La ley de la correspondencia Parte 1 – Leyes divinas que rigen el universo

La ley de la correspondencia Parte 1 – Leyes divinas que rigen el universo

Es la ley encargada de regir el orden del universo, maneja los tiempos, el lugar y la función que le corresponde a cada persona y en general de todos los seres vivos, su enunciado principal es “Un lugar para cada cosa, y cada cosa en su lugar”.

Este enunciado significa que no hay nada que esté fuera de lugar; siempre estamos en el lugar apropiado así sea temporalmente, aunque algunas personas crean que están en el lugar equivocado.

Problemas humanos

Todo se da y se manifiesta en el lugar perfecto y correspondiente con la experiencia que una persona necesita vivir y con la función que va a cumplir. Es la ley superior del triángulo inferior. Ella permite que nos salgamos todo el tiempo de las leyes de armonía y naturaleza. Sólo con comprender claramente la ley de correspondencia solucionaríamos el 90% de nuestros problemas humanos

Es la ley encargada del orden universal, que es el orden de Dios, el cual es matemáticamente exacto y perfecto, aunque la mayoría de los seres humanos no logremos entenderlo aún. Quien comprende la ley de correspondencia en toda su grandiosa e infinita dimensión aprende a fluir con la vida.

No hay nada que suceda que no tenga que suceder. Cualquier cosa que suceda es correspondiente con las personas, con el lugar y las circunstancias a su alrededor. La ley de correspondencia nos permite entender que no existe la injusticia, solo existe lo necesario, lo que corresponde. Toda situación es correspondiente pero no injusta.

El lugar perfecto

Siempre estamos ubicados en el lugar exacto; no tenemos que preocuparnos por estar en lugares seguros, ya que la vida misma se encargará de ubicarnos en el sitio correspondiente, donde se vayan a dar los sucesos o las situaciones que necesitamos vivir.

Cuando una persona es correspondiente con vivir la experiencia de quedar sepultada en un terremoto, se darán las circunstancias perfectas para que eso suceda, pasará lo que tiene que pasar para que esté en el lugar preciso a la hora exacta.

Inversamente, cuando alguien no es correspondiente con vivir la experiencia de un terremoto, la vida se encargará de ubicarla en otro lugar para que no esté presente en ese sitio en el momento del terremoto.

En los casos de grandes tragedias como la sucedida en las torres gemelas de Nueva York, se puede observar claramente la ley de correspondencia. Muchas personas trabajaban en las torres, pero por cualquier circunstancia no estaban presentes en el momento de la tragedia, mientras que otras estaban en el sitio sin un motivo específico, de manera aparentemente coincidencial.

Los seres humanos, cuando no conocemos la ley de correspondencia ante las situaciones incomprensibles para nosotros, nos volvemos justicieros, tratamos de buscar culpables en un intento por solucionar lo que no entendemos. Cuando la situación es de fenómenos naturales, pensamos que Dios no existe, o que es injusto e incapaz.

Una vez determinados los niveles, lugares y características de una creación o manifestación, la ley de correspondencia crea las circunstancias para que se manifieste y suceda allí solamente lo que es correspondiente con ese nivel o con esa persona. Por eso en cada lugar existe y sucede sólo lo que tiene que existir y suceder, y a nadie le sucede algo que no le corresponda.

Al observar cómo en países o lugares donde la violencia es muy alta, hay personas a las que nunca les ha pasado nada, que jamás han sido víctimas de ninguna situación o circunstancia violenta, verificamos la existencia de la ley de correspondencia. No existe buena o mala suerte; existe la ley de correspondencia.

Cuando alguien muere en un accidente aéreo o de cualquier índole es porque justamente eso era lo que le correspondía. Al que no le corresponde se le presentan muchos obstáculos para que no pueda abordar el avión.

Correspondencias del destino

Médico – Pacientes

Vendedor – Compradores

Policías – Ladrones

Carceleros – Presos

Juez – Juicios

Víctima – Victimarios

Podemos estar en cualquiera de los dos puntos porque la correspondencia siempre será una interacción entre ambos extremos. Cuando somos personas irrespetuosas de los derechos de los demás, siempre encontraremos a alguien que nos juzgue y nos irrespete también.

Un agresor siempre encontrará una víctima, pero a su vez la victima también necesita ser agredida para aprender algo que aún ignoraba. Obviamente, las víctimas, que aparentemente son víctimas, también tienen su propio nivel de agresión, aunque lo manifiesten o lo expresen de formas diferentes, y la ley de correspondencia los enfrenta con el agresor para complementar su aprendizaje de evolución.

Cuando estamos en cualquiera de los dos extremos, estamos dentro del conflicto; la única manera de salir de la agresión es ubicándonos en el centro. Para no ser juzgados sólo existe una forma: no juzgar a nadie; para no ser agredidos no agredir a nadie; colocarnos dentro de la ley de armonía.

Mientras nos coloquemos en un extremo de la balanza nos haremos correspondientes con el otro extremo. Un médico siempre será correspondiente con personas enfermas y estas personas siempre buscarán un médico, porque esa es la correspondencia. Si nos colocamos en la posición de justicieros, nos encontraremos continuamente con situaciones de injusticia. No podemos esperar que la vida nos dé una correspondencia diferente a la que nosotros mismos hemos generado.

Llaves Maestras de la Vida

Hacernos correspondientes con situaciones agradables es aprender a utilizar las siete Llaves Maestras de la vida:

  1. Aceptar
  2. Asumir
  3. Respetar
  4. Actuar
  5. Agradecer
  6. Valorar
  7. Adaptarse

El entrenamiento en el uso de estas llaves nos transforma la vida, permitiendo que de un vuelco de 180°, nuestra vida nunca será como antes, después de que estas llaves la tocan.

El secreto para crear en nuestras vidas una correspondencia de plena satisfacción es entrenarnos en:

  • No juzgar nada ni a nadie.
  • No criticar nada ni a nadie.
  • No atacar nada ni a nadie.
  • No quejarnos de nada ni de nadie.
  • No encontrar faltas.
  • No querer cambiar nada ni a nadie.
  • No castigar.
  • No imponer nuestra voluntad a otros.
  • No culpar a nadie, ni de frente ni a sus espaldas.
  • No herir los sentimientos de nadie.
  • Flexibilizar nuestra mente para acelerar nuestro desarrollo espiritual
  • Ceder y permitirnos experimentar otros puntos de vista, para acabar con nuestro ego y limitaciones mentales.
  • Emparejarnos con los demás para poder servirles y llevarles con nuestro apoyo un mensaje de amor.
  • Poner entusiasmo y alegría en todo lo que hacemos.
  • Hablar siempre palabras de amor, verdad y bondad.

Servirles a todas las personas sin restricción y sin condición Practicar todo esto nos hará correspondientes con experiencias maravillosas y extraordinarias, con situaciones de paz y armonía, con prosperidad y abundancia. Ninguno de nosotros tiene paz; este es el verdadero problema que debemos solucionar.

En los hogares existe algún nivel de violencia intrafamiliar, padres que desean imponerles a sus hijos sus creencias, costumbres y hábitos sin respetar los de ellos; no comprenden que sus hijos tienen derecho a los propios. Hijos que no respetan a sus padres y responden con agresión ante cualquier observación de estos. Parejas que se insultan y agraden o simplemente tienen un trato descortés entre sí, hermanos que se gritan e insultan.

De toda esta violencia y desarmonía familiar resulta la violencia social; se crean los corruptos, los violentos, los desadaptados sociales, los sicópatas, personas rígidas que sienten necesidad de hacer justicia en todas partes, de buscar culpables.

En nuestro próximo artículo continuaremos profundizando más acerca de la Ley de Correspondencia. Si este artículo es de tu agrado y consideras que puede serle útil a otros, por favor comparte el enlace y no olvides regalarnos tus valiosos comentarios, así los demás se beneficiarán igual que tú.

Luz Stella Solano M. 

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Leyes divinas que rigen el universo

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Ámate y sé paciente contigo mismo

Ámate y sé paciente contigo mismo

A veces olvidamos que somos aprendices de la vida y que en todo proceso pedagógico es natural cometer errores para aprender.

Cada día aprendemos y maduramos, aunque no somos conscientes de ello, especialmente cuando enfrentamos momentos difíciles y dolorosos ante los cuales nos sentimos impotentes y creemos que vamos a desfallecer, sin embargo, luego de que pasa el tiempo al recordar comprendemos que todo era apropiado, allí se nos aclara la mente y logramos ver que no fueron más que lecciones y bendiciones importantes en ese período de la vida.

No seas tan duro contigo

A veces somos demasiado duros con nosotros mismos, nos exigimos más de la cuenta, pero sobre todo somos jueces implacables de cada uno de nuestros errores, castigándonos por no haber hecho las cosas de otra manera o por no avanzar con mayor rapidez. No seas tan duro contigo, mereces cariño y comprensión entendiendo que todos nos equivocamos alguna vez y ese error por lo general motivo un cambio positivo.

Por eso te invito a que seas más paciente contigo mismo, no permitas que avancen los auto juicios ni te castigues más por los errores del pasado, nos equivocamos con el propósito de aprender y evolucionar, acepta y comprende tu proceso de vida como algo natural que está siendo guiado por la divinidad.

Todo está permitido

Todas las cosas que ocurren son permitidas por la sabiduría divina, de la misma manera que una flor abre sus pétalos en el momento perfecto y una semilla germina a la hora indicada ni antes ni después, tu vida progresa al ritmo perfecto y necesario para ti.

Una mariposa abre sus alas para salir del capullo a su propio ritmo, si alguien acelera el proceso o lo fuerza la mariposa nunca podrá volar, así mismo ocurre en el camino de la vida, todos transitamos por él, pero cada uno lo recorre a su manera única y personal, cada uno comete los errores necesarios para lo que necesita aprender y sana sus heridas en el momento justo.

Trátate con amor, eres la persona con la que vas a vivir toda tu vida, la única a la que nunca podrás abandonar, mereces cuidados, atenciones, regalos, privilegios y todo lo grandioso de la vida. Sé paciente contigo, comprende tu proceso y acepta tu ritmo, mientras más abierto seas más podrás recibir la guía de la divinidad y ella podrá actuar en ti con más fuerza y constancia.

Coloca tus afanes y temores en manos de Dios y permite que te transporte a la energía eterna, a experiencias hermosas y naturales que te reconfortan y engrandecen liberando los sufrimientos y necesidades con mucho amor.

Acoge con calma la idea de que siempre estás siendo bañado por la luz divina, protegido y guiado hacia tu más alto beneficio y deja fluir tu vida sin angustias ni preocupaciones innecesarias, todo se da en el momento perfecto.

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Luz Stella Solano M

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La ley de la armonía – Parte 2 – Leyes divinas que rigen el universo

La ley de la armonía – Parte 2 – Leyes divinas que rigen el universo

La armonía no es algo complicado, nace del hecho de que existen dos fuerzas primarias en el universo, una de carga positiva que otorga o da, y la otra de carga negativa que recibe, las cuales se manifiestan en diferentes niveles de la experiencia humana, que cuando actúan equilibradamente se manifiesta la armonía.

Cuando se vive en equilibrio, igualmente surge el reposo, la tranquilidad y la paz interior, la falta de equilibrio conduce a una serie de movimientos perfectamente necesarios en la vida, pero que por lo general suelen ser difíciles o dolorosos.

Reconocimiento de la ley

El desequilibrio es necesario porque conduce al reconocimiento de la ley, que nos muestra que las fuerzas permanentemente interactúan, pero dentro de ciertos límites; la variación en la relación entre ellas crea vida, genera aprendizajes y nos mueve por el camino de la evolución, la vida se vuelve fácil y agradable de vivirla cuando ocurre una correcta y armoniosa interacción.

A lo largo de nuestro proceso evolutivo, llegará un nivel de conciencia donde la humanidad alcanzará un modo de vida armónico, y todas las partes sabrán interactuar solidaria y pacíficamente.

Para que las cosas fluyan debemos entender que la ley de armonía siempre estará presente y que cuando nos salimos de ella las cosas se estancan o se acaban, así que es de obligatorio cumplimiento aprender a adaptarnos a las diferentes situaciones que la vida nos presenta voluntaria, armónica y conscientemente si queremos sentirnos cómodos no solo en el estado final al que llegaremos, sino también durante todo el proceso.

Nos damos cuenta de que hemos violado la ley de armonía porque produce una profunda insatisfacción, la vida se desenvuelve en medio de un mar de conflictos sentimentales y emocionales. Los traumas psicológicos se producen como resultado de la violación a la ley de armonía, cuando nos vamos en contra de ella aprendemos a reconocerla.

Donde hay sufrimiento, angustia, miedo, frustración, amargura o cualquier situación de insatisfacción, no hay armonía. Cuando nos sentimos mal con lo que alguien hace, dice o deja de hacer, entramos en desarmonía.

Estamos dentro de la Ley de Armonía cuando tenemos buenas relaciones con los demás, cuando tenemos sensaciones de agrado, de cordialidad, amabilidad y estética. Cuando por determinación consciente decidimos eliminar el trauma y las limitaciones autoimpuestas, entramos en una nueva etapa de ley de armonía y con ello nuestras relaciones no volverán a entrar en conflicto.

Dos tipos de limitaciones:

  1. Las conceptuales autoimpuestas, son conscientes; nosotros mismo las mantenemos de forma voluntaria, nadie nos las impone, surgen de un sistema de creencias que está instalado en la mente del cual no queremos desprendernos aunque nos cause sufrimiento y dañe nuestras relaciones, son el producto de la ignorancia o ego.
  2. Las traumáticas de origen subconsciente o inconsciente, no sabemos que las tenemos, pero salen al exterior en los momentos en que hay alguna situación externa asociada a ellas.

El trauma suele dispararse de manera automática por eso lo llamamos mente reactiva, porque obedece a programas instintivos de defensa instalados en la mente, no provienen de la ignorancia o creencias limitantes.

El equilibrio en la vida se alcanza cuando fluimos en armonía con las diferentes experiencias que se presentan en la cotidianidad, cuando luchamos contra las situaciones que nos desagradan generamos conflicto y nos salimos de la ley de armonía.

Cuando estamos dispuestos a dar lo mejor de nosotros, a actuar con serenidad haciendo uso de nuestras cualidades con actitud respetuosa y generosa, cuando usamos nuestra energía y entusiasmo para relacionarnos con los demás, sin lugar a dudas, recibiremos de lo mismo y seremos felices ahora mismo, puesto que, esta ley de armonía nos confirma que siempre recibimos de lo mismo que damos de manera matemáticamente exacta.

Tips para vivir en armonía:

  • Dar siempre lo mejor en todo momento, lugar y circunstancia.
  • Pensar siempre lo mejor de todas las cosas y de todas las personas.
  • Hacer todo con amor y entusiasmo, colocando toda nuestra energía y habilidades en ello.
  • Abrirnos a recibir siempre lo mejor con la certeza de que es lo único que la vida nos tiene reservado.
  • Pensar que todo lo que tienes es porque te lo mereces, si la vida te lo da es porque te corresponde.

Algunas personas se niegan a recibir porque piensan que no merecen, se sienten culpables o tienen baja autoestima. De esta forma se cierran al flujo del equilibrio de universo hacia ellos. Cerrarnos a recibir es tan inarmónico como negarnos a dar.

La parte fundamental de la ley de armonía a nivel de relaciones se llama la técnica del respeto. Respeto significa renunciar a criticar, condenar, juzgar, atacar, castigar, imponer, agredir a las personas, situaciones o cosas en pensamiento, palabra y obra. Aceptar las funciones, comportamientos, pensamientos, actitudes, culturas, creencias y destinos de los demás.


Cuando una persona respeta, el resultado es armonía total en su vida y excelentes relaciones con todos y con todo.


En nuestro próximo artículo sobre las Leyes divinas veremos La ley de correspondencia, fundamental para comprender el origen de las situaciones que enfrentamos y saber por qué nos pasan.

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Luz Stella Solano M

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Leyes divinas que rigen el universo

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Sé honesto contigo mismo y con los demás

Sé honesto contigo mismo y con los demás

La honestidad es un atributo que la mayoría de las personas están convencidas que poseen, no obstante, en sus acciones cotidianas muestran comportamientos contrarios al principio de esta.

Por esta razón es vital que antes de hablar de honestidad empecemos por analizar cuál es su verdadero significado.

Coherencia

La honestidad es una cualidad humana que consiste en prestar atención a los propios comportamientos, con el propósito de que sean coherentes con los valores y las acciones de aceptación y respeto hacia los demás. Es un bálsamo que lubrica toda relación, sin ella las relaciones humanas se dificultan, pues en su ausencia surgen la desconfianza y el temor.

Mediante la honestidad se expresa el nivel de conciencia y evolutivo de una persona, quien tiene comportamientos respetuosos, amables, responsables y vive de acuerdo a ellos, comprendiendo la necesidad de una convivencia armónica y pacifica podríamos decir que es una persona honesta.

Puede entenderse como el simple respeto hacia los demás, siendo esta una condición imprescindible para que las relaciones humanas sean verdaderamente satisfactorias para todos. La honestidad es una condición que se asocia con lo decente, lo correcto, razonable y decoroso, convivir pacífica y armónicamente con alguien deshonesto no es posible, sus comportamientos convierten la relación en una verdadera tortura para quienes obedecen a sus principios y valores y viven coherentemente según sus ellos.


Comprender la necesidad de relacionarnos con los demás de acuerdo a un parámetro de valores es indispensable para que fluya cualquier tipo de relación.


Área laboral

En el ambiente laboral y de negocios, la honestidad es el cristal a través del cual nos relacionamos con el otro, si está sucio o empañado no podemos ver las necesidades de nuestros clientes para poder ofrecerles el producto indicado y de mayor conveniencia para él.

Quien actúa deshonestamente ofreciendo a otros un producto que sabe no será de su agrado y que no podrá satisfacer sus necesidades, engaña temporalmente al otro, pero finalmente a corto o largo plazo su acción traerá resultados desastrosos a su vida y, su economía se verá drásticamente bloqueada.

La honestidad es entonces un camino certero hacia el éxito en los negocios, que otorga credibilidad y confianza a los demás, invitándolos a continuar siendo clientes de aquel que posee este maravilloso valor.

Nadie quiere relacionarse o hacer negocios con alguien deshonesto o tramposo, porque sabe que en cualquier momento su condición lo llevará a causarle algún perjuicio y que, siempre estará atento a sacar ventaja sobre las personas con las cuales se relaciona.

Área personal

En el área de las relaciones interpersonales no hay mucha diferencia, una persona deshonesta tiende a estar predicando comportamientos y valores que no tiene, pero que juzga y ataca severamente en los demás. Tiene la tendencia a decirle a la gente cómo debe vivir su vida, aunque vive perdido en la suya. 

El ser humano aspira a la felicidad, sin embargo, para encontrarla primero deberá modificar los comportamientos que vayan en sentido contrario. Una persona honesta puede sentirse feliz, puesto que la felicidad siempre estará relacionada a la forma como nos sentimos con nosotros mismos.

Quien es deshonesto con los demás, aparentemente se siente bien consigo mismo, pero es apenas una mera apariencia, en realidad, en lo profundo de su ser siente rechazo hacia sí mismo, vergüenza de sus acciones y una profunda insatisfacción con la vida.

Todo este cúmulo de emociones negativas se expresan mediante comportamientos explosivos e incontrolados hacia los demás, por lo general trata de culpar a otros por su frustración, sin comprender que aquellas acciones que le avergüenzan le producen un profundo malestar interno, le roban su paz interior y felicidad, pero fundamentalmente le destruye la relaciones.

Infelicidad

Quien es deshonesto sencillamente no puede ser feliz, la energía de la honestidad mueve la vida hacia una dirección sanadora y positiva. El que es honesto en todas sus acciones mueve una poderosa fuerza que le ayuda a superar los bloqueos de salud, financieros y emocionales, es como una antena cósmica que envía una onda gigante de energía bondadosa y sanadora que envuelve a todos los que se relacionan con él.

La deshonestidad con los demás lleva a quien la padece a serlo también consigo mismo, a autoengañarse y vivir la vida detrás de una máscara oxidada y destructiva de la cual no logra escapar, condenándose a vivir dentro de ella escondido incluso de sí mismo. 

El deshonesto es ese ser que vive en la trampa, en el engaño, atento en busca del momento preciso para sacar ventaja del otro, para aprovecharse de cualquier circunstancia que le permita beneficiarse, aunque cause daño a los demás. No tiene paz, no es feliz, no es capaz de construir relaciones solidas y estables que perduren en el tiempo y generen alegría y bienestar, se autocondena a ser solitario, triste, amargado pero sobre todo avergonzado.

La honestidad mantiene el ser en equilibrio, sano, relajado y feliz, genera confianza y emite una onda refrescante que suaviza las relaciones, conectando a las personas desde un corazón abierto a la verdad, libre para expresar el amor y el respeto en todo y con todos. 


Sé honesto contigo y con los demás y tu vida fluirá libre y serenamente


 

Luz Stella Solano M.

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La Ley de Armonía – Parte 1 – Leyes divinas que rigen el universo

La Ley de Armonía – Parte 1 – Leyes divinas que rigen el universo

A veces confundimos la ley de armonía con el amor, y son dos cosas diferentes.

La ley de armonía es una de las leyes más básicas del universo, mientras que la ley de amor es la mayor, la más superior de todas. Esta ley maneja la tranquilidad, permite que las cosas fluyan en concordancia, conectadas o ajustadas al beneficio de todas las partes.

Armonía estática y dinámica

La armonía se da cuando existe un equilibrio y una conveniente y adecuada proporción entre las cosas y las personas, cuando los espacios están decorados de tal manera que trasmiten calma e invitan a la interacción amable, permite que las cosas estén perfectamente distribuidas y ubicadas en el lugar más adecuado, cuando esto sucede podemos decir que actúa de manera estática.

Actúa de manera dinámica cuando coordina o sincroniza cualquier movimiento, el funcionamiento o la realización de cualquier actividad. Es un lubricante agradable a los sentidos, como por ejemplo a la vista, cuando los colores producen una sensación de calidez y bienestar, por lo general se suele relacionar algo armónico con algo bello, alegre, agradable y relajante.

La ley de armonía en su aspecto dinámico facilita las relaciones entre las personas aunque sean diferentes unas de otras, permite que las relaciones sean serenas y agradables, se manifiesta en todo lo que se mantiene, en lo que puede convivir sin destruirse, actúa en los reinos de la naturaleza permitiendo que se mantenga la vida, en el día y la noche, en la interacción de las especies.

La expresión “tener armonía o vivir en perfecta armonía” significa que hay un acuerdo, una buena amistad o relación, que hay paz y buena comunicación, que existe una compatibilidad para interactuar con alguien o en un grupo, que el compartir entre las personas es respetuoso y cordial.

La armonía tiende al equilibrio

El punto de amor se ubica en el centro de la balanza que es neutro; no se mueve, no tiene oscilaciones, no tiene ninguna posibilidad de dualidad, mientras que la armonía siempre tiende al equilibrio, pero tiene presente la posibilidad de la dualidad; cualquiera de los dos lados de la balanza puede subir o bajar y por lo tanto puede entrar en desarmonía.

Armonía es equilibrar nuestra vida, nuestras relaciones, nuestra salud; todo eso lo hacemos simplemente observando que falta por complementar. Armonía es un proceso de complementar los faltantes para que queden en equilibrio. Si en un lado hay un peso y en el otro no lo hay, se desarmoniza; entonces debemos complementar un peso con otro para crear el equilibrio. Lo que tenemos que aprender es a complementar nuestras vidas con aquello que puede traer equilibrio en las relaciones, la salud, la economía y la ubicación. Cuando logramos el equilibrio entramos en armonía.

¿Cómo funciona la ley de armonía?

Regulando los tiempos de acción y recuperación, midiendo los ciclos y los ritmos de las cosas y su ubicación para que nada ni nadie pueda invadir el espacio de otro. En este aspecto funciona de manera simple y perfecta para el equilibrio de las relaciones que se pueden manejar mediante acuerdos. Siempre produce sensación de agrado, belleza y bienestar, se presenta en lo que nos gusta y produce tranquilidad, calma y satisfacción.

A través de la armonía se integran la diversidad y las diferencias. Las relaciones humanas armónicas son la integración de caracteres, comportamientos, pensamientos, genéticas y culturas diferentes.

La armonía es aquello que evita que los choques dañen algo; es la que nos muestra hasta dónde podemos desequilibrarnos sin caer, hasta dónde puede llegar una experiencia que nos permita un aprendizaje sin causarnos un daño innecesario.

Es el lubricante de la vida, como el agua que refresca. Hay fuerzas en interacción que producen choques, que producen temperaturas altas y necesitan algo que las refresque, que enfríe, amortigüe y lubrique esas fuerzas, evitando que entren a destruirse unas a otras. Es la que interactúa entre las fuerzas en conflicto, entre los extremos, y permite que se concilien o se equilibren.

Armonizar nuestras vidas a través de la tolerancia, la aceptación, la socialización, el equilibrio, la comunicación armónica y respetuosa, la valoración, es un paso indispensable para alcanzar la paz interior.

La queja genera desarmonía en cualquier relación y situación, renunciar a quejarnos, disfrutar y valorar es entrar en armonía con todo lo que tenemos, lo que somos y lo que necesitamos; la queja y la lucha nos impiden valorar; mientras nos estemos quejando o luchando en contra de algo o de alguien estaremos desarmonizados.

La ley de armonía surge como resultado de tener la capacidad de vivir de una manera flexible y tranquila, como las hojas de un árbol que se mueven al viento, de mantener el equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu, de vibrar y actuar desde el corazón viviendo de forma bella y amorosa, disfrutando el tiempo de tal forma que a cada campo de la vida pueda dársele la misma importancia.

Una vida que fluye serenamente sin conflictos de ningún tipo, que no entra en discusiones innecesarias o pleitos inútiles y desgastantes, que se vive acorde entre los pensamientos, las palabras y las acciones en completa paz interior, es una vida armónica por excelencia.

Lo que es agradable, lo que equilibra, está en armonía. La idea es aprender a convertirnos en armonizadores en las relaciones humanas, en la familia, en todo lo que podamos intervenir hacerlo como armonizadores, ser los que podemos generar mayor tranquilidad.

En nuestro próximo artículo sobre las Leyes divinas continuaremos profundizando acerca de esta hermosa ley. Si estos artículos son valiosos para ti por favor regálame tus comentarios y comparte con otros. Gracias por apoyar la paz de la humanidad.

Luz Stella Solano M

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