La asertividad es totalmente necesaria en diversas ocasiones como por ejemplo, hablar ante un público, escribir, expresar tus ideas, tomar decisiones, relacionarte con los demás o incluso para poner en orden tus propios pensamientos.

Aunque ¿De qué se trata? ¿Cómo se hace? ¿Cómo se practica?

La asertividad es una cualidad que te permite pensar, actuar y expresarte de la manera correcta en el momento adecuado y como toda cualidad la única manera de entrenar es haciéndolo mal a la primera y luego corregir.

Existen algunas técnicas que puedes usar para que no te vaya tan mal en ese entrenamiento:

Comienza expresando de manera clara y precisa lo que sientas cuando tengas la oportunidad, si sientes tristeza, alegría, incomodidad o miedo no te reprimas, dilo y ya verás cómo esto puede ayudar en tus relaciones.

Decir lo que deseas hacer sin sentir culpa o remordimiento por ello, está bien querer comer dos hamburguesas si están sabrosas o ir a hacer ejercicio mientras todos quieren dormir.

Ponerte en el lugar del otro y compadecerte de su situación pero a la vez ser firme en tu posición es un gran ejercicio para ser asertivo. Puedes entender que tu hijo no quiera hacer la tarea porque se siente cansado o simplemente no le gusta, pero igual debe cumplir con sus deberes.

Intentar aclarar cualquier situación que te parezca dudosa es otra buena técnica de asertividad. Si alguien te respondió de manera hostil o notas algún comportamiento extraño, busca una explicación de lo que ocurrió. Te permitirá saber qué pasó o si solo fue tu percepción al respecto.

Toma en cuenta estas prácticas y verás que cuando más lo necesites el genio de la asertividad saldrá en tu ayuda.

Luz Stella Solano M.

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