reconocemos nuestros errores ante Dios y ante nosotros mismos, no podemos aprender. El Hada entonces le libera y recibe otra oportunidad. Pepe Grillo está decidido a ayudar a Pinocho a no salirse del buen camino, pero tardan poco en presentarse nuevas tentaciones.

Todo a cambio de nada

Vuelve aparecer Juan el honrado, que le invita a la Isla del Placer, un lugar donde los niños pueden divertirse todo el día y satisfacer todos sus deseos. Pinocho no puede resistir la atracción de viajar a la Isla y se une al grupo. Nuestra gran tentación es no tener que esforzarnos, recibirlo todo a cambio de nada. Y ocurre que cuando Pinocho y los demás niños llevan en la Isla demasiado tiempo, empiezan a convertirse en burros y a olvidarse incluso de hablar.

Lo mismo pasa con el alma humana, cuando se embrutece por la indiferencia y la satisfacción permanente del deseo; se olvida de quién es y de cuál es su misión. Una y otra vez Pinocho recoge lo que siembra. Sus malas acciones lo llevan a una vida desgraciada, donde el muñeco paga con sufrimiento el karma generado. Pero Pinocho se da cuenta a tiempo. Cuando descubre que les están saliendo orejas y rabo de burro, se dirige a Pepe Grillo para pedirle ayuda. Esto le salva, porque Pepe Grillo sabe cómo puede escaparse de la Isla. En cuanto están libres empiezan a buscar a Geppetto. Pero vuelven a su casa y descubren que ha desaparecido; ha ido a buscar a Pinocho.

Esta imagen tiene una importancia fundamental, pues nos da a entender que no sólo buscamos nosotros a Dios, sino que Dios nos busca a nosotros. Pinocho recibe indicaciones sobre el paradero de su padre. Podrá encontrarlo en el fondo del mar, en el vientre de una gran ballena que se tragó la barca de Geppetto. El animal marino es un antiguo símbolo de la reconciliación del espíritu y la materia. El mar es un símbolo del inconsciente. Así, el cuento nos dice que encontraremos nuestra inspiración espiritual, nuestra verdadera naturaleza, en nuestro propio yo inconsciente, en el fondo de nosotros mismos.

Cuando Pinocho y Pepe Grillo buscan a Geppetto en el mar, los traga la misma ballena. El interior de la ballena representa la cámara de reflexiones, el descenso al centro de la Tierra. En el vientre de ésta tiene lugar una alegre reunión de Pinocho con su padre, pero pronto se dan cuenta que deben escaparse para seguir juntos a la luz del día y en tierra firme. Dicho de otro modo, nuestro viaje espiritual no termina cuando empezamos a reencontrarnos con nuestras profundidades espirituales en nuestros sueños, en nuestras oraciones, o en nuestras meditaciones.

Una cotidianidad conciente

El paso siguiente es llevar este estado superior de la conciencia a la vida diaria, y eso suele ser lo más difícil. A luz de la vela, Pinocho medita sobre su suerte y decide cambiar, dejando atrás su pasado de inconsciencia. En el cuento, Pinocho tiene un plan. Se le ocurre un modo de escapar, que requiere mucha fuerza y valor, y lo consigue. Pero cuando están en medio del mar, Geppetto parece que se va a ahogar y Pinocho se sacrifica para salvarle. Y esta es precisamente la clave, lo que le va a hacer merecedor de ser un niño de verdad; el amor desinteresado.

Cuando la necesidad del otro es más importante que la mía, cuando “yo” dejo de ser yo y el centro de mi vida, se abre la puerta que deja paso al milagro.

Al volver Geppetto en sí en la playa, se encuentra a su lado el cuerpo sin vida de su hijo Pinocho quien no sobrevive a la furia del océano y finalmente se ahoga. Esta muerte del muñeco es la “muerte mística” del profano al ser iniciado.

El amor siempre es la clave

Muy afectado, se lo lleva a casa y lo deposita en la cama. Pero la acción de amor del niño, dando su vida por su padre, le ha hecho merecedor de ser un niño de verdad. Este resucita y se cumple así su destino; ser un niño verdadero. Este cuento es el símbolo de nuestro propio viaje de desenvolvimiento espiritual. El significado de la vida es que seguimos el proceso de reconocer nuestra verdadera naturaleza en Dios. Conscientes y cocreadores.

Toda la clave para ello es el amor, la ofrenda desinteresada, que significa a su vez la renuncia al “yo” personal y egoísta. El propósito de la vida que compartimos todos los hombres es manifestar en lo finito lo infinito, llevar lo divino a lo humano y dar expresión individual a nuestras cualidades espirituales.

Autor: Gerardo Bouroncle Mc Evoy

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No existe oscuridad, solo ausencia de luz

No existe oscuridad, solo ausencia de luz

Algunas personas viven en completa oscuridad, llenas de temores unas veces justificados y otras creados por una mente asustada que se siente desconectada de la gran fuente de Luz universal y por ello incluso hasta niega su existencia.

La oscuridad no existe

¿Cómo puede existir la oscuridad? ¿Cómo es posible que alguien pueda creer en la oscuridad si diariamente estamos siendo bañados por tanta luz? Esa que no solo nos alumbra, sino que además nos calienta, permite que nuestra sangre circule, que la tierra produzca nuestro alimento, las corrientes marinas y de los ríos se muevan, la naturaleza exista y la vida esté en constante movimiento.

La oscuridad proviene del temor del hombre, la luz, del amor de Dios, y es tan mágica que en aquellos lugares donde hay mucha oscuridad, con una sola llamita por pequeña que sea que se encienda, de inmediato se merma y mientras más vaya creciendo la luz, ella más va desapareciendo.

Este simbolismo es bien interesante, es un mensaje claro del universo. Dios es la luz, es el amor y mientras más estés lleno de Dios, mientras más amor hay en tu corazón, más luz hay a tu alrededor, más irradias y recibes. Contrariamente mientras más temor, odio y culpa hay, la luz es menor y por consiguiente la oscuridad es mayor.

La oscuridad no es una fuerza maléfica que te ataca y puede devorarte en cualquier momento, tampoco es algo que te atrae o empuja a ser malvado, vivir enojado o que atraiga cosas terribles a tu vida, eso no existe, ni siquiera es posible.

La oscuridad es solamente ausencia de Luz, distancia de Dios, vacío interior, desconexión y falta de reconocimiento de tu propia divinidad. Nadie puede atacar la oscuridad, ni tampoco se trata de eso, se trata de permitir que se encienda en tu interior la Luz Divina, el fuego sagrado del amor y por ende desaparece la oscuridad.

Enemiga silenciosa y solapada

Pero la oscuridad si puede atacarte en sentido figurado, es una enemiga silenciosa y solapada que te ataca cuando crees en mentiras, cuando juzgas sin piedad las acciones ajenas, cuando criticas, atacas o envidias los bienes y las bendiciones de otros, la oscuridad te ataca cuando buscas culpar a otros por lo que te sucede y te niegas a aceptar las consecuencias de tus actos.

No puedes destruir la oscuridad, ella siempre seguirá existiendo, lo que si puedes hacer es desaparecerla de tu vida encendiendo el fuego del amor en tu corazón. La oscuridad se va de ti cuando amas incondicionalmente, cuando te entregas a tu labor cotidiana con alegría, amor y gratitud, cuando asumes tus resultados y dejas de buscar culpables, cuando amas de verdad y das a otros lo mejor de ti.

La desdicha y el sufrimiento son estados de oscuridad interna o de penumbra que no te dejan ver la Luz manteniéndote en una baja frecuencia de vibración donde nacen la enfermedad, la miseria, el odio y el rencor.  La oscuridad es ese lugar donde vives con miedo y tienes mucho miedo de vivir, ese rincón solitario y alejado donde mueres de ansiedad e inanición, donde la sed de amor y paz interior secan hasta tus huesos y te consumes retorcido de dolor hasta morir.

El hermoso arte de aprender

La luz es ese lugar donde brilla el sol, donde nacen el amor y la paz interior, donde comprendes que no hay maldad, que todo lo que sucede en este maravilloso universo que habitamos sucede por amor. Ese hermoso lugar donde no existe el culpable, puesto que los errores se comprenden como evidencias necesarias de un hermoso proceso de aprendizaje, el arte de ser mejor cada día y sentirte a gusto contigo mismo y con el mundo que te rodea.

Cuando las cosas están enredadas y sientes temor y ansiedad, sube tu frecuencia de vibración y el panorama cambia de inmediato, sucede algo parecido a que tienes un sótano oscuro donde hay muchos objetos vacíos que no se han usado por años. Pocas veces bajas a él y enciendes una vela, lo único que vez son esos objetos, pero, si instalas luz y colocas varios bombillos de 100W, de inmediato te das cuenta de que hay muchas cosas llenas de mugre y polvo, cubiertas por telarañas como producto del paso de los años.

Al encender la luz en ese lugar, sube la frecuencia de vibración y lo que allí se encuentra comienza a vibrar también, creando una onda de frecuencia superior a la que hubo durante muchos años.

Luego al comenzar a organizarlas y limpiarlas descubres que hay objetos hermosos, valiosos y muy útiles que por falta de uso habías olvidado que tenías. Decides comenzar a usarlos y con ellos decorar tu hogar que se embellece más y más en la medida en que vas desempolvando aquellos tesoros olvidados.

Tu hogar resplandece, tu vida mejora y se llena de un brillo hermoso que nunca pensaste que existía. Pues lo mismo sucede en tu vida, cuando sales de la oscuridad producto de la negación de la existencia de la Luz.

Al encender esa radiante luz interior, ves todo con más claridad, encuentras fácilmente las fallas que hay que corregir y comienzan a emerger de las profundidades de tu ser los valores, las habilidades, la sabiduría y la comprensión acumuladas a lo largo de toda tu evolución.

Cuando limpias la mugre mental, las limitaciones conceptuales y las creencias falsas accedes a un entendimiento de Dios nunca antes logrado, y comprendes el funcionamiento de la vida y sus procesos y aceptas la existencia de Leyes Universales, sagradas y divinas que rigen todo cuanto existe y sucede.

Nueva vibración

Este proceso se está dando en el interior de muchos seres en este momento, la situación global los ha lanzado a las profundidades de su ser y están comenzando a descubrir belleza y calma nunca vistas. Esta nueva vibración pone muy nerviosos a aquellos seres que están en la oscuridad, a los rincones fríos y oscuros del alma, pues saben con certeza absoluta, que muy pronto van a desaparecer.

Quien abre su mente y corazón a la Luz de Dios, cambia su vida, cambia su estructura física, sana su mente, sana su alma, agranda su corazón. Creer en esos mensajes provenientes de mentes oscuras que van por la vida sembrando temor, duda y dolor, es apagar la Luz interior y condenarse a vivir en una cueva fría y oscura, con hambre de amor y enfermedad en el corazón.

Estos cambios traen consigo el dolor de la transformación y la ansiedad del desapego, toda metamorfosis es precedida por un momento doloroso de desprendimiento y cambio, para renacer a una nueva forma de vivir.

Surgirán enfermedades extrañas pero transitorias, te dirán que es estrés, que es depresión o muchas otras cosas, cuando en realidad se trata de movimiento interno, del proceso de botar la basura mental acumulada por años, de superar miedos y comprender realidades latentes que nadie puede negar.

Es la nueva vibración planetaria en la que habrá noches de desvelo y emociones inexplicables producto de la liberación de un cúmulo de miedos añejos y obsoletos, se trata del polvo acumulado por años que ahora se está limpiando. No te ofusques ni te llenes de miedo, no luches ni le des vueltas al asunto, mejor medita y suelta las cosas que no puedes controlar.

Quien no canaliza bien este proceso de transformación y cambio podrá sufrir dolores más intensos y ansiedad que parece incontrolable. Si vas al médico te formulará antidepresivos y analgésicos para que puedas evadir la oportunidad de ver claramente tu proceso de cambio y sigas dormido. Nuevamente tú eliges en qué realidad te vas a ubicar, qué quieres ver y cómo vivirás el resto de tu existencia.

Luz Stella Solano M

¿Ya abriste tu mente y tu corazón a la luz de Dios?

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