Existen personas manipuladoras tan convincentes con sus argumentos que pueden lograr que otros menos seguros de sí mismos renuncien a sus valores, intereses u objetivos personales, para conseguir beneficio personal.

El ego manipulador

Vivimos en una sociedad que tiende sistemáticamente a la manipulación, que no es más que una condición mental presente en la vida de los seres humanos con una mente atiborrada de creencias limitantes y negativas.

El ego es el encargado de generar internamente el deseo de manipular a otros, surge como producto del miedo que se siente ante la presión o insistencia que una persona ejerce sobre otra, que por lo general se encuentra en una condición desventajosa, o que es alguien temeroso e inseguro.

Hay personas que se sienten obligadas o presionadas para hacer, decir o dejar de hacer algo, incluso pueden llegar a actuar en contra de sí mismas o de sus propios intereses por el temor que sienten ante una fuerte e insistente presión.

Estas personas que ceden a la presión de otras por lo general son seres débiles, que se aman poco o nada y que tienen una fuerte inclinación a buscar la aprobación de otros, que generalmente suelen ser más fuertes y decididos, pero, después de terminar haciendo o diciendo eso que supuestamente no querían hacer se sienten muy mal consigo mismos y culpan a los demás por las acciones realizadas.

Falta de amor propio

La baja autoestima hace que la persona se sienta en desventaja con relación a los demás, piensa que vale poco y que no es capaz de hacer las cosas bien, por este motivo tiende a caer fácilmente en las redes del manipulador.

Cuando alguien hace cosas que no desea hacer, lo hace por miedo y por sentimientos de poca valía personal que lo dominan y le impiden soltar el yugo que él mismo se autoimpone. Cree que son los demás quienes lo dominan y ejercen su fuerza sobre él, pero en realidad lo que lo mantiene quieto y le impide actuar es su falta de confianza en sí mismo, que desde luego lo hace manipulable.


Cuando los demás o el medio deciden por ti no eres tú mismo, eres un títere manipulable.


Para liberarse de la manipulación y jamás sentirse obligado a decir, o hacer algo en contra de su voluntad, hay que desarrollar la fuerza interna, la comprensión que construye la libertad interior y la capacidad de amar y respetar a los demás.

Es necesario comprender que nada ni nadie puede obligarnos a hacer algo que no queramos hacer, porque todas las decisiones son tomadas de manera libre y autónoma por mí mismo, que todos los seres vivos tenemos los mismos derechos y merecemos el mismo respeto.  

El manipulador existe porque hay alguien que se deja manipular y a su vez, quien es manipulado por otro es porque necesita de esa experiencia para desarrollar seguridad interna e independencia mental, necesita iniciar cuanto antes un trabajo interno de amor y aceptación de sí mismo. 


No te sientas obligado ante nadie, ni ante nada, eres dueño de tus propias decisiones.


Para desarrollar la independencia mental primero hay que comenzar a fortalecernos internamente,
con este propósito te sugiero repetir el siguiente texto, lleno de afirmaciones hermosas y positivas que ayudan a limpiar el campo mental de cualquier persona tanto de aquellas que se sienten temerosas e inseguras, como de las fuertes, seguras y satisfechas consigo mismas.

Este listado de decretos es autoría del Maestro Gerardo Schmedling T y te sugiero leerlo durante un largo tiempo por lo menos una vez al día, te sorprenderá los resultados.

Yo Decido

Yo Decido: Amar y respetar a todos los seres vivientes, reconociendo la perfección que cada uno manifiesta.

Yo Decido: Aceptar todos los sucesos de la vida y, la función que a cada quien le corresponde cumplir.

Yo Decido: Asumir las experiencias y sucesos de mi vida, como los necesarios para el desarrollo de mi comprensión de amor.

Yo Decido: Actuar con serenidad frente a toda situación de la vida, comprendiendo que la paz es la herramienta del amor.

Yo Decido: Agradecer todo lo que aprendo de las dificultades que la vida me presenta.

Yo Decido: Valorar y disfrutar de todo lo que tengo, comprendiendo que es perfecto para mí.

Yo Decido: Adaptarme al medio que yo mismo escogí, para lograr en él, una vida llena de satisfacción.

Yo Decido: Respetar totalmente la experiencia de los demás, y ganarme la confianza de las personas.

Yo Decido: Aprovechar sabiamente el destino que yo mismo diseñé, y toda la oportunidad que la vida me presente.

Yo Decido: Flexibilizar mi mente para acelerar mi crecimiento espiritual.

Yo Decido: Ceder y permitirme experimentar otros puntos de vista, para así acabar con mi ego y mis limitaciones.

Yo Decido: Emparejarme con los demás para poder servirles, y llevarles con mi apoyo, un mensaje de amor.

Entonces me sentiré totalmente libre y feliz,
porque comprendo que soy yo mismo,
quien decide hacer, o no hacer algo,
ante un medio cualquiera y porque sé,
que es parte del destino que yo mismo diseñé,
para apoyar mi propio desarrollo espiritual.

Enseñanzas del Maestro Gerardo Schmedling Torres

Por:  Luz Stella Solano M.

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